Mademoiselle Why Artwork

domingo, enero 27, 2008

Conversaciones malinterpretadas.

- ¿Por qué cuando se come se hincha la barriga como a una embarazada?
- Porque te llenas de aire.
- Sí, aire tengo mucho. Huele muy mal.

La noche nos confunde y nos hace decir cosas muy malinterpretables. Cuando la mente está dormida no se debe dejar hablar a la boca (¿Eh, Mar?).

Tengo que estudiar un tocho de política tan grande que, al entrar en mi cuarto y verlo sobre la mesa, me he desvelado.

¡Necesito absenta!

sábado, enero 26, 2008

Marea y el milagro de Darwin

Ayer hice una pausa en mi vida estudiantil para ir al concierto de Marea, un grupo que me gusta muchísimo.

Podría decir que me lo pasé genial, que bailé y que conseguí de nuevo una púa de Colibrí (el guitarrista), pero sería mentir vilmente. Así que me dispongo a relatar el maltrato físico y psicológico que sufrí ayer noche.

El concierto era en la Sala Assaig, un local de fiesta con un aforo aproximado de 1200 personas. Un grave error.
Es lógico pensar que en pleno invierno la gente prefiera estar calentita dentro de un edificio, pero en un concierto es un pensamiento muy erróneo. Al principio los asistentes pasarán frío pero, tras comenzar la música, el excesivo contacto humano y los saltos hacen que los fans se mueran de calor; además, se necesita una cosa llamada espacio (cuyo concepto no pude ver en toda la noche).

Aprovechando que fuimos de los "primeros" en entrar nos pusimos lo más cerca posible del escenario. Es aquí, al comenzar el concierto, donde empieza el relato de mi tortura.

Supongo que mi principal problema fue que mi concepción de bailar no incluye hacer daño a las personas de mi alrededor. Así que, cuando la gente empezó a mover el esqueleto de forma brutal y bizarra, mis estructuras neuronales no llegaban a asimilar el por qué estaba recibiendo empujones y golpes de todo el mundo. Afortunadamente Jordi, que es un encanto de persona, intentaba protegerme y recibía la mayor parte de la violencia. Si no llega a ser por él no estaría escribiendo hoy este post.

El continuo movimiento, el calor, los golpes y la indigesta cena, hicieron que me viera obligada a emigrar al baño para vomitar.

A la vuelta del universo de sabores que es sacar un kebab a medio masticar por la garganta, el baile se había vuelto aún más agresivo.

Entonces, mientras esperaba a que se calmasen un poco las cosas, alguien me empujó y me ví, de repente, en el centro del follón volando de un lado a otro. Perdí el equilibrio, caí y me encontré en mitad de la pista, a cuatro patas, siendo pisoteada por todo el mundo.

¿Iba a acabar así mi historia? ¿Sin haber hecho nada importante en mi vida? ¿Me encontrarían muerta al acabar el concierto?

En el preciso momento en que alguien se tropezó con mi espalda y cayó al suelo pude ver a Darwin ante mí. Su figura estaba envuelta en un halo de luz mística y una aureola coronaba su calvorota cabeza.

- Piensa en la teoría de la evolución pequeña, sólo sobreviven los más fuertes- logré oírle decir.

Con fuerzas renovadas me agarré a la chaqueta de Andreu, que pasaba milagrosamente por allí. Él, al notar el estirón y ver a un ente mediomuerto tirado por el suelo, me agarró de la mano y me levantó de un movimiento. Había llegado mi momento, mi momento de gloria. Si se ha de competir en hijoputez nadie me gana.

Preparé mi huesudo codo y dí el primer codazo. Me giré satisfecha para ver la cara de mi primer agredido y me encontré con un Jordi (que venía a mi auxilio) agarrándose el estómago. Logré mascullar un "mierda" mientras veía desaparecer su cara de desconcierto en una marea incontrolada de bailarines furiosos.

Ahora solo quedaba yo, sola ante el mundo al más puro estilo Neville. Vengaría su muerte, mi caída y a todos los golpeados, arañados y pisoteados.

Pasé a modo berserker y empecé a pegar empujones, codazos, patadas y hasta llegué a agarrarle el brazo a un chico y asestarle un cánido mordisco. ¡Banzai!
Descubrí lo divertido que es agredir a otras personas cuando la conciencia repite una y otra vez "defensa propia".

Hoy, con moratones hasta en los párpados, me pregunto si debería preocuparme haberle hecho daño a alguien. Entonces, miro mis moratones...

-¡Qué se jodan!- y río risueña por mi venganza.

lunes, enero 21, 2008

Amorosos rifles de asalto

No sé si es una fantástica obra del photoshop o si realmente se trata de un monísimo rifle de asalto de "Hello Kitty", pero si algún día me encuentro en un apocalipsis zombie quiero uno para mí.



Porque no hay mejor manera que tomarse el fin de la humanidad que de una forma "cute". Humor negro y armas rosas con flores.

Así las niñas pequeñas podrán matar muertos vivientes sin que su imagen inocente se vea perturbada. ¡Qué dulces!

Visto en: Blog.riflegear y Engadget

domingo, enero 20, 2008

Do you speak english?

No entiendo el por qué cuando alguien se ve obligado a preguntar por una dirección es inevitablemente atraído por una fuerza sobrenatural hacia mi. Debe ser que mi expresión de persona "gran conocedora del mundo y del universo" les inspira confianza o algo así. Gran error.

Desde pequeña sufro una grave incapacidad para indicar caminos. Se podría decir que soy como una brújula en una fiesta de imanes, nunca acierto con la dirección correcta.
Muchas veces, diez minutos después de señalar el camino a una persona, me he dado cuenta que mis indicaciones eran incorrectas y que había enviado a la persona extraviada hacia la dirección contraria, extraviándola aún más. Gracias a Dios la curiosidad de si finalmente llegó a su destino (o murió de sed, frío y hambre en una cuneta) siempre supera al hondo sentimiento de culpabilidad.

Conciente de mi gran problema de orientación, cuando alguien me para por la calle con ánimo de preguntar mi sentido arácnido se dispara; entonces, si su primera pregunta es "Do you speak english?" mi presión sanguínea decide entrar en huelga. Porque, aunque comprenda perfectamente el inglés, me es imposible explicar como llegar a un lugar sin "hacerme la picha un lío".

Pues eso, exactamente eso, me pasó ayer a las 5 de la madrugada.

Una joven británica, que desprendía un olor a alcohol que tiraba de espaldas, tuvo la genial idea de preguntarme dónde estaba la Plaza de la Reina. Tras diez minutos de farfullos en inglés (y una extensa y variada baraja de expresiones faciales de incomprensión) opté por un "follow me" y una nocturna caminata hasta las proximidades de su destino.

Me lo tomé como una penitencia por todas aquellas personas a las que envié por error hacia el sentido contrario al que tocaba.

La verdad es que lo que al principio me tomé como una pesada obligación cívica acabó siendo muy divertido. No sé si la chica captó desde un principio que la entendía perfectamente o hablaba sin parar porque su estado de embriaguez le impedía mantenerse callada cinco segundos, pero la cuestión es que me contó su vida y se emocionó de verdad cuando le dije que estudiaba "Pedagogy". Yo me emocioné al conocer, al fin, a una persona a la que no hiciera falta explicarle de qué va mi maldita carrera. A alguien que ya lo sabía de antemano. No lloré porque posiblemente se habría asustado.

jueves, enero 17, 2008

Visto y no visto

¡Al fin hay noticias sobre aquel coche que fue mío!

Esta mañana ha llamado la Guardia Civil de Palmanova para informarnos que nuestro coche había sido visto en la localidad.

Visto en un accidente y anotado matrícula al ver como huía.

¿Qué podemos deducir de este pequeño acontecimiento?

Para empezar que Dios se debe estar arrepintiendo un poco de no haber hecho caso a mis plegarias. Si hubiese usado su gran gracia divina para volatilizar el coche con sus nuevos ocupantes dentro nuestro vehículo no sería una herramienta del mal.

También podemos llegar a la conclusión de que la policía de Palmanova debe aburrirse bastante. Llamar a unas personas a las que les han robado un coche para darles tal noticia sin que los ladrones hayan sido detenidos (o ingresados en el hospital) no tiene sentido. ¿Qué nos da un golpe más en el parachoque si ya no lo conducimos nosotros? ¿Lo hacen solo para reavivar las llamas del odio?

Y, para terminar, la conclusión más evidente: el coche seguía en circulación. Eso conlleva que, si no le han prendido fuego (aterrorizados por la eficiencia del CSI de Las Vegas en la búsqueda de culpables y huellas), aún tengo la posibilidad de encontrármelo en plena calle y perseguirlo al estilo del T-1000.

lunes, enero 14, 2008

Vuelve George A. Romero

Como buena fan de las películas de zombies no puedo evitar estar expectante ante el próximo estreno de George A. Romero: Diary of the Dead.

Mi ilusión no es de extrañar teniendo en cuenta que Romero no es sólo un pionero en el género con cuarenta años de experiencia, sino que también dirigió y coescribió un clásico del terror de los años 70, La noche de los muertos vivientes.

Pero la magia de este maestro del cine de terror de zombies no solo reside en sus errantes muertos vivientes. Muchos críticos han llegado a la conclusión que Romero hace uso de los apocalipsis zombie para criticar a la sociedad mediante la reacción de sus protagonistas. Por ejemplo El amanecer de los muertos critica el consumismo, La tierra de los muertos las clases sociales y, al parecer, Diary of the Dead será una reflexión sobre el avance de los medios de comunicación y su impacto sobre la sociedad.

¿Cómo perdérselo?

Os aseguro que yo no lo haré. Allí estaré, al pie del cañón, el 29 de febrero.

miércoles, enero 09, 2008

Nuevas ilusiones

Tras la llegada de los Reyes Magos de Oriente se acaba el periodo de consumismo irracional que es la navidad. Termina así una época de compra compulsiva de regalos y deliciosos manjares para la celebración de banquetes.

Y, tal y como manda la tradición, finalizamos las fiestas con una ingesta masiva de "roscón de rey" impulsada por la necesidad de encontrar al maldito rey de porcelana (sí, el que nos parte una muela cada año). El último gran atracón por la ilusión de ponernos la sucia y grasienta corona de cartón que venía en el paquete del roscón. ¡La ilusión se palpa en el ambiente!

Pasadas las fiestas nos quedará tan solo una úlcera en la cartera, un estómago maltratado, dos riñones roídos, tres quilitos de más en el cuerpo y, como señal inequívoca de su final, las rebajas de enero.

De la noche a la mañana toda la decoración navideña es substituída por grandes y rojos números que anuncian el descuento que ofrece cada tienda. Como si la navidad nunca hubiera existido allí, sin darles tiempo a los monarcas de Oriente para recoger sus camellos.

¿Quién leñes decide cuándo ha de terminar la navidad? ¿Es que hay un día fijo establecido por el gobierno? ¿Es que los Reyes Magos lo hacen adrede para aprovechar el viaje y disfrutar de las rebajas?

Empieza la caza:

Los villancicos son substituídos por los nuevos éxitos del house mientras una orda de manos frenéticas se abalanza sobre un montón de camisetas. Hay arañazos, hay golpes, hay sangre.

Desaparece el orden, la educación y el amor hacia todos los seres del universo. La Navidad nunca estuvo allí: ahora solo hay caos y destrucción.

Odio las rebajas.

Me irrita de sobremanera pelearme por una talla para después descubrir que me va grande; el desorden de las tiendas (en las que puedes morir enterrado a causa de un alud de camisetas arrugadas) y las eternas colas para ir al probador y a pagar...

Sin embargo lo que más me jode es salir a comprar camisetas de manga larga y descubrir que, supongo que a causa del "calentamiento global", son un recurso bien escaso. ¿A qué se debe esa manía de vender exclusivamente camisetas de tirantes en pleno enero?

miércoles, enero 02, 2008

Bienvenido Mr.2008

Normalmente esperamos que la Nochevieja sea una noche especial, mágica y divertida, con la esperanza de que el año que inicia tenga más o menos las mismas características que esa noche.

Deseamos que, aunque hagamos lo mismo de siempre, sea aún más especial y divertido de lo normal. Una "normalidad especial" o algún otro concepto abstracto y sin sentido que llene nuestras vidas de ilusión o algo así.

Así que yo, siguiendo estas creencias, inculcadas por las alegres películas Disney (o algo igual de macabro), esperaba disfrutar de una magnífica celebración de bienvenida al 2008 con todos mis amiguitos. Llena de esperanzas me compré un vestido (cuya relación tela/precio era totalmente surreal) y aguardé al día 31 imaginando las risas, las bromas, los bailes y las copas de más que presidirían la noche.

Idiota de mí. Pero tonta del culo HOYGAN.

Para empezar ese maravilloso vestido dejó de ser "tan maravilloso" a medida que se acercaba la noche. Destrozadas todas las expectativas de pasar una gran Nochevieja mi autoestima (o mis ganas de ir semi-desnuda por la calle) fue decayendo lentamente hasta llegar a una conclusión: No valía la pena helarse el traserillo para estar sexy si iba a pasarme la noche con cara de perra rabiosa. Así que nada, el maravilloso vestido se quedó sin estrenar.

Y tal y cómo mi intuición me vaticinaba fue una noche horrible. La indecisión de las personas, su continua dispersión a la vez de dependencia entre ellas, cosas que no se deberían de haber visto y un frío que acabó por cristalizarme los dedos de los pies.

Espero que el 2008 no siga el estilo de su primera madrugada.