Mademoiselle Why Artwork

domingo, septiembre 27, 2009

La maldición

Este fin de semana iba a ser la gran traca final del verano. Ese último par de días que son míticos y marcan la conclusión de las vacaciones y nos hacen empezar la rutina con ánimo renovado. Este fin de semana teníamos que viajar Misaoshi, Kaworu, Jordi y yo a Valencia para conocer a Liet, Anne y Carcayú. Iba a ser apoteósico.

Sin embargo, sobre mí cae una extraña maldición que me impide salir de la isla. Ya me pasó con el viaje para las fiestas de San Joan en Menorca, con mi planificación para ir a ver a Ana a los Estados Unidos y ahora con el viaje a Valencia. Nos llamaron dos días antes de embarcar para decirnos que habían decidido de hacer la ruta Mallorca-Valencia y que nos fuéramos a tomar viento. Es decir: cogieron todas nuestras ilusiones, las hicieron una bola y luego orinaron sobre ellas. Hay tres palabras que definen a la compañía con la que íbamos. La primera es hijos y la tercera es puta. Imaginad la preposición que se encuentra entre ambas.

Para más inri al día siguiente unos operarios de GESA se cargaron los cables de ONO y me quedé sin Internet y televisión. Vale, quedarme sin televisión no me importa porque para lo único que utilizo dicho aparato es para jugar al Guitar hero. Pero... ¿Sin Internet? Internet es una herramienta imprescindible para el siglo XXI. Internet es teléfono, correo, televisión, libros, juegos, periódico... ¡Es todo!

Eso sólo quería significar que un ser divino se había empeñado en jorobarme el fin de semana. Y yo, inconsciente de ello, decidí hacer planes fuera de Valencia, de la red de redes y de mi soporífero hogar. Ayer fui a una quedada fotográfica de un nuevo grupo llamado Alerta Pingüina. Todas las fotos me salieron fatal. ¡Yuhu!

Hoy tenía que hacerle una sesión de fotos a un amigo con otro amigo al que también le encanta la fotografía. Así que ese ser divino decidió enviarme un cólico lo suficientemente agradable para que tuviera que cancelar la cita y decidiera pasarme el domingo en casa arrugada como una pasa (rima y juega feliz). Mi último domingo del verano... mi último día de libertad malgastado en agonizar sobre la cama. Fantástico, realmente fantástico. Estoy de un contento que me desborda.

martes, septiembre 22, 2009

Proyecto 365 días

Hace ya cuarenta y un días empecé con un proyecto bastante conocido en las comunidades de fanáticos de la fotografía en Internet: el Proyecto 365 días.

Esta actividad consta en realizar una foto diaria durante, tal y como dice el título, un año. Su objetivo es ir practicando día a día la fotografía e intentar ir mejorando gradualmente hasta que al comparar la primera foto con la última tengas un orgasmo espontáneo. Básicamente es un "alcanza un nivel insospechado gracias a la práctica y al esfuerzo constante". Es casi como hacer footing pero sin sudar, tener agujetas, adelgazar... Eso, sí, igualito que el footing.

Por otra parte es una especie de relato de tu día a día. La obligación de llevar la cámara pegada al culo hace que cualquier evento inusual en tu vida sea susceptible de ser fotografiado y que tu estado de ánimo, quieras o no, se vea reflejado en la imagen. Además, me permite acribillar a fotos a la gente que conozco sin parar, cada día, hasta que llegue un momento que cada vez que saque la cámara pasen de mí. Un lujo.

Sin embargo, al contrario de lo que parece, no es una tarea fácil. Es un ejercicio de constancia que, siendo como soy, puede resultar un verdadero suplicio. No siempre apetece fotografiar y no siempre se tiene algo interesante que mostrar.

Este proyecto es el culpable de que acabara pagando una cuenta "pro" en flickr (porque si no tienes un límite de 200 fotos por cuenta -sí, en el hobbie fotográfico te cobran hasta para poder mostrar las fotos, es así de triste-) y de que trasteando no sé qué de blogs de flickr acabara posteando el último post desde allí. No sé por qué pensaba que cada vez que subiera una foto se postearía en el blog y al menos podríais ir viendo que sigo con vida.

Hoy tengo preparados varios posts (después de meses de sequía), pero los iré publicando gradualmente para no cansaros la vista.

domingo, septiembre 20, 2009

martes, septiembre 01, 2009

Desvarios varios

Lars Von Trier como director es Dios, pero eso no le quita ser un hijo de puta. Sí, lo digo sin ningún titubeo: Lars Von Trier es un hijo de la gran puta.

Ayer, tras ver Antichrist cambié mi estado de facebook a "hoy he ido a ver Antichrist y tengo un fuerte trauma psicológico. ^^U". La primera respuesta que obtuve fue: "claro tanto sexo no debe ser bueno no? XDDD".

No, hijos míos, no me malinterpretéis. El sexo es bueno, me encanta. Es más, si fuera por mí me pasaría el día practicándolo sin descanso. Me podrían encontrar muerta de deshidratación e inanición por ello. El sexo, amigos míos, es cojonudo.

Cómo explicarlo... con unas simples tijeras Lars Von Trier ha conseguido lo que toda la saga de Saw no ha logrado con su desfile de maquinitas del dolor: que cerrara los ojos, me tapara la cara y sintiera tal horror y sufrimiento psicológico que me ha provocado pesadillas durante toda la noche. Sé de una que si ve la misma escena se pasará horas y horas gritando sin parar. Y lo que más me revienta es que cosas así pasan en la realidad.

Pero no es sólo el gore. Es todo. Toda la película es inquietante e incómoda. Eso sí, la fotografía y la iluminación son geniales.

Spoiler: Para terminar me gustaría dar mi opinión sobre el significado de la película. Hay gente que achaca todo lo que pasa a causas sobrenaturales, a la concepción de que la "naturaleza es la iglesia de satán" o de que el mal acecha a la desdichada pareja. Creo que esta idea es errónea. Lo que interpreté yo es que todas las cosas inquietantes que los protagonistas ven y oyen son producto de distorsiones cognitivas, auditivas y asociaciones mentales producto de una depresión de caballo. Es decir, todo lo que pasa es producto de su estado mental, ya que les hace percibir el mundo de una forma totalmente deformada y distorsionada. Esta visión totalmente desfigurada de la realidad hace que su imaginación, pensamientos y paranoias se manifiesten de la forma más negativa posible.

Sus acciones no son debidas a la naturaleza malvada del ser humano. Al principio se explica que la ansiedad puede hacerte actuar de forma que normalmente no actuarías. La locura, sumada a la paranoia y a la ansiedad hace que se hagan verdaderas barbaridades.

Por otra parte, la madre ya estaba loca antes de que muriera el hijo. Creo que padecía algún síndrome de depresión post-parto y por eso le ponía los zapatos del revés al niño y dejó que cayera por la ventana.

Y, para finalizar mi pequeña reflexión, el personaje masculino no es que no sienta nada por la muerte de su hijo. Su forma de afrontar tal desgracia es centrarse en que su mujer se recupere psicológicamente e intenta adoptar un papel externo a la desgracia (como si no tuviera nada que ver con él). Sin embargo, sí que padece ciertas secuelas psicológicas).

Pd.: La escena que hará gritar a Misaoshi durante horas es la del primerísimo primer plano de la tía cortándose el clítoris.