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miércoles, julio 14, 2010

Batallas y Guerras frías

A veces una necesita vomitar verdades como piedras para no morir de una indigestión. Es lo que tiene dedicarse a tragar puñados de mierda en forma de granito durante mucho tiempo.

Hay muchas formas de afrontar los conflictos que podamos tener con otras personas. Unos serán más efectivos que otros, algunos empeorarán la situación y habrá que ni los aborden. La cuestión es que, de una forma u otra, por acción o inacción, el problema acaba desapareciendo.

Uno de estos métodos es el que bauticé como "Guerra fría". La situación es la misma que entre los EEUU y la URSS: existe un enfrentamiento pero nadie se decide a dar la primera hostia. Se amenazan, se tiran indirectas, se alardea de la capacidad tecnológica y del armamento... pero nadie se decide a lanzar la primera bomba H. Entre personas la situación es la misma pero sin armamento nuclear y (normalmente) sin muertes. Se inicia así un juego retorcido cuya finalidad es marcar territorio, dejarle claro al contrincante que no te llega a la suela del zapato y, ya de paso, hacerle rabiar lo máximo posible por mero divertimiento. Son ataques de carácter psicológico que nunca llegan al insulto directo.

Las personas implicadas emprenden acciones que a los ojos del resto de la humanidad pueden parecer totalmente inofensivas pero que, en realidad, se llevan a cabo porque se sabe con certeza que van a desquiciar al enemigo. Se ataca pretendiendo parecer inocente, conociendo los puntos débiles y atacándolos sutilmente. Ambas partes optan por la misma estrategia y la situación se prolonga eternamente.

Cuando se produce esta situación lo normal es que la gente de alrededor no comprenda qué coño está pasando. Lo único que se puede percibir a simple vista es que Fulanito y Menganito no se pueden ni ver y su relación está repleta de malinterpretaciones, pequeñas cagadas hechas "sin querer" y cierto exceso de hipersensibilidad por ambas partes. En el caso de que realmente estén en una de estas guerras frías la verdad es que nada ha sido malinterpretado y las "pequeñas cagadas" han sido "sin querer queriendo". Si somos conscientes de ello es difícil reprocharle a ninguna de las partes que alcancen cierto grado de hipersensibilidad. El único problema es que hay que saber verlo, porque el buen soldado de "guerra fría" destroza al otro mientras en su círculo social queda como el bueno de toda la historia.

Odio este juego. Lo odio porque lo he jugado y sé que cuando la partida se alarga es cansino; lo quieres dejar y la otra persona sigue y sigue hasta el infinito. Lo odio porque cuando a algún amigo se le cruzan los cables e inicia una batalla me niego a seguirle el rollo porque no soy capaz de putear a las personas que aprecio. Lástima que dichas personas no sean de mi mismo parecer.