Mademoiselle Why Artwork

jueves, marzo 25, 2010

Sé que los deseas Rafa...

Tengo unos brazos que ya los querría Rafa Nadal. En serio, siete horas diarias de cargar paquetes que pesan más de la mitad que yo me están transformando totalmente. He decidido que este Halloween me pintaré de verde y me haré llamar Hulka... y al que haga bromas le podré pegar una paliza con mis musculosos y venosos brazos radioactivos.

La semana pasada empecé a trabajar de nuevo en Correos. Es un poco estresante porque de seis de la mañana hasta ocho de la noche no paro quieta: trabajo, clases y trabajos del curso... Es agotador pero necesario: debo ahorrar para disfrutar del viaje que gané a Praga y al fin podré pedir el paro. Creo que es bastante comprensible que fuera incapaz de rechazar ese maravilloso y recién imprimido contrato. ¡Estoy pletórica!

Lo único malo del trabajo (a parte del agotamiento extremo) es que un sábado de cada tres te toca turno. Una putada que te jode el viernes noche hasta el infinito y te deja hecha mierda durante todo el sábado. Como mi caso no era muy claro (ya que sólo pasaría dos fines de semana con contrato) me he dedicado a desaparecer cada vez que veía acercarse al jefe. Mi táctica fue fácil:

1.- Cuando le veía acercarse siempre surgía algo importantísimo que hacer en la otra punta de la nave.
2.- No mostrar ningún tipo de emoción los viernes. Cualquier gesto de felicidad por terminar la semana puede hacerle recapacitar sobre el por qué de tus sonrisas y tus miradas ansiosas al reloj.
3.- Jamás mencionar el fin de semana en su presencia. Omitir el tema evita recordatorios imprevistos y noticias de última hora.
4.- Si por casualidades del destino sale el tema: desaparece como un ninja.
5.- No preguntar. NUNCA se ha de preguntar si te toca turno... en el caso que se hayan olvidado de que tú puedes ir no harías más que recordarles tu desgraciada existencia y tu ociosidad durante ese sábado por la mañana.

Tras dos semanas de interpretar este paripé y esconderme como una vil ladrona me he visto obligada a enfrentarme a la dura realidad... todo porque una compañera no ha sabido pegar sus rosados labios y dejarme tranquila. No... ha sido ella la que ha ido a preguntarle al jefe por mí si me tocaba este fin de semana... y a los cinco minutos ha venido él para endosarme el turno. ¿Tanto le costaba comprender que evitaba preguntárselo por eso mismo? ¿Por qué le interesaba tanto si tenía turno o no? ¿Ha sido un ataque de boca grande o de hijoputez porque a ella también le tocaba este sábado?

viernes, marzo 12, 2010

La cinefilia de Lady Gaga

Hoy he visto el videoclip de Telephone de Lady Gaga y Beyoncé y me ha encantado un pequeño guiño al mundo del cine del mismo.



Nos encontramos sin ninguna duda con la Pussy Wagon (y su respectivo llavero) de Kill Bill I.




Este pequeño detalle me ha recordado al guiño de la serie de Ranma en la película de SpeedRacer :


¡Las llaves que lanza el ninja tienen un llavero de P-Chan! ¡El mismo que tenía yo a los quince años!

Me encantan estas pequeñas tonterías.

lunes, marzo 08, 2010

Oscars 2010

Este año no había visto casi ninguna película nominada y, antes de desesperarme contrarreloj y volverme loca (como cada año), decidí no hacer mi tradicional porra de los nominados a los Oscars. Sniff...

He de admitir que aunque no hubiera visto muchas películas me había dejado influenciar por rumores y había llegado a ciertas conclusiones que hoy descubro totalmente erróneas. Lo que ha hecho que me sorprendiera con cada uno de los ganadores de esta edición.

Por ejemplo... el oír tantas veces que La cinta blanca era la mejor película europea desde hacía 10 años me hizo pensar que se llevaría la estatuilla a Mejor película extranjera. Así que he alucinado cuando he visto que la ha ganado El secreto de sus ojos, una película que disfruté pero que no me pareció demasiado espectacular. Ahora me pregunto cómo serían las otras...

Aunque mi gran decepción ha sido al encontrarme a Sandra Bullock con el Oscar a mejor actriz. A esa petardísisisisima. Siempre he pensado que debería haberse dedicado a otra cosa, que es malísima y que estropea toda película en la que sale. Supongo que ya era hora que tras tantos años actuando hiciera algo bien, aunque yo jamás pueda admitírselo.

Sandra Bullock es para mí lo que para muchos es Leonardo Di Caprio: el odio me impide ver si realmente lo está haciendo bien. A mis ojos siempre será horrible, detestable y merecedora de las más retorcidas torturas.

Pero... Oh... ¿Y el GRAN fracaso de Avatar? Era la gran favorita a Mejor película y Mejor dirección y se ha comido literalmente los mocos. ¡A puñados! Ahora tendré que morderme la lengua cuando aparezca Zell meneando su culito respingón y recordándomelo con voz melodiosa y repleta de placer. Y lo que más me jode: me van a obligar a ir a ver a la ganadora de ambas estatuillas cuando no soporto las películas sobre guerra (con algunas excepciones que me encantan).

miércoles, marzo 03, 2010

Felices compresas voladoras

Siguiendo la broma que me hizo una amiga sobre una foto me puse manos a la obra e hice esto:


Soy yo en pleno anuncio de Evax volando sobre una maravillosa compresa voladora. Un chiste tonto sobre la postura que tomé en la foto que ha acabado como foto de perfil de Facebook.

La reacción de la gente ante ha sido mayoritariamente positiva pero, como de todo hay en la villa del señor, también ha habido opiniones negativas. Hay gente que la ha calificado de desagradable.

No sé, puede que no te guste el concepto o el dibujo, pero... ¿Considerarlo desagradable? Entendería tal definición si la compresa estuviera manchada de sangre, hubiera vísceras por todas partes o algo de coprofagia. No en un dibujo así. Es demasiado cursi, demasiado colorido, happyflower, para ser definido con ese adjetivo. Vemos imágenes similares cada día en los anuncios de compresas y no nos vemos obligados a girar la cara con mueca de repugnancia o desagrado. Los odiamos, sí, pero tampoco los consideramos desagradables.

Toda esta reflexión no viene a que me haya molestado que me dijeran que les parece desagradable. Comprendo perfectamente que la gente tenga un humor totalmente distinto al mío. Escribo esto porque me impresiona que alguien se extrañe de que haga un chiste de este tipo porque lo considera desagradable... ¡Más bien se tendrían que extrañar por mi puritanismo! ¡Normalmente soy infinitamente más bestia y se ríen!

¿Será que la menstruación es un tema tabú? Quien sabe...

Mientras hacía el dibujo no pude evitar reflexionar el por qué los anuncios sobre compresas eran siempre tan horriblemente cursis y empalagosos. ¿Por qué aquellas mujeres se muestran felices cuando lo único que queremos es comer chocolate y agonizar tranquilas?

Mis conclusiones son las siguientes:

  • Los anuncios los hacen hombres. Machos ignorantes que desconocen totalmente lo que implica estar en esos días del mes. Cuando nos encontramos en esta situación sólo queremos paz, mimos, dulce y muchas veces agonizar y retorcernos tranquilas. Estamos perdiendo sangre, no nos apetece pegar botes ni rodar por verdes praderas cantando.

  • O los hacen mujeres indignadas con la creencia social de que cuando tenemos la regla somos unas bordes. Por eso sacan a chicas haciendo el gilipollas en spotssupersaturados con música alegre... No sé vosotras, pero yo prefiero seguir pareciendo una borde antes de perder el juicio e imitarlas.

  • Representan no a la mujer en estado menstrual, sino a la mujer drogada por el dolor menstrual. Recuerdo muchas veces en las que me he pasado el día riendo y haciendo el tonto sólo por ir hasta las cejas de Epidisfen.
¿Vosotros qué opináis? :)

martes, marzo 02, 2010

Un día hermoso

Hace un par de días estaba paseando tranquilamente cuando me sorprendió descubrir que el género masculino me prestaba especial atención, comentarios y sonrisas. ¡Que fenómeno tan inusual! ¿Qué sería lo que les hacía fijarse en mí ese día? ¿Serían mis zapatos nuevos? ¿Tan bien me quedaban que me transformaban de una chica corriente a una sex symbol?

Allí estaba, mi autoestima, creciendo descontrolada y supurando por mis orejas. Noté como mi cara cambió de expresión de exhausta a flipada, como mis caderas empezaron a contonearse orgullosas de formar parte de mi. Oh, sí, allí estaba yo, con mi autoconcepto por las nubes. ¡Eso sí que era gozar! Sorprendida y extasiada de mi repentino éxito. ¡Benditos zapatos! ¡Maravilloso calzado embellecedor!

Cuando bajé la vista para admirar mis pies descubrí la realidad: Pin y Pon* andaban sueltas. Dos botones de mi camisa habían renunciado a sus funciones y mis dos melocotoncitos sonreían alegres a los transeúntes... los que, muy hijos de puta ellos, habían decidido no comentar nada sobre la repentina libertad de mis lolis.

Moraleja: Un incremento exagerado de los piropos en un intervalo de pocas horas puede significar que estés paseando medio en pelotas. No te fíes ni de tu padre.

*Sí, cierto día les puse nombre.