Me gustan los tatuajes. Dudo mucho que algún día llegase a hacerme uno, pero admito que me encantan. Desde que mi padre quiere comprarse una Harley para irse de paseo con sus amigos moteros-tatuados (sí, tengo un padre así de guay) le insisto continuamente en que se haga uno de mi madre vestida de marinerita en pose pin-up. Sería genial, sólo de pensarlo me emociono.
Llevo bastante tiempo siguiendo a Fuck Yeah, Tattoos!, una página en el que la gente sube sus tatuajes y comentan por qué se los hicieron. No he podido evitar enamorarme de muchos de ellos, hasta dudar si hacerme uno... mi favorito, sin duda, el de una chica que se tatuó esta imagen de El Principito:
No puedo evitarlo, me encanta.
Sin embargo, también he visto muchas cosas horribles, desagradables o, simplemente, absurdas. Llevo bastante tiempo recolectando los que más me han impactado para enseñarlos y explicar un par de cosas que creo que son esenciales a la hora de hacerte uno.
Allá vamos.
1.- Hazme un favor y mira primero quién te va a hacer el tatuaje.
Ten la puta decencia de informarte primero sobre los tatuadores. Mira su trabajo, infórmate sobre su calidad, mira su web... no vayas a ciegas. Una vez escogido el idóneo, si ves que está drogado, borracho o tiene una parálisis cerebral que le impide utilizar con precisión la mano, lo mejor es que vayas a otro lugar.
Corres el riesgo de que te pase esto:
Me voy a tatuar la cara de alguien y salgo con una caricatura del hombre-elefante y vuelvo al día siguiente con una recortada. Con eso lo digo todo.
2.- ¿Puedes pensarte más de dos minutos qué te vas a tatuar? ¿Puedes plantearte si te avergonzará de por vida o no? Gracias.
Vale, cada uno tiene sus gustos y no tienen por qué coincidir con los míos, lo respeto. El problema lo tengo cuando no entiendo en qué coño pensaban cuando se hicieron eso.
Criatura... ¿qué clase de trauma infantil te ha llevado a cometer tal atrocidad? ¿Intentabas ser rebelde y original? ¿Es algún tipo de crítica social que no comprendo? ¿LSD?
No, no puedo entenderlo.
El unicornio-gay-nazi, el tatuaje más troll del universo. Admito que tiene su mérito, ha logrado crear algo que logra ofender a toda la población independientemente de su raza, origen social o grupo urbano. Ofende a gente normal y a skinheads, a heterosexuales y homosexuales y a todas las personas en general. Este chico, al hacer un calvo, logra que todos los seres humanos de su alrededor olviden sus prejuicios hacia los otros y se unan en un fin común: partirle la cara al gilipollas.
Le daría un pin.
3.- Piensa si con tu tatuaje vas a incomodar a las personas de tu alrededor.
Está bien reírse y aprender a superar las cosas malas que nos han pasado, pero al hacerlo de según que cosas podemos poner a la gente de nuestro alrededor en una situación complicada. Como no sé cómo explicarlo exactamente, os pondré las fotos primero (con sus respectivas historias):
Este chico fue atacado por un tiburón, el cual se comió su brazo... Aprovechó la forma del muñón y se tatuó uno. No recuerdo de dónde saqué la historia, así que no puedo garantizar su autenticidad.
Otro que aprovechó la forma de su muñón para tatuarse, la diferencia está en que este no tuvo ningún problema con un delfín. Subió su foto a Fuck Yeah, Tatoos! explicando que perdió el brazo en la Guerra de Irak y como le daba miedo a los niños se hizo esto. Ahora a quien le da cosilla es a mí.
Vale, sí, este sí que tiene gracia. No lo neguéis.
La razón de mi incomodidad se encuentra en que cuando era pequeña mis padres me enseñaron a collejas que no debía mirar directamente los muñones y deformidades de otras personas. Capón a capón comprendí que con sólo mis ojos podía ofender o hacer sentir incómodas a otras personas.
Bien, ¿y ahora qué? Si me encuentro con una persona así, ¿qué debo hacer? ¿Quieren que mire? ¿No? ¿Si no miro se sentirán ofendidos porque se han tatuado para que la gente mire sus amputaciones sin sentir lástima y al no mirar sentirán que siento lástima? ¡¿Qué coño quieren de mí?!









