viernes, noviembre 11, 2011

Seres sobrenaturales

Hace tiempo Worm organizó un Blog Carnival en el que se proponían temas semanalmente para todo aquel que quisiera participar. De este divertido juego surgieron mis posts de ¡Superpoderes!, De marcha con VIPs y ¡Llegó el apocalipsis!

Al cabo del tiempo Worm acabó dejando el blog a causa de su infinita pereza, así que se dejaron de proponer temas y esta iniciativa acabó muriendo. Afortunadamente, H@n ha decidido continuar con la tradición y ha organizado el Carnival 2.0., al que os animo a participar.

Y tras esta breve introducción empecemos, ¡que empiece el Carnival Freak!


Si fueras un ser sobrenatural, ¿qué serías? Razona tu respuesta.

Cuando te preguntan qué serías si pudieras ser un ser sobrenatural la primera respuesta que se te pasa por la cabeza es "un vampiro". Es inevitable, los vampiros molan lo indecible: visten guay, beben sangre y tienen la asombrosa capacidad de mirarte siempre por encima del hombro aunque no pretendan hacerlo. El único problema es eso de la "maldición", el no poder ver la luz del sol... (pausa dramática).

En serio,  ¿esa es pega? ¿El "enorme" precio que hay que pagar por la inmortalidad? ¿Ese es el supercastigodelamuelte que les impuso implacable Dios? Menuda chorrada. Una maldición de verdad sería tener intolerancia a la lactosa, almorranas crónicas o los pezones invertidos, no el achicharrarte como un guiri alemán cada vez que vas a la playa. Además, viendo lo visto, siempre puedes optar por ser un vampiro a lo Blade (resistentes a la luz gracias a cremas solares y RayBan), uno del tipo últimas temporadas de Buffy Cazavampiros ("hola, me paseo a pleno día tapándome con una manta pero, eso sí, huelo a chistorra") o a base de crema de purpurina, como en Crepúsculo.

Pero no, me niego a contestar eso. Llamadme inadaptada, llamadme rebelde, pero el ser sobrenatural que sería es...


Un ornitorrinco.


Estos seres mitad pato, mitad nutria, parte de castor, mamíferos que ponen huevos y, para más inri, poseedores de un veneno cuyo dolor no puede ser calmado ni con morfina. Negad que son sobrenaturales, negad que son seres superiores, negad  que son australianos. 

Los ornitorrincos molan más que los vampiros y, además, existen.

viernes, noviembre 04, 2011

Universos paralelos

Estoy segura de que existe un universo paralelo en el cual los criterios para la dominación mundial son diferentes, en el que dominan los seres que más ternura despiertan: un planeta tierra en el que reinan los gatos como amos indiscutibles.

Desde luego, nadie me puede decir que los gatos no lo han hecho bien. Sí, no desarrollaron los pulgares como nosotros (¿o sí?), pero consiguieron un aspecto, una forma de moverse y de existir, que despierta la ternura más infinita a todo aquel que tenga corazón. Es ver un gatito abandonado, oír uno de sus lastimeros maullidos, y estar dispuesto a que te coma la cara con tal de que sea feliz. Así de listos han sido los gatos.

El lunes nos encontramos un gatito abandonado y experimenté en mis carnes el poder gatuno. En menos de quince minutos el animal ya se había introducido en mi casa, adueñado de mi cuarto y cagado sobre dos cojines que había en el suelo. Mi reacción no fue reñirle o tirarlo por la ventana, sino un "ohhh, míralo que cuco él y todas sus caquitas"... porque los gatos, por muy grandes y apestosas que sean sus mierdas, lo que salga de su culo siempre será procesado por tu cerebro con un diminutivo. Todo lo relacionado con gatos se expresa con diminutivos (uñitas, ojitos, orejitas, patitas, colita, gatito). Hasta a Sheldon Cooper se vuelve cursi cuando habla sobre ellos. Lo dicho, evolucionaron muy bien.

Pero no, por muy mono que fuera, a pesar de que me hubiera robado el corazón, la bola de pelo no se podía quedar en mi casa. El síndrome de Noé tiene un límite y creo que en mi hogar (con dos perros, un conejo, dos ardillas y treinta pájaros) ya hemos cumplido de sobras el cupo. Además, no le podríamos dar una vida cómoda y feliz con dos cánidos intentando comerse sus tripas todo el tiempo. No es apetecible llegar a casa y descubrir que han barnizado el suelo con vísceras de gato, me sabe mal.

Buscarle un nuevo hogar fue una odisea. Es curioso, los gatos son la mascota de Internet (¿sabíais que si no te gustan te cortan la conexión?) pero nadie quiere uno. La gente se pasa horas descojonada mirando fotos y vídeos de gatos haciendo el puto subnormal y no quiere tener uno en su casa y verlo en directo. Es casi tan triste como jugar a Los Sims (hola, juego a tener una vida, trabajar y pagar facturas). 

Otro aspecto que no tuve en cuenta es que la gente que quiere gatos ya los tiene y, si no es así, es porque les es tan imposible como a mí. Es tan fácil conseguir un gato que casi me extraña que no los regalen al comprar el pan. O no hay suficientes restaurantes de comida asiática o (agarraos a la silla no os caigáis del impacto emocional de lo que viene a continuación) todo lo que dicen sobre sus ingredientes es mentira. No, si al final el Chopsuey no va a ser de gato. Menuda decepción, casi peor que la de los Reyes Magos.

Al final tuve suerte y Kurai me encontró a sus nuevos dueños. Personas encantadoras que me envían fotos de Chucrut, ahora rebautizado como Cooper, siendo mimado en su nuevo hogar. Estoy contentísima. 


Cooper en su nuevo hogar. :)


Si alguien se ha quedado con ganas de tener gatos (y es una persona buena y responsable) mi cuñada tiene dos chiquitines para regalar, que se ponga en contacto conmigo. :)