Mademoiselle Why Artwork

miércoles, mayo 19, 2010

Le Chapeau

Esta tarde un profesor nos ha puesto un corto buenísimo sobre el abuso sexual a menores, Le Chapeau de Michèle Cournoyer.



El vídeo es bastante duro ya que muestra a modo de flashback el abuso y las secuelas psicológicas en el presente. Todo con un estilo de dibujo que refleja perfectamente la ansiedad que sufre una persona que ha sido sometida a este tipo de maltrato.

Para ello Cournoyer investigó acerca de las consecuencias del abuso sexual a menores y, tras averiguar que un porcentaje bastante elevado de strippers lo habían padecido, se puso en contacto con una de las desafortunadas que sufrieron en silencio las agresiones sexuales de un familiar. Deja los pelos de punta.

El corto en cuestión tiene mucha chicha, tanta que os recomiendo echar un vistazo al Proyecto educativo sobre el abuso sexual a menores: el papel de la comunidad educativa. Ojead sobre todo la unidad didáctica (que explica muy claramente el corto trozo a trozo) y la transcripción del debate de la mesa redonda (cuarto enlace, el "¿Qué se dijo"?).

Siento emocionarme con el tema, pero aún estoy decidiendo si dirigir mi futuro laboral a algo relacionado con los Servicios de Protección a la Infancia o a centros de menores. La cuestión es... ¿podré soportar el impacto psicológico de este tipo de trabajos?

jueves, mayo 13, 2010

Brum, brum, bruuuuuuuuuuuuum!

Shunpeng ronronea cuando llego a tercera. No le gusta ir en primera ni en segunda, me lo dice con un gruñido suave y exigente mientras acaricio el acelerador. Él quiere que cambie a tercera y, de ahí, hasta que el motor aguante. Acelera rápido, alegre, con ese gemido placentero de motor que todos los coches tienen. Me encanta ese sonido suave, ascendente, que me marca el ritmo en el que he de cambiar de marcha.

Quiere que entre en la autopista y acelere. Le obedezco y, cuando llego a 120, el muy cabrón me pide más. Como no puedo intento tranquilizarle: busco Don't look to the eyes of a stranger, subo el volumen y la cantamos a dúo. Con esa canción no quiere correr: sabe que se debe disfrutar, que sería una desgracia llegar a nuestro destino antes de que acabe.

Pero lo mejor de Shunpeng es, sin ninguna duda, que ha sido el coche de los nobel de la familia. En su pintura pueden verse las cicatrices de dos aprendices anteriores a mí (mía sólo hay una... errores de cálculo y eso), así que al tener los parachoques tan pelados los que aparcan a tu lado siempre lo hacen con precaución, procurando dejar cierta distancia... por lo que pudiera pasar.

Es curioso que antes de sacarme el carné temblara ante la idea de aprender a conducir y ahora se me caiga la baba tan sólo al mirar mi destartalado coche. ¡Y sólo porque lo he llevado a lavar!

Será la primavera...