Mademoiselle Why Artwork

domingo, marzo 30, 2008

Videojuegos, niños y adultos.

Canis Canem Edit (conocido en el resto del mundo como Bully) es un juego al estilo Grand Theft Auto que alcanzó la fama dado su polémico argumento centrado en el bullying en el ámbito escolar.

Jimmy es un potencial delincuente al que su madre y su padrastro internan en uno de los colegios más duros durante un año. En su papel de "novato", deberá hacerse un hueco a la fuerza entre las jerarquizadas tribus de la escuela girando su papel de abusado al de abusador.

Sé que como pedagoga debería estar totalmente escandalizada ante la existencia de un juego que te da cierta variedad de acciones para humillar a tus congéneres. Sin embargo, como persona viciada que soy, estoy demasiado ocupada con el mando de la consola y los minijuegos del Bully para sentir cualquier arranque de moralidad judeocristiana (¿ya se entiende por qué mi frecuencia de posteo ha disminuido?). Además, mi profunda creencia de que ponen las edades recomendadas en las cajas de los juegos por algo y de que los padres han de asegurarse de que sus niños diferencian la ficción de la realidad antes de dejarles ver la tele o coger una consola, apagan cualquier sentimiento de culpabilidad que pudiera llegar a tener.

Otro factor que me ayuda a poder dormir por las noches es que, según el Ministerio de Educación y Ciencia, ningún estudio ha podido confirmar las hipótesis negativas que la opinión pública ha dado como válidas sobre los videojuegos y, según el informe en el que se publica tal conclusión: "En relación con la violencia, uno de los efectos más estudiados, los diversos trabajos plantean que los jugadores de videojuegos muestran conductas más agresivas que los no jugadores, sin poder determinar si este efecto se produce porque los videojuegos producen agresividad o si, por el contrario, las personas con agresividad ya expresa en su carácter, tienen cierta preferencia por este tipo de actividad. En este mismo sentido, algunos estudios experimentales muestran cómo se acrecienta la conducta agresiva mientras el jugador está inmerso en la ficción del videojuego y cómo esta se diluye cuando el jugador vuelve ha tener contacto con la realidad, pudiendo conseguirse un beneficioso efecto de canalización de tensiones y de evasión."

Independientemente de este estudio (que tan sólo dice que no se ha demostrado, no que no sea posible), creo que la responsabilidad de que con qué juegos se entretienen los menores es potestad de los padres. No estoy de acuerdo con que haya censura en este sector puesto que, actualmente, hay un gran número de jugadores mayores de edad, de mentes ya formadas y no maleables, que crecieron con las primeras consolas y que disfrutan de la violencia explícita como si de una película de Steven Seagal se tratase. Porque tal y como demuestra la Nintendo DS: Los videojuegos ya no son sólo para niños.

jueves, marzo 27, 2008

Mirando prospectos

Me encanta leer el prospecto de los medicamentos, sobre todo los posibles efectos adversos.

Es muy gracioso leer cómo, en un porcentaje muy pequeño, la solución puede ser mucho peor que la enfermedad. Cómo por tomarte algo para reducir inflamaciones o dolores puede producirte depresión, alucinaciones y derrames cerebrales.

Sobre todo porque me hace recordar un pequeño despiste hogareño que demuestra que los medicamentos no deben estar ni al alcance de los niños, ni al de los adultos.

Todo sucedió en uno de esos días en los que eres más mujer que nunca. Yo, que suelo agonizar muy facilmente, repté hacia mi madre suplicándole una dosis de las pastillas rosas para el dolor menstrual.

Un gran error indicar el color.

Por aquella época mi hermano acababa de salir de una operación y tomaba unos tranquilizantes para toros bravos, también rosas.

Mi madre no miró más que el color de lo que me daba y yo, inocente y cegada por la necesidad de dejar de retorcerme por el suelo, tampoco lo hice.

La consecuencia no fue más que una chica drogada de risa boba tirada en el sofá durante todo un día, incapaz de razonar con claridad y prestar atención a cualquier cosa de su alrededor. Pero, a veces, me pregunto que hubiera pasado de ser algún medicamento para perros, una pastillita de viagra o un Calgonit para el lavavajillas.

Ese día aprendimos grandes lecciones: leer el prospecto de los medicamentos antes de tomarlos y no fiarnos nunca de los medicamentos que nos den otras personas (no sea que nos den cianuro).

La moraleja queda clara.

miércoles, marzo 26, 2008

Sueños y dibujos

Llevaba ya varios meses sin dibujar algo medio en serio, haciendo tan solo pequeños bocetos en los laterales de los apuntes cuando los profesores dedicaban demasiado tiempo a una explicación ya asumida.

Así que hoy, temiendo haber perdido la mano "artística", me he sentado en el gran sillón rojo del salón. El lugar en el cual, quizá por la posición que adquiero mal sentada, me salen algunos dibujillos decentes que no acaban inmediatamente en la papelera o en el rincón de "desastres que no debo repetir".

Una de las cosas que más me gusta de guardar los "mejores dibujos" es que al cabo de un tiempo has mejorado sin darte cuenta y, cuando miras aquellos dibujos que en su día te parecieron perfectos, te das cuenta de la gran cantidad de fallos que cometías y lo mucho que has cambiado en cuanto estilo y a temática.

Hace unos años se me metió en la cabeza que tenía que cambiar mi forma de dibujar (muy ajaponesado -manga-) por uno más europeo porque si no nunca podría llegar a formar parte del mundillo del cómic.

En ese largo proceso empeoré mucho, perdía la habilidad de dibujar de una forma sin llegar a alcanzar el mismo nivel en otra. No fue hasta al cabo de bastante tiempo que empecé a hacer algo decente y, aún así, siento que me falta mucho. Podría decir que las cosas serían más fáciles si me hubieran dejado estudiar Bellas Artes o Ilustración, pero yo tampoco luché demasiado por ello. No quise arriesgarme.

Esos años de práctica y frustración permanente (que persistirá siempre en un afán de superación) me hicieron reflexionar si realmente lo más importante de un cómic es el dibujo. Ya que aunque es verdad que es lo primero que llama la atención, si la historia no es buena de poca cosa sirve ser un Enki Bilal o un Dave McKean.

Y, porque de sueños vive el ser humano, sigo imaginando un futuro entre lápices y gomas de borrar.

viernes, marzo 21, 2008

Semana Santa

Al fin estamos en vacaciones de Semana Santa y se nos permite disfrutar de diez días de libertad.

Es tradición en Mallorca que en estas fechas el tiempo decida romper la rutina del sol primaveral y "deleitarnos" con nubes, frío y lluvias.

La solución más óptima es aprovechar estas fiestas para irse de viaje, pero la escasez de fondos provocada por mi querido portátil me impide mirar las agencias de vuelos con ojos golosos. Una desgracia, ya que no sólo me encuentro atrapada en una isla, sino que mi estómago decidió morir hace unos días.

Dadas las circunstancias es comprensible que tenga que disfrutar (más de lo deseable) de la compañía familiar. Mientras, rezo para que mis padres se apiaden de mí y decidan modificar un poquito el menú según mis necesidades digestivas. Para no morir ahogada por mis propios jugos gástricos.

Sin embargo no es fácil, los alimentos tradicionales de Mallorca en estas fechas me persiguen. Comida totalmente inapropiada para un estómago dolorido e irritable.

Una de las cosas que más me gustan de Semana Santa es la elaboración casera de todo tipo de repostería típica de las fechas. Es "típical mallorquín" que se reúna la familia para hacer panades (empanadas), rubiols, crespells y, en algunos hogares, la mona de Pascua (que en mi familia consta de un huevo de chocolate comprado en cualquier pastelería o supermercado).

Hoy nos hemos dedicado a hacer panades, lo más bueno e indigesto que podríamos haber hecho.

Las empanadas mallorquinas se diferencian de las del resto de la península en su sorprendente capacidad para matar a una persona adulta de acidez. Sus ingredientes asesinos están en la masa (la manteca de cerdo) y en el relleno (la sobrasada y la panceta); justamente aquello que le dota de cierta personalidad diferente al resto. Su peligrosidad radica en que están buenísimas y no se puede evitar devorarlas aunque se padezca un horrible dolor de estómago.

Entre panada y panada no he podido evitar dejarme llevar por el minimalismo y crear un nuevo concepto para los restaurantes más prestigiosos de toda España.

Masa moldeada con el dedo meñique y un mondadientes; rellena con un guisante y diminutos trozos de panceta y sobrasada para ser finalmente coronada con medio guisante: Nace la "micro-panada".

Una delicia tan solo apreciable para los paladares más exquisitos y refinados, para los verdaderos gourmets.




miércoles, marzo 19, 2008

Autocontrol blogocoso

Desgraciadamente me reprimo en el blog.

Supongo que esto es un problema en todos los bloggers que mantenemos una bitácora personal. Estamos aquí y plasmamos nuestros pensamientos un poco como tortura, un poco como terapia de grupo.

Hablamos de aquello que nos interesa, damos opiniones, contamos experiencias propias, comentamos sobre política, noticias, el maravilloso tiempo primaveral... y aunque intentamos plasmar en letras lo que somos nunca lo hacemos totalmente. ¿Hasta qué grado nos reprimimos? ¿Hasta dónde nos dejamos conocer?

Llevo ya unos cinco años posteando (dos en un blog que rematé, un tiempo en uno no personal junto a Jordi y tres en este). En ellos he pasado por diversas etapas: desde la de posts incomprensibles para gente ajena a mi; los posts insustanciales en los que no dejaba entrever quién era y los posts de ahora, en los que me muestro pero no me exhibo. Años probando cómo me sentía mejor en esta gran red, buscando una forma apropiada para dirigirme al mundo que me hiciera sentir cómoda, de disfrutar escribiendo.

Y hoy, mientras escribo este post, me siento como en casa... a la vez que autocensurada.

El maldito "ego del blogger" me hizo hablar en su día de la existencia de La mujer trampa, así que mucha gente que conozco lo lee y en ocasiones me veo totalmente impedida para hablar e ironizar sobre algunos temas. Porque aunque los conflictos ya estén solucionados suele molestar que se meta el dedo en la yaga.

También me veo influida, como todo el mundo, por la necesidad de mantener cierta privacidad, de guardarme algo solo para mí. Cosas que quizá estuviera más tentada a contarlas en el anonimato pero que quizá tampoco salieran a la luz. ¿Es bueno abrirse totalmente?

Así que Jill soy yo, pero no en su totalidad.

¿Vosotros os desnudáis en el blog?

martes, marzo 18, 2008

We need girlfriends

Ayer por la noche Jordi me envió un link a una serie llamada We need girlfriends. Ésta no es tan divertida como IT Crowd (ya que los personajes no son tan freaks), pero tampoco tiene desperdicio.

Me enganché por la noche y, como son capítulos de unos diez minutos, acabé viendo hasta el sexto subtitulado al castellano y los tres siguientes en inglés sin subtitular.

La serie va de tres amigos que tras un largo periodo con novia vuelven a ser solteros de nuevo. Destrozados por la ruptura se "apoyan" mutuamente e intentan recordar cómo se liga, qué se hacía en una cita y cómo adaptarse de nuevo a una vida de soltería. Para su desgracia, cada uno tiene una serie de "peculiaridades" que hace que el 90% de las mujeres corran despavoridas al oírles cinco palabras seguidas.

Se exagera un poco la desesperación del recién soltero y las dificultades de adaptarse de nuevo al mundo real, quizá sea que las chicas lo tenemos mucho más fácil y somos capaces de mandarlo todo a la mierda con más elegancia y autocontrol.

Primer capítulo.


lunes, marzo 17, 2008

Días de pesca, anzuelos y gambas.

Es curioso como el tiempo nos arrastra inevitablemente hacia el olvido. La forma en la que actividades que nos eran tan naturales hace diez años ahora sean tan complicadas que realizándolas invoquemos a la catástrofe.

Cuando comienzo un post así se puede vaticinar un desenlace doloroso, ¿no?.

Ayer fui de pesca.

Desperté a las ocho y diez de la mañana y llamé a los amigos con los que había quedado a las ocho para que partieran hacia Cala Contessa sin mi.

Después de una breve ducha fui a coger el bus caña en mano, un trayecto de cuarenta minutos en los que me acompañó un preadolescente que cantaba “me voy a pescar en un día soleado”. La ilusión de una mañana llena de expectativas impidió que mi ánimo decayera.


Primer intento:


Enganché los anzuelos a la caña y les ensarté sus respectivas gambas mientras les suplicaba perdón por el daño que les estaba haciendo. Para mi desgracia me acordé del documental de Nuestro pan de cada día y me invadió un asfixiante sentido de culpabilidad.


Me acerqué al mar y tiré. Error. No había puesto bien la bobina y el plomo ni se había movido de mi espalda, simplemente había soltado hilo.


Me dispuse a un segundo intento. Tiré la caña y... fallo, no solo no llegué al mar con mi tiro entusiasta, sino que perdí las gambas por el camino. Alguna gaviota debió sentirse desconcertada al ver tres gambas voladoras.


Segundo intento:


Clavé otra vez, con más eficiencia y mala conciencia, las gambas en sus respectivos anzuelos y tiré con éxito.


Intenté recoger el hilo para comprovar si esta vez había puesto bien el cebo y no se había ido volando otra vez. Fallo, había tirado hacia las rocas.


Tras diez minutos intentando desenganchar el plomo acabé estirando y rompiendo el hilo. También había perdido el cebo por el camino, otras tres gambas que aprendieron a volar.


¿Se había acabado entonces mi día de pesca?


Tercer intento:


Nunca hay que infravalorar la capacidad inventiva de una pedagoga. Até una piedra para que hiciera de plomo (si es que tendría que haber estudiado una ingeniería...) y esta vez metí las gambas de la cabeza a la cola (antes lo hacía al revés). Sonreí satisfecha.


Cogí la piedra con la derecha y aguanté la caña con la izquierda, esta vez todo saldría bien. Tiré la piedra con saña hacia el mar* y... y... no sé que pasó exactamente. Noté un fuerte tirón en la mano y me encontré con los ojos cerrados, rezando para no perder ningún ojo, mientras una piedra atada me daba vueltas por el brazo. Oí carcajadas a lo lejos y presentí que me iba a doler algo. Al fin había pescado... mi dedo y, por desgracia, esta vez el cebo no había salido volando.


Observé sorprendida como en mi dedo índice derecho (mi favorito, el de señalar acusadoramente) uno de los anzuelos se había clavado profundamente. La gamba se había desplazado hasta el final del anzuelo y me observaba muerta de risa.


Tras un pequeño análisis pudimos llegar a la conclusión de que el anzuelo no se iba a mover de donde estaba y que no podía ir a un hospital con la gamba ensartada aún en él. Así que tras unos intentos dolorosos acabé vengándome del cebo y quitándolo a mordiscos, para que después me digan que tengo manías.


En el hospital comprobé que si haces reír a un médico (o directamente se ríe de ti) y le pides con cara de corderito que te anestesien te hacen el favor.


*”tiré la piedra con saña hacia el mar”: JAMÁS hacer eso. Cualquier pescador os daría de ostias. Se tira con la caña, no con la mano.

sábado, marzo 15, 2008

Nuestro pan de cada día


Como estamos en el mes del cine solidario ayer fui a ver Nuestro pan de cada día, uno de los cuatro documentales (sobradamente premiados) que se estrenan en cines.

Para mi sorpresa resultó ser un documental que está en todos los idiomas: el de la imagen.

Sin articular ni una palabra y mediante planos muy simétricos, nos enseña todo el proceso de cria y siembra de principio a fin, con toda su crudeza: la mecanización, la deshumanización del proceso en el que se producen alimentos de forma masiva.

Todo ello proporcionando solo las imágenes y dejando en manos del espectador la conclusión final, apostando por su sentido crítico.

Me gustó a pesar de que no ser el tipo de películas que suelo ir a ver al cine y, aunque podría haberme resultado muy aburrida, me mantuvo bien atenta y con la boca semiabierta. Quizá sea porque estoy acostumbrada a ver domumentales (la afición por los zombies viene por parte de madre, la de los documentales de padre).

Lo más crudo del film es el trato que se le da a los animales en estas empresas. Salí con el revoltijo de estómago que impide comer carne en un mes que pretendían inculcarme y la seguridad de que procuraría que mi futuro laboral no esté relacionado con el sector agrario.

jueves, marzo 13, 2008

Ser políticamente correcto

El otro día leí un artículo en @lt64 que criticaba la existencia de la expresión "políticamente correcto" y afirmaba que hoy en día su significado era "no mojarse", el no dar una opinión de forma directa, evitar las discordantes. Aunque su opinión me pareció muy interesante me temo que no estoy deacuerdo con esa definición.

Mi concepción de ser políticamente correcto no se refiere a aquellas personas que "no se mojan", sino a aquellas que, aún mojándose hasta la médula, son capaces de conservar el respeto hacia opiniones que difieren de la suya. La gente que es capaz de discutir sin gritar, dando argumentos y que no paga los agravios con la misma misma moneda. Sino que conserva la dignidad y expresa su molestia con la mayor cortesía posible (algo necesario en todos los ámbitos). Porque una cosa es callarse y tragarse el orgullo para evitar la discusión y otra es saber llevarla con educación y respeto.

Eso, para mí, es ser políticamente correcto y, según unas amigas, eso es lo que soy.

La broma surgió una vez en la que hablábamos sobre una fiesta y el conflicto que tenía una de ellas con uno de los asistentes. Tras la divagación de varios planes de actuación y de destrucción psicológica (una práctica muy entretenida los fines de semana), opté por dar la solución de más corrección social posible. Desde entonces soy la encargada de dar la solución de problemas sociales por la vía diplomática.

Hoy, para que quede por escrito, quiero decir que el buen talante es positivo en las discusiones filosóficas, políticas y económicas, pero no para expresar descontento o indignación en los conflictos sociales. Las otras personas no te toman en serio y tiran del hilo de la paciencia hasta que se rompe: los ojos se te vuelven del revés y respondes con una tonalidad de voz desagradable. Entonces se enfadan y te preguntas por qué no marcaste el límite de una forma más clara.

Sin embargo, prefiero los que marcan la línea que no hay que cruzar de cualquier forma (desagradable o no), que a aquellos que optan por no decir nada, se quedan callados y después abren la boca para provocarte problemas con terceros.

Ser políticamente correcto es una putada (y es menos divertido), pero cómo está de moda: aquí tenéis un bonito cuento.

martes, marzo 11, 2008

Cometas en el Cielo

Este fin de semana fui a ver Comentas en el Cielo (The Kite Runner), una película basada en un bestseller de Khaled Hosseini, un Afgano-americano cuya obra está ambientada en su país natal.

Este film es un claro ejemplo de cómo algo que pretendía provocar el llanto acaba tan sólo en una historia que conmueve pero que no nos desmorona.

La amistad de Amir y Hassán sirve tanto para tratar la necesidad de superar las barreras del miedo para mejorar como persona y obtener la redención, como para comparar y retratar la sociedad afganistana antes y después de la invasión soviética y de que el gobierno Talibán impusiese sus leyes y su extremismo sobre todo el territorio.

Es también remarcable la nostalgia de los afganos que se vieron obligados a huir durante la invasión rusa, su deseo de volver a un lugar que ya no existe en cuyo lugar tan solo se puede encontrar tierra yerma llena de represión y dolor.


En general el film me gustó, sin embargo no es una de esas películas que marcan de por vida e invitan claramente a la reflexión. Además, a pesar de ser tan dramática, no logra provocar el torrente de lágrimas que se pretende, conmueve al público pero no consigue hacerle llorar.

lunes, marzo 10, 2008

Adivina adivinanza

¿Qué ocurre cuando un grupo de seis mozos adultos ignoran el peso máximo de un ancensor?


Se quedan encerrados durante quince minutos disfrutando de una sesión intensa de contacto humano indeseado. Mientras, su grupo de amigos se descuajaringa de risa y se dedica a fotografiar el momento para la posteridad.

¿En qué piensa una persona cuando se ve encerrada en un ancensor y sus supuestos amigos se ríen de él?


En hacer una foto para saber exactamente quiénes se rieron y vengarse en un futuro.

En días como hoy agradezco tener cámara y llevarla siempre encima: Jill en busca de la exclusiva.

(Y sí, sigo con mi blog de transcendencia nula de opiniones y pequeñas vivencias ;) ).

sábado, marzo 08, 2008

El ser humano en Internet

Ya me avisaron con cierta preocupación en su día (hace unos doce años) que en Internet se pueden encontrar todo tipo de personas, con todo tipo de gustos y de aficiones.

Aunque en este tiempo he podido observar con ilusión que dicha afirmación es totalmente cierta, hasta hoy no he podido comprender el por qué de ese malestar, esa preocupación, que impulsaba a mis padres a remarcarme esta característica de la red.

Ayer recibí un mail en mi Flickr de un tal Davix9:

"Hola Ana!
Qué tal estás? Me encantan todas tus fotos, sobre todo tú que eres preciosa, por lo que me gustaría hacerte un bonito homenaje, qué me dices?

Besos!"

Feliz por el piropo, y con la idea de que algún artista de la red hiciera un "collage" o algo parecido con alguna foto mía, he entrado en su galería de fotos para ver qué clase de homenaje iba a hacerme.

Mi sorpresa ha sido enorme al descubrir que el artista en cuestión usa su pene como pincel y que sus homenajes a mujeres se basan en esparcir su simiente sobre la foto de la "afortunada" (sólo se puede acceder si eres usuario de flickr).

Tras mi alucine inicial, que ha durado el tiempo en el que la información esquivaba las barreras de protección para llegar a mi cerebro, no he podido evitar estallar a carcajadas. ¡¿WTFG?!

He optado por una respuesta educada en la que le agradecía el halago, pero que prefería que no subiera fotos del producto de su amor sobre mi imagen. Esperemos que no se le ocurra hacer nada por el estilo, sino me veré obligada a reportarlo y a buscarle para estrangularle un poquitín.

Votos y votos útiles

Mañana, al fin, es nueve de marzo. Mis votos ya están en sus respectivos sobres esperando que abran las urnas, tal y cómo se puede ver en la foto.

Con la proximidad de las elecciones se puede ver cierto revuelo en la "blogocosa", una proliferación de opiniones políticas e intenciones de voto masiva. En mi caso, aunque entiendo el voto a partidos contrarios al mío y el voto en blanco (que sería un sí a la democracia pero un aviso de que ningún partido representa tus ideales), no llego a comprender la abstención ni aquello a lo que llamamos “voto útil”.

Me parece bien que se prefiera que un partido no salga ganador, pero gastar tu voto en alguien que no representa tus ideas (con el simple objetivo que no sea el otro el que llegue al poder) no me parece demasiado adecuado teniendo en cuenta que tenemos unas cortes representativas. Sé que este sistema tiene algunos fallos, pero aunque el partido con el que estás de acuerdo no sea mayoritario te representará en sus escaños correspondientes según el porcentaje de personas que hayan apostado por él y, por tanto, sus votos en el parlamento serán en representación de tus ideas. Después nos quejamos de que la política española es bipartidista cuando son los mismos votantes los que propician esta situación.

La verdad es que me da más miedo que haya una mayoría absoluta a causa de ese “voto útil” (tan popular hoy en día) que la posibilidad de que el ganador sea contrario a mis ideales. Creo que esta “mayoría absoluta por utilidad” le da todo el poder de decisión a un partido que nunca podrá representar las ideas de aquellos que les votaron para que no ganara fulanito, ya que cuando se tenga que decidir algo su palabra irá a misa: serán siempre mayoría.

jueves, marzo 06, 2008

¡Mimada!

Hoy, al llegar a casa, me he encontrado un paquetito azul encima de mi escritorio con el siguiente texto:

"Yo no te he comprado nada. Esto no ha sucedido, ha salido como de generación espontánea, así que lo negaré todo.
No te la cargues y cuando estés segura de que te gusta me pasas la garantía para que la sellen.
Tu padre."

A pesar de no esperar ningún regalo hoy, gracias a la nota sabía exactamente lo que había dentro de la caja: una cámara de fotos.

Mi acertada deducción es gracias a un gran conocimiento de cómo es mi padre y su vocabulario propio e inconfundible, ya que siempre que toco una cámara no puede evitar articular un "no te la cargues" que me crispa el alma.

Esta extraña costumbre se debe a que cuando era pequeña se me metió en la cabeza que quería ser fotógrafa: cámara que veía, cámara que acababa entre mis manos.

Otra pista muy esclarecedora es el hecho de que últimamente había estado discutiendo con él porque no le quería prestar a nadie su querida cámara. Su solución: comprarme una a mí. Si una de las dos tiene que ser prestada será sin duda la mía. Tened por seguro que no me quejaré.

Soy una mimada, lo admito. Es la ventaja de ser la pequeña y una persona encantadora (no, aún no he empezado con el gimnasio). La cuestión es que al fin podré hacer mis propias fotos y dejar de depender de que otras personas me graben las suyas. Eso me hace tremendamente feliz.

¡Al fin podré ilustrar los posts con fotos propias y actualizar el Flickr! ¡Podré documentar el futuro apocalipsis zombie con fotos!

Mañana la universidad se verá bañada por la blanca luz de mi flash.

miércoles, marzo 05, 2008

En forma

A partir de mañana empieza el proyecto "aprieta culos", el cual se basa específicamente en ir al gimnasio a ejercitar los glúteos y otros músculos que últimamente se me están atrofiando de pasar tanto tiempo delante del ordenador.

Oficialmente me apunto a ese centro de tortura muscular (fábrica de agujetas y tirones) para mejorar la salud, la capacidad pulmonar, reducir el estrés y aumentar el ánimo (el ejercicio aumenta la serotonina del cerebro haciéndote sentir feliz y mejor)... Extraoficialmente porque me apetece aprender a romper nueces con las nalgas para dejar de pelearme por el cascanueces en Navidad, para espiar el vestuario masculino y porque cuando corro para alcanzar al autobús suelo toser sangre.

A parte de que me incomoda la idea de ducharme con otras personas sin unas motivaciones erótico-festivas y sentarme sobre máquinas marcadas por sudorosos traseros desde el inicio de los tiempos, debo admitir que me hace bastante ilusión empezar a ejercitar el cuerpo. No solo porque me apetezca lucir de nuevo mi modelito de gimnasio (si se ha de sudar que sea con estilo), sino porque realmente me divertía competir con los vecinos de bicicleta estática de los lados en velocidad, nivel y duración del entrenamiento.

Porque no hay mayor motivación en el ejercicio que la competitividad.

martes, marzo 04, 2008

27 vestidos

Ayer fui a ver 27 vestidos al cine siendo totalmente consciente de que la película es poseedora del perfil de comedia romántica, llana y vacía, tradicional.

Supongo que muchos de los que me conozcan se asombrarán porque mis tendencias cinematográficas hace tiempo que andan por otros senderos (cine friki, películas basadas en cómics, géneros más independientes, gore...), sin embargo también deben comprender que, a parte de las buenas historias, hay otras buenas razones para sentarse en una sala a oscuras a ver un film.

Hay hombres que van al cine solo para ver a la explosiva Angelina Jolie por sus dotes no interpretativas en una pantalla de 10 metros. Decidí hacer lo mismo por una vez para homenajear las carnes prietas de James Marsden, sus ardientes labios sexys (¡Ñam!) y las palomitas (que nunca falten).

Pero, dejando de lado las explicaciones políticamente incorrectas de adolescente en su apogeo hormonal, hacía bastante tiempo que no iba a ver una película tan y tan chorra. Lo único interesante fue el susodicho tío bueno, hacer algún apunte de vez en cuando a mis amigos y la dramatización de mi frustración mediante gestos de indignación y gritos mudos.

La historia trata sobre una perturbada obsesionada con las bodas y cuyo objetivo vital es ser la dama de honor de sus amigas (lo hace en veintisiete ocasiones) y tener una ceremonia nupcial perfecta. El drama empieza cuando su hermana, la típica chica "sexy" con una bandada de golondrinas en la cabeza que le impide oír a su cerebro, seduce al lelo del jefe de esta... Del que la protagonista está secretamente enamorada. Entra en juego así el "chico guapo pero cínico e imperfecto" (¡Uy! ¡Qué horror! ¿Qué pasará al final?).

La chica es así como "un poco" tonta y, a pesar de sus ataques psicóticos y de ser el típico modelo de "mujer servicial", llega a caer hasta bien (aunque había ocasiones en las que la habría ahogado en una bañera sin sentir ningún tipo de mala conciencia).

Solo recomendable en días de resaca fulmina-cerebros y bajada de Internet.

domingo, marzo 02, 2008

Aislada

Me encuentro aislada.

Hace unos meses mi wireless decidió entrar en huelga y dejar de proveer internet a la zona que corresponde a mi habitación. Puesto que soy una vaga, e intuí que a mi vecino no debía importarle que me conectase desde la suya, no intenté solucionar mi pequeño problema inmediatamente. Lo pospuse con un "ya lo haré, no hay prisa" y seguí leyendo feeds.

Ayer mi generoso vecino decidió dejar de hacerme feliz y cortó el grifo.

He logrado conectarme a otra wireless generosa con el ordenador de sobremesa y estoy sufriendo su lentitud en mis carnes provocándome una bonita úlcera, muriendo de estrés y odiando con toda mi alma al hijoputa que creó este sistema operativo de mierda apellidado "XP". Todo ello a consecuencia de un formateo e instalación de software libre también aplazado por pereza. Soy un desastre.

Tras un par de horas de espera he conseguido leer los comentarios de las entradas anteriores. Aunque me temo que hasta mañana no los leeré con calma para poder contestar, me gustaría decir que a pesar de no estar de acuerdo con algunas opiniones me encantan todas las respuestas: eso es saber debatir y no lo de los políticos de hoy en día. Se demuestra claramente que se puede opinar sin faltar al respeto ni a las opiniones ajenas, creo que tendríamos que montar un cursillo para la campaña electoral.

Me entra ansiedad solo de pensar la cantidad de feeds que se me habrán acumulado y lo que estarán diciendo de mí los de mi grupo de la asignatura que hago a distancia tras estos dos días de aislamiento.