Mademoiselle Why Artwork

martes, noviembre 17, 2009

Stop hate!

Estamos en un baile de máscaras continuo. Nada es lo que parece. Las caras que te rodean son tan sólo la cáscara que cubre mentes igual de frágiles que cualquier otra. Puedes pintar sobre su superficie lisa lo que quieras pero dentro siempre estará lo real. Lo que somos y no lo que queremos ser, nuestra esencia.

Fulanito no es tan bueno y moralmente correcto como quiere hacer creer, ni menganito tan y tan malo. Aunque nos esforcemos por estar en una de las caras de la moneda, aunque luchemos por ser cara o cruz, siempre seremos el canto. Porque hijos míos, nada es blanco ni negro.

No vale la pena ni sulfurarse, ni odiar, ni rasgarse las vestiduras por alguien que nos ha dañado. El esfuerzo es tan inútil, tan vacuo, que carece de significado. ¿Hay acaso algún beneficio? ¿Qué vas a hacer más que amargarte?

Odiar no sirve para nada. La venganza nunca calma, ni cura, el mal recibido. Esperar desgracias ajenas es, además de una gilipollez, un ejercicio de paciencia insana que en el momento que llega descubrimos que no nos sacia, no nos enorgullece y, mucho menos, nos hace felices.

Entiendo que se pierda la confianza, la amistad, el contacto. Que llegues a la conclusión de que no vale la pena relacionarse con una persona que ni te gusta, ni tú le gustas. Pero ya está. Hace tiempo que dejé de entender esa manía de prolongar el propio sufrimiento repitiendo día y noche como un tantra las putadas que nos han hecho.

Así que no es extraño que me duela ver como personas que aprecio odian a otras personas y se sumergen en ese mar masoquista de obsesión. Chicos: no vale la pena.