Atención: al final de este post se propone un ejercicio de creatividad e ingenio. Os animo a todos a participar.
Es conocido por toda la humanidad que existen dos temas en común para todas las personas del mundo. Da igual la cultura, el sexo y la edad, hay dos conversaciones que siempre serán bienvenidas en cualquier contexto social no formal: el sexo y el cagar.
Este hecho, profundamente estudiado por los sociólogos sin llegar a ninguna conclusión concluyente, es relativamente reciente en nuestras sociedades. En el pasado se hablaba del follar y del cagar, sí, pero de forma oculta, avergonzándose, eran temas a tratar con las personas de más confianza. Hoy en día, sin embargo, se tratan dichas temáticas de forma pública, sin pudor ni remordimientos. ¿Quién no ha escuchado atónito una descripción explícita de un ataque diarreico? Está asumido: todos cagamos y, al menos gran parte de nosotros, retozamos cuando aparece la ocasión.
En el mundo de la lírica, el sexo fue el primer aspecto que los poetas de todo el mundo se atrevieron a abordar con picaresca. Primero con metáforas, soltándose poco a poco y llegando al porno con rima. El cúlmen del amor, el sueño del poeta masturbador, el erotismo, el romper con los tabús sociales de la época... era lo que hoy en día sería el rapero que habla de putas, drogas y violencia callejera. Habló de lo que en su época resultaba escandaloso e impúdico, ensució las mentes de millones de nobles y burguesitos virginales y católicos haciéndoles soñar con el libertinaje, las pasiones amorosas y el orgasmo.
Sin embargo, ¿qué fue del paraíso del detrito? Quedó relegado a un segundo plano y, algo tan fundamental para la vida humana como el cagar quedó sumido en el olvido y relegado a la oscuridad. Afortunadamente, tras siglos y siglos de silencio, surgieron de las tinieblas los poetas del detrito, visionarios que con sus nalgas posadas sobre el santo trono de porcelana alzaron sus bolígrafos y escribieron versos sobre el papel higiénico, creando verdaderas odas al cagar.
Aunque hoy en día aún no se puedan encontrar libros recopilatorios de dichas obras, gracias a las puertas de los baños públicos y a Internet el arte popular y los versos del cagar están a nuestra disposición, a un sólo clic de ratón.
Y aunque algunos se dediquen a recopilar los escritos de los baños, me pregunto consternada cuántos poemas se habrán perdido tras las bayetas de eficientes limpiadores de retrete, cuánta cultura se habrá perdido tras esas puertas tatuadas por tochos y bolígrafos. ¡Desgracia!
Porque:
"Los escritores de baño
son poetas de ocasión
que buscan entre la mierda
su fuente de inspiración".
Poeta anónimo.
Y como...
"Cagar es un placer;
de cagar nadie se escapa,
caga el rey, caga el papa,
caga el buey, caga la vaca
y hasta la señorita más guapa
hace sus bolitas de caca.
Viene el perro y lo huele,
viene el gato y lo tapa.
Total, en este mundo de caca
de cagar nadie se escapa".
Otro poeta anónimo.
He decidido abrir el concurso del poema al retrete. Os reto, amigos míos, a agradecer vuestros momentos de soledad en el excusado escribiendo una oda a ese momento mágico del cual disfrutan todos los humanos (yo no, soy demasiado señorita y no hago esas cosas tan sucias).
El ganador será seleccionado por votación entre todos los que decidan votar. ¿El premio? El reconocimiento público a las habilidades artísticas del ganador.
Fin del reto: 26 de abril del 2012.








