Mademoiselle Why Artwork

viernes, agosto 26, 2011

Lo quiero, lo necesito.

Desde pequeña siempre lo he tenido claro: en el debate Ciencia Ficción vs. Fantasía siempre me he decantado por las historias futuristas. Y no, no me gustan ni Star Trek ni Star Wars. Mi pasión nació cuando leí El sol desnudo y descubrí entre sus páginas un futuro que me horrorizaba y fascinaba a la vez. Empecé con Asimov y, desde entonces, todo libro de Ciencia Ficción que cae en mis manos es devorado con ansias.

La obsesión pasó de los libros a los videojuegos, de forma que cuando veo uno con aires futuristas me entra una especie de ansiedad consumista.... necesito jugarlo, saber su historia. Admito que no soy una gamer, que soy una jugadora ocasional, pero cuándo veo tráilers como estos me pegan unos ataques de emoción terroríficos.

Os presento Deux Ex - Human Revolution -. Es la tercera parte de un juego que desconocía hasta ahora, pero que se ve que el primer juego tuvo una acogida realmente buena... y este tiene una pinta que me quita el aliento.

El primer vídeo es de imagen real y... no puedo evitar llorar al verlo. Me encanta.



Este segundo vídeo me hace tomar consciencia de que necesito este juego... aunque con lo que cuesta sé que me voy a arruinar totalmente al comprarlo. :_D

¿Está mal piratear cuando eres pobre? Me sabría muy mal no pagar por el juego si al final resulta que es increíble y me encanta (lo siento, pero sólo pago por lo que sé a ciencia cierta que me va a gustar... soy una especie de rata pelada).



Es un argumento digno de película, así que creo que puedo tener la esperanza de que dentro de unos años podremos disfrutar de esta historia en los cines. La cuestión es... ¿el director será una mierda y nos cagaremos en toda su puta familia o será una persona decente?

Y se me olvidaba deciros... que sale a la venta hoy para pc. *___*


Pd.: En el link de El sol desnudo podéis acceder al libro y leerlo gratis. :D


miércoles, agosto 24, 2011

Vida sexual




Amigos míos, el follar es como el respirar: nunca se tiene suficiente.

Está bastante mal hecha, pero la hice con amor y ha sido el sano entretenimiento de esta noche. Ah, me olvidaba, tampoco tiene puta gracia... pero supongo que todos los que entráis aquí ya sabéis que mis tiras son de profunda crítica social y no tienen que ser divertidas (ejem... ¿cuela?).

domingo, agosto 21, 2011

Absurdos cepillos de dientes

Hace unos meses decidí dejar uno de los vicios que más placer me producen en la vida: masticar cepillos de dientes. Aunque el morder sus cerdas me producía un placer casi orgásmico, llegué a la conclusión de que estar tirada en el salón mientras mastico un cepillo sin pasta no es una conducta propia de una persona de mi edad. Es duro hacerse mayor, tienes que dejar de hacer cosas que te gustan para hacer las que no lo hacen. Si me hubieran dicho antes que tendría que renunciar a masticar cosas porque sí creo que hubiera decidido morir a los quince.

Tiré a mi compañero con el corazón encogido, lágrimas en los ojos y con la canción de Lacrimosa de fondo. Cuando lo vi chocar contra los restos de macarrones y los pañuelos moqueados de mi hermano sentí una punzada de dolor inconsolable. Con lágrimas en los ojos cerré la basura y salí de casa dispuesta a comprar uno de esos cepillos eléctricos que a pesar de ser tan caros y modernos no produce ningún placer roer... pero eso sí, el vicio de pasearme por casa mientras me cepillo la dentadura no me lo quita nadie.

Hace unos días, en pleno proceso de higienización bucal, me di cuenta que cuando el cepillo estaba encendido los números de mi despertador digital temblaban. ¿Cómo coño podía hacer interferencia? ¿Qué mierdas me estaba metiendo en la boca? (Venga, aquí toca hacer chistes en los comentarios)

Sorprendidísima desconecté el despertador y fui corriendo a la cocina para mostrar mi gran descubrimiento a mis padres. Lo enchufé y les dije que observaran con atención los números.

Mis padres acercaron sus curiosos rostros al despertador. Encendí el cepillo de dientes y los números empezaron a temblar.

- ¿Veis? - Les grité.
- ¿El qué criatura?
- ¡Los números tiemblan!

Pusieron toda su concentración en el despertador mientras apagaba y volvía a encender el cepillo varias veces para que vieran temblar los números. Me miraron y se hizo un silencio mortal, denso, que se podía cortar con un cuchillo de mantequilla.

- Cenutrio mío, quítate el cepillo de la boca que lo que te tiembla es la cabeza.

Y sí, dio justo en el clavo: soy una cenutria.