Mademoiselle Why Artwork

martes, octubre 30, 2007

¡Zombies party!

Al fin se acerca Halloween, esa extraña fiesta extrangera que hemos adoptado tan alegremente en nuestro país (ya que en España todo lo que sea fiesta está bien visto y aceptado).

Este año voy a cumplir, al fin, uno de mis sueños: voy a ser un zombie (no en su totalidad, puesto que le tengo cariño a eso de respirar, pero por algo se empieza).

Por dos días seré, junto a un buen grupo de amigos, un muerto viviente más. Arrastraré alegremente la pierna, haré sonidos gurgutales y pasearé un modelito desgarrado para la ocasión.

Para disfrazarse de zombie es necesario tener en cuenta una serie de pautas muy importantes:

- Maquillaje: resaltar sombras, boca sangrienta y venas azuladas.

- Ropa: en mi caso destriparé una camisa blanca e iré en falda aprovechando mi conocido problema con las medias.

- Cortes y heridas: cuanto más magullado mejor. Conviene plantearse razón de la muerte prematura del personaje para representarlo correctamente.

- Recursos lingüísticos: ya que ser zombie no solo es gruñir y gargajear, ser un muerto viviente nos proporciona una gran cantidad de frases ocurrentes tanto para ligar como para reírse de otras personas. Adjunto ejemplos ilustrativos:

Frases de ligoteo:
"Estoy loquita por tus huesos"

"Cuanto más te miro más hambre me entra"

"De tí no desaprovecharía nada"

"Te lamería hasta llegar al tuétano"

"Espera... creo que he sentido un latido en mi corazón"
"Mmm, tienes buena pinta. ¿Puedo pegarte un mordisquito?"

"Mmm... tienes pinta de ser un superdotado"

"Si ya estoy buena, imaginate si me quitas la pus"

Frases molonas:
"No te preocupes por ser feo, lo que a mí me interesa es tu cerebro"
"¿Seguro que tú no eres también un zombie?"
"Estoy segura de que eres indigesto"
"Mmm... Mira por dónde: te miro y no se me despierta el apetito"

"Te comería el cerebro, pero me quedaría con hambre"
"Es curioso que estando yo en estado de descomposición tú me des más asco"
"Yo soy un zombie, tú un infectado"

Gracias Worm por algunas de estas maravillosas ideas

Con estos originales ejemplos... ¿No os apetece uniros al fenómeno zombie?

¿Se os ocurren más? ¡Se aceptan sugerencias!


lunes, octubre 29, 2007

Stardust

Neil Gaiman tiene esa bonita capacidad de escribir historias tan enternecedoras que podemos llegar a sufrir incontinencia salival en algunos momentos.

Stardust es un claro ejemplo de cómo este escritor puede provocar incontrolables ataques de amor que acabarán en una risita nerviosa y avergonzada. Ay... el amor... Tan incontrolable y loco que siempre nos deja confusos y mareados.

La película de Stardust se aprovecha de esa capacidad gaimaniana* y nos da la oportunidad de ver un precioso cuento, de personajes entrañables e inolvidables (todos ellos muy peculiares y de trasfondos divertidos), en el que nuestro joven y valeroso Tristán cruza "El muro" para recoger una estrella fugaz para su amada. ¡Cual es su sorpresa cuando descubre que tal estrella es una bella joven que le traerá más de un quebradero de cabeza!

En general la película me resultó un poco caótica (consecuencias de tener que contar mucho en poco tiempo). Mucho que contar en muy poco tiempo. Sin embargo la originalidad de los personajes y la divertida y tierna historia hacen que sea una película que valga la pena.

Una opción muy jugosa que destaca en la cartelera en esta época, cuándo las películas de terror dominan los cines y esperamos (impacientes) a que llegue esa extraña fiesta llamada Halloween.

*Palabra de invención propia. Proviene de Gaiman.

domingo, octubre 28, 2007

Cines educados

A veces creo que el asesinato dentro de un cine debería de ser legal. La ley debería contemplar el estrés psicológico del agresor ante la mala educación de la víctima.

Ir a ver un estreno en un horario no nocturno conlleva enfrentarse a esos pequeños elementos del mundo por los que añoras tener un hacha a mano. Esos bastardos que hablan a gritos durante la película y eliminan toda posibilidad de concentrarte en la historia.

Hoy he ido al cine y me he encontrado con toda esa feliz fauna. Un grupo de niñatas (con el mismo coeficiente intelectual que un hongo) que han logrado acabar la paciencia de toda una sala y un capullo que no solo no ha apagado el móvil sino que, cuando le han llamado, ha tenido que acabar la poca paciencia que quedaba hablando a grito pelado por el aparato.

A ver, pequeños hijos de madres de moralidad distraída: si no queréis ir al cine no gastéis los 6 euros que vale la entrada e iros a una cuadra a dar coces. No le amarguéis la vida al resto de personas.

Por una sociedad educada dentro del cine. Doce meses, doce causas.

Chapas

No se es un verdadero emo hasta que no has recubierto tu cuerpo en su totalidad de las chapitas de moda, así que hoy os rediccionaré a un par de tiendas de chapas que me han cautivado.

En Chapas.org podemos encontrar la dirección de tres de mis tiendas favoritas.

Estado de chapas

Fancy-pop

Chapitas.com

Por otro lado tenemos:

Prickie

Planetainopia

Kawaiinot Las chapitas de las tiras cómicas más adorablemente no adorables.

Freakybuttons

Y hoy que tendría que haber hecho la crítica de Stardust... ¡Qué mal cumplo mis deudas!

Cuando tenga un momentito más lo hago, palabrita de la niña Jesusa.

jueves, octubre 25, 2007

"S"

Mañana, al fin, es el día "S".

El día en el que se estrena Stardust en España. Un bonito cuento que se sale de lo común. Un mundo precioso sacado de los sesos de uno de mis escritores favoritos: Neil Gaiman. Ya comenté su American Gods y su cómic The Sandman.

Si digo que soy fan de este buen hombre me quedo corta, ya que como le digo siempre a mis amigos: "Él puede firmarme donde desee".

Supongo que más de uno habrá visto el trailer en televisión pero, por si acaso alguien no lo ha visto, lo pongo. Porque sí, porque lo merece.



Mañana iré a ver el estreno... Ya haré la crítica.

miércoles, octubre 24, 2007

Aprendiendo lecciones

Un consejo: si pesas lo justo para donar sangre no lo hagas.

Cuando me he despertado esta mañana mis expectativas del día eran buenas, maravillosas. Un día con pocas clases y muchas horas libres para dedicar al apasionado estudio de las asignaturas de este año.

Como sabía que hoy venía el autobús del banco de sangre a la universidad me he pesado antes de salir de casa (no fuera que no pudiese regalarles una pequeña cantidad de mi valiosa sangre): 50 kg. Me ha preocupado un poco estar balanceandome justo en el mínimo, pero al final he llegado a la conclusión de que, al fin y al cabo, si consideraban que mi masa corporal no era la suficiente me echarían de ahí a patadas.

Así que, feliz como una perdiz, he desayunado bien y he ido a donar sangre.

Tras pasar los rutimentarios controles fisicos y contestar a un par de preguntas comprometidas han procedido a extraerme la sangre sin ninguna complicación. El problema ha surgido cuando ha terminado el proceso, ya que me encontraba un poco mal (nada exagerado). Después de esperar a que mi sangre se volviera a esparcir por todo mi cuerpo, y tras responder reiteradamente a la misma pregunta ("¿Te encuentras bien?"), me han permitido ir al compartimento destinado a alimentar a los pálidos donantes.

Lo primero que me ha extrañado ha sido cuando el enfermero que me había atendido le ha pedido al encargado de la zona de papeo que me vigilara.

Me hace gracia porque en ese momento pensé que era un exagerado y no era para tanto. ¡Quién me iba a decir que al cabo de tres segundos mi tensión se iba a desplomar de tal forma que, al llegar al inframundo, el mismísimo Satán se daría un susto de cojones!

En menos de un segundo me he encontrado tumbada en el sofá con las piernas en alto, un enfermero abanicándome con un periódico y otro desabrochándome el pantalón. -"No me violes, no me violes."- Deseaba decirle sin poder articular palabra.

La historia ha acabado con un día totalmente improductivo y con mi total incapacidad para hacer nada. Mi mente es clara, pero mi cuerpo no obedece a mis pensamientos... Es como si fuera una marioneta con los hilos enredados. Horrible.

domingo, octubre 21, 2007

Vírgenes

Cada vez que llega el día de las vírgenes mi cabeza se llena de recuerdos.

Cuando iba a EGB este día era recordado cómo el día de los buñuelos. ¿Quién quería la cutre flor que vendían los que se iban de viaje de estudios si, con ese mismo dinero, podías comprar una bolsa de seis buñuelos? "¡A tomar por culo las rosas!" gritábamos todos al unísono.

Durante la ESO el panorama cambió drásticamente. Para las chicas conseguir una flor era mucho más importante que cuatro buñuelos llenos de escupitajos hechos por otros alumnos. En esos años la lucha por las rosas era una batalla llena de extorsión, sobornos y amenazas. Lo más importante era salir de clase con más flores que la chica "cool" de la clase para que toda su seguridad se tambalease y desmoronase durante un par de semanas.
Aún recuerdo cómo en cuarto de eso llegué a casa con un ramo de quince rosas como trofeo de mi aplastante victoria. Paradógicamente fue el año en el que no amenacé ni extorsioné a nadie. Quizá las amenazas de otros años perdurasen para ese.

Lástima que ese fuera el último año en el que me podrían regalar rosas sin carga irónica.

Actualmente este día carece de importancia; el no tener con quién competir hace que todo este asunto pierda la gracia. Si no llega a ser porque ayer me regalaron claveles ni me hubiera acordado.

Una pena perder un poquito de ilusión cada año.

domingo, octubre 14, 2007

Ineptitudes

Muchas veces pensamos que en el resto de Europa las cosas son mucho mejores. Más calidad de trabajo, mayor sueldo, más educación, menos vaguez, inexistencia de fallos burocráticos, etc. Siento decepcionaros: ineptos hay en todos los países.

Hoy, cuando miraba en la página de UPS por dónde andaba mi querido portátil irlandés, me vino a la mente un suceso traumático del año pasado. Un día, mientras trabajaba alegremente como agente de clasificación en Correos y Telégrafos, otro subcontrata me preguntó si Londres estaba en Alemania. Este insignificante instante conllevó la profunda comprensión de todos aquellos paquetes atrasados que daban la vuelta al mundo antes de llegar a su destino.

Debo destacar que esa persona, al igual que yo, había sido contratada como substitución de un funcionario, supongo que más capacitado, que estaba en esos momentos de vacaciones.

Aquella pregunta también me hizo recapacitar sobre la necesidades formativas de las empresas, el live long learning y toda aquella parafernalia pedagógica que mis amables profesores me predican amablemente cada día: la formación al cabo de la empresa, necesidades formativas según trabajo y puesto, etc. Porque está claro que no se precisan los mismos conocimientos para trabajar en correos (geografía y trámites burocráticos) que lo que se necesita para trabajar de policía (leyes, métodos y más burocracia).

El caso es que mi querido portátil irlandés acabó inexplicablemente en Francia y allí decidieron reenviarlo otra vez a Irlanda en vez de hacer el favor de enviarlo directamente a España. Así que me imaginé la misma situación en la que me encontré y un "Oye, ¿España está en Francia?" se repitió en mi mente una y otra vez durante horas haciéndome cada vez más conciente que, en esta ocasión, no estaba presente para responder la pregunta.

viernes, octubre 12, 2007

Curso nuevo, vida nueva

Estoy agotada pero llena de ilusión y nuevas expectativas.

Aprovechando que los primeros días de clase suelen ser más calmados, más "light", he empezado con fuerza el nuevo curso llevando todos los apuntes al día y repasando todo lo dado al terminar la jornada de clases. Hasta tal punto ha llegado mi aplicación que el rubito me ha prometido que si las apruebo todas iremos una semana a París a culturizarnos.

Me encanta la vida, el movimiento, que hay al empezar la universidad. Es cómo si ese repentino crecimiento demográfico de estudiantes novatos que deambulan confundidos por los pasillos encendiera una vela que llevaba tiempo extinguida. Es agradable ver caras nuevas.

Lástima que dentro de unos meses la tasa de deserción aumente alarmantemente. Efectos del primer cuatrimestre.

¿A qué se debe este abandono?

Hablando en términos económicos podríamos decir que estos estudiantes llegan a la conclusión de que los beneficios que les aporta tener una carrera universitaria no compensan los gastos de la misma. El gasto directo e indirecto no se ve recompensado por los beneficios que aportan los años de estudios. Eso sin tener en cuenta el fenómeno de devaluación de títulos superiores que provocan que el tener una carrera no te garantice ni trabajar de lo que hayas estudiado, ni de algo que te guste y, a veces, ni mejor salario, ni mejor calidad de trabajo.

Cada vez necesitas más estudios y títulos para destacar y nunca cobrarás tanto como un futbolista. Eso ya está más que asumido.

En mi caso, como nunca fui buena en mates, la diferencia gastos-beneficios me es indiferente. Me encanta la universidad.


domingo, octubre 07, 2007

Volando hacia el país de Oz II

Al fin he conseguido unas cuantas fotos propias de la tormenta del jueves. Las fotos son de la calle de detrás de mi casa (dónde afortunadamente nadie de mi familia aparcó).

Cómo se puede observar en las fotos ya se estaban cortando las ramas de los árboles para limpiar la zona. Lamento no tener fotos de las zonas más afectadas ni del edificio de Emaya que perdió sus paredes.


sábado, octubre 06, 2007

A la espera del portátil

Al final sucumbí a mis instintos consumistas y me compré un portátil. Un Dell Inspire 6400 que hacía que mis ojos brillasen con el candor de una persona enamorada. Precioso. Simple, baratito, pero perfecto para el uso que le voy a dar.

Una de las cosas que más me crispan de los ordenadores es que para comprarte algo tienes que entender unas especificaciones ténicas que se nos presentan con la misma claridad que la lectura de un jeroglífico; vamos, que sin nuestra Piedra Roseta particular -en este caso el amigo que entiende-, lo llevamos bastante crudo.

¿Qué supondrá un portátil en mi vida? Para empezar será una magnífica herramienta de estudio. Este año voy a estar muchísimo tiempo en la universidad y tengo que hacer miles de eternos trabajos de clase. Esto me ahorra tener que ir de un lado a otro continuamente y me permite estudiar cómodamente en la biblioteca sin tener que soportar los gritos de los cuatro niñatos de siempre en las aulas de ordenadores.
Otro punto que me atrae son las oportunidades del mismo: poder leer las noticias por internet, buscar información, leer los e-mails, leer feeds y postear cuando me venga la idea lúcida de siempre (que normalmente se pierde por mi caos mental antes de que pueda plasmarla).

¿Los puntos negativos? Primero, mi padre siempre se ha opuesto a que tenga un portátil. Tiene razón al decir que con un ordenador de sobremesa propio me es suficiente, pero creo que este curso me facilitará mucho las cosas. Además, me lo compro con dinero producto del sudor de mi frente así que tiene poco que opinar (esto es lo que digo aquí y ahora haciéndome la dura, pero en realidad aún no se lo he dicho).
Y segundo: No llegará hasta día 31. No sé si podré aguantar la espera sin estallar de impaciencia.

jueves, octubre 04, 2007

Volando hacia el mundo de Oz

Cómo iba a pensar ayer, mientras me ponía mi falda favorita para ir a la universidad, que Dios castigaría la osadía de enseñar mis rodillas al mundo (corrompiendo inocentes mentes masculinas) enviando una tormenta huracanada a mi pobre isla. ¿Será un castigo por invocar la lujuria o por el horror y traumas psicológicos causados por mis pantorrillas?

Ayer unos fuertes vientos de 109 kilómetros por hora azotaron la isla de Mallorca cómo nunca había llegado a ver. Mientras cincuenta coches se veían involucrados en un accidente en cadena, árboles caían sobre vehículos, carteles publicitarios se doblaban como papel de fumar, una M de McDonalls caía sobre un coche y el edificio de Emaya se deshacía como si estuviera hecho de arena, yo observaba preocupada el recorrido que debía hacer desde edificio de informática a mi edificio (cruzar una carretera amplia) e intentaba predecir hasta que altura se levantaría mi falda enseñando al mundo mis intimidades. ¿Seguiría llevando falda al cruzar la calle? ¿Me arrastraría el viento? ¿Me ahogaría en un charco?

Cabe decir que mientras me formulaba estas preguntas no era conciente de la real magnitud de la tormenta (no soy tan gilipollas). No sabía que en la calle que hay detrás de mi casa caerían siete árboles bien altos y gruesos sobre ocho coches desvalidos arrancándo grandes trozos de acera; no sabía de inundaciones, accidentes y cortes eléctricos. La verdad es que en la universidad, comparando con el resto de Palma, la tormenta fue una dulce llovizna otoñal.

Después de acabar las clases y disfrutar de hora y media de atasco pude ver en realidad el alcance de la tormenta. Nunca había visto nada así.

Pd.: Menos mal que el metro estaba cerrado, sino la gente tendría que haber salido buceando.

lunes, octubre 01, 2007

Start!

Una de las cosas que más me jode de la isla en la que vivo es ese afán perfeccionista que caracteriza a los constructores de obras públicas. Tan perfeccionistas son que cuando construyen algo lo tienen que reconstruir o arreglar siempre al cabo de unos meses.


Se hace un parque... ¡Uy! ¡Qué nos olvidamos de hacerle un parking subterráneo! Y tan solo a seis meses de su inauguración ya está siendo derribado para el nuevo proyecto.

Se hace una carretera con paseo a los lados... ¡Uy! ¡Qué nos olvidamos de que prometimos que esto sería un "pulmón verde"! Y en tan solo seis meses de su apertura ya se están mirando nuevos proyectos de demolición y reconstrucción.

Se construye un metro... ¡Uy! ¡Qué nos olvidamos de hacer desagües para que los usuarios no se ahoguen cuando llueva ligeramente! Y a los cuatro meses ya está cerrado pendiente de remodelaciones y obras para reparar el estropicio.

¿Para qué vamos a hacer las cosas bien si tenemos goma de borrar?

Mi crispación viene a que el metro de Palma tiene una práctica parada en la UIB (la universidad más alejada de cualquier tipo de civilización). Tan práctica parecía que, cuando lo inauguraron, se redujo el número de autobuses que hacía el recorrido con destinación al centro universitario.

Sin embargo, como ya he mencionado antes, en esta isla las cosas son de todo menos duraderas: Hace un par de meses hubo una de esas lluvias veraniegas un poco fuerte que produjo inundaciones en el metro obligando a cerrar una parada por precaución. ¿Qué se hizo para evitar que se repitiera el problema? Nada, absolutamente nada. Limpiados los estropicios el metro siguió con su rutina.

Tuvieron todo el verano para arreglar el problema y no se hizo nada... Pues bien, hace una semana llovió y se volvió a inundar. La situación pasó a ser ligeramente peligrosa para los usuarios ya que no se puede confiar en el informe meteorológico de las noticias de la mañana para decidir si ese día se puede disponer de ese tipo de transporte o no. Cerraron el metro.

Cerraron el servicio a una semana de empezar la universidad y con menos autobuses en ese recorrido.

¿Consecuencia? Hora y media dentro de una cafetera abarrotada de adolescentes convencidos de que al ser universitarios son más "cool" y populares (maldito cine americano que les corrompió).

He llegado a mi casa con un ataque de odio hacia la humanidad, así que me he encerrado en mi cuarto con mis muñequitos de vudú y me he vengado del mundo. Qué triste que finalicen así mis vacaciones.