Mademoiselle Why Artwork

viernes, octubre 28, 2011

Mi tortura

No puedo soportar la intriga, el no saber las cosas. El hecho de que se me oculte cierta información, aunque sea una tontería, o que alguien tenga un regalo para mí y no saber qué es me pone muy nerviosa. 

Si la cosa queda en un simple comentario no pasa nada, mis nervios lo soportan y logro olvidarme del tema con facilidad. Sin embargo, si la persona saca el tema constantemente, me lo recuerda e insiste en que no me lo va a decir... cuanto más tiempo lo hace y con más insistencia más mala me pongo, hasta llegar al punto de que el no saber esa información me produce lo que se conoce normalmente como ansiedad (opresión en el pecho, dificultad para respirar, rigidez muscular, obsesión...).

Desde que empecé una relación de retozo estable con Worm estoy curada de espanto. Enterarse de mi pequeña tara ha sido lo mejor que le ha ocurrido en la vida, ya que goza hasta límites insospechados metiendo el dedo en la yaga y haciéndome sufrir.
Cuando os cuento todo esto no tengo en cuenta cómo me tortura cada vez que ha de hacerme un regalo y me avisa con un mes de antelación de que ya lo tiene en casa, no. Si pensáis que es lo máximo que me puede hacer le subestimáis, él es un verdadero artista en provocarme ansiedad.

Os pondré un ejemplo: 

Hace cuatro años, estaba vegetando en los bancos de la universidad cuando me llegó un sms de mi tumorcito. ¿Su contenido? Cuatro números. Cuatro putos números sin ningún sentido. Cuando le vi le pregunté el significado de tan extraño mensaje y me dijo que lo buscara en Internet. Después de una búsqueda intensiva de semanas, me siguió insistiendo con el número, si lo había averiguado ya y, ante mi negativa, se negó en rotundo a decírmelo.

Hace dos años me dijo que cuando me olvidara del número me diría el significado. Olvidé el número.

El año pasado que me lo diría cuando me olvidara del asunto. ¡¿Pero cómo me voy a olvidar si me has creado una puta obsesión?! ¡Si es recordarlo y costarme respirar!

A día de hoy, más de cuatro años después del suceso, sigo sin saber qué quería decir. Sé que cuando esté en mi lecho de muerte, demacrada y enganchada a un respirador, utilizaré mi último aliento para preguntarle una última vez. Sé que entonces me mirará conmovido, se inclinará suavemente sobre mí, cogerá mi mano y dirá: "búscalo en Internet". 

Sí, voy a morir sin saberlo, lo tengo asumido.

¿A qué viene todo esto? 
En capítulos posteriores.

miércoles, octubre 19, 2011

En el horizonte...

A finales de la semana pasada me decidí definitivamente y di el paso. En el horizonte, un culo con una dureza capaz de parar balas; en mi mano, la mochila con todo lo necesario para hacer deporte. Bienvenida de nuevo al gimnasio

El primer día fui a las máquinas apoyada psicológicamente por una amiga. Una monitora nos hizo un plan de trabajo completo para noobs, un inicio suave que aumentaría su intensidad al cabo de un mes. Mis gelatinosas nalgas y yo comenzamos la tabla llenas de ilusión. Poco más tarde (mi flácido culo, tríceps, abdominales, muchos otros músculos cuyo nombre desconozco y yo) nos cagábamos en todos sus muertos. Y no, no nos dejamos ni uno de ellos, tuve la delicadeza de preguntar.

Para empezar, me di cuenta de que tengo la misma condición física de una pera y, como todos ya sabréis, las frutas no van al gimnasio. Mis brazos, esos hercúleos brazos que cargaban cajas sin parar en el trabajo, hoy en día son dos palos carentes de músculos. Casi ni me explico ni cómo los muevo o cómo soy capaz de sostener el móvil sin agotarme. 

No contenta con auto-humillarme públicamente utilizando las máquinas al mínimo peso posible con la misma cara que pondría si me dieran descargas eléctricas en los pezones, el esfuerzo físico fue demasiado y me dio un bajón de tensión. No me desmayé, pero casi doy un espectáculo digno de la niña del exorcista en mitad de la sala. Si hubiera dado rienda suelta a mi estómago sólo me hubiera faltado girar la cabeza 180º y mantener relaciones sexuales con un crucifijo para que encendieran el foco de llamada y apareciera el Papamóvil.

El fin de semana ha sido un infierno. Las agujetas, esas hijas de perra que salen en los lugares más inverosímiles, me estuvieron torturando hasta el domingo. Mi madre, totalmente consciente de mi problema, decidió compadecerse de mí y explotarme a base de encargos y tareas... no sea que pudiera dejar de llorar cinco minutos.


Afortunadamente mi segundo día de gimnasio no ha sido tan doloroso. Es más, me lo he pasado tan bien que mañana pienso repetir.

En próximos episodios: las duchas femeninas, ese extraño lugar.

martes, octubre 11, 2011

Comprad mortales, comprad.

Nenas, olvidad el aire sententero y las últimas tendencias de las pasarelas, prestad atención, os aseguro que no os arrepentiréis.

Hace cosa así de un mes participé en un concurso de camisetas mojadas organizado por Haplo Schaffer, autor de un videolog bastante divertido, para crear una línea de ropa que promocionara su vlog para la temporada de otoño. Mi vena de diseñadora se encendió, me inspiré, participé y recibí una brutal paliza del jurado popular. No gané ni la compasión del público.

A pesar de todo, el estilo de dibujo de mi propuesta le hizo gracia al dueño del vlog, así que se puso en contacto conmigo para proponerme que llevara a la práctica un concepto que mezclaba la idea de otra concursante y una idea suya. Un verdadero halago que me hizo mucha ilusión y subió mi autoestima hasta límites insospechados.

Tardé dos siglos, agoté la paciencia de Haplo, la mía y acabé rompiendo el dibujo original (gracias al gran FSM después de escanearlo) en un ataque de rabia incontrolada. Acabé los exámenes, acabé el diseño, lo envié, hice las correcciones pertinentes y ayer se publicó el catálogo del merchandising del vlog y se abrió la veda para hacer los pedidos (¡sólo hasta el 16 de octubre!). Así que a partir de ayer podéis ver y adquirir las dos camisetas hechas por mí (las dos del centro).

Aquí os dejo el catálogo, por si os interesa adquirir algo de lo que ofrece.



Comprad pequeños, comprad... y pensad que cuando sea una ilustradora famosa montada en el dólar estas camisetas tendrán un valor incalculable. :D

Pd.: Os pondría los dibujos... pero mi ordenador de sobremesa a explotado y no los tengo en el portátil, esperemos que no haya muerto el disco duro y pueda recuperarlos cuando logre arreglarlo. D: