Mademoiselle Why Artwork

lunes, octubre 30, 2006

Tipos de personas

A lo largo de mi vida he organizado a la gente según grupos de personas, divisiones bipolares que me orientaban al tratar con la gente. Hoy podría explayarme durante horas sobre todas las tipologías que rondan por mi diminuta mente, pero como después de tanto tiempo he decidido volver al blog no quiero agobiar a mis posibles lectores con paranoias psicológicas innecesarias. Prefiero ceñirme a una división con la que me siento especialmente unida y con la cual he tenido muchos problemas durante toda mi juventud.

Esta se basa en la creencia de que se puede dividir la sociedad en dos grupos de personas: "los que cuando se sienten molestos dan una larga lista de los argumentos de su malestar" a aquellos que lo han provocado y, "los que cuando se sienten dolidos miran al suelo prefiriendo hacerse los locos" antes de crear conflicto.
Curiosamente siempre he pertenecido al segundo grupo y prefiero morderme la lengua envenenándome con mi propia saliva antes de expresar mi malestar. Lo admito, envidio a los primeros.

No sé el momento exacto en el que tomé esa determinación, supongo que alguno de esos días de mi infancia en los que me pegaban cates en el baño por haber "dicho" cosas que nunca había dicho. Ya se sabe, los niños son muy malos.

Los que dicen lo que piensan cuando lo piensan pueden resultar a veces pesados, puesto que hay individuos de esta categoría que te reprenden hasta por las molestias más insignificantes, sin embargo nunca llegan a un nivel de estrés demasiado alto y las cosas son facilmente solucionables con ellos. La gran mayoría no son rencorosos y cuando algo está solucionado hacen borrón y cuenta nueva con la esperanza de que el suceso no se vuelva a repetir; una minoría se toma las cosas a la tremenda, pero en el fondo son pacientes y, si logras excusarte entre sus gritos histéricos, generalmente se les pasa y acaban por olvidar lo sucedido.

Los que no dicen lo que piensan cuando lo piensan son idiotas (lo admito, soy idiota). El nivel de estrés es muy elevado porque no hay posibilidad de hacer borrón y cuenta nueva. Las molestias se van acumulando poco a poco hasta que acabas explotando en una espiral de odio hacia la humanidad por una pequeña tontería... quedándo así como un demente exagerado. No tienen porque ser rencorosos para que se de este fenómeno apocalíptico, el malestar queda escondido en el subconsciente de la persona y va aumentando lentamente sin que esta sepa las causas reales de su creciente cabreo.

En fin, mi primer post en mucho tiempo. No seais muy duros conmigo por esta triste paranoia pseudosociológica, prometo que cuando vuelva a cogerle el gustillo lo haré mejor. ;)
Besines a todos.