Soy una de esas personas afortunadas a las que la han contratado por un mes. La verdad es que estaría muy contenta si al ir a entregar todos los papeles necesarios para el contrato los empleados de recursos humanos hubieran podido decirme cuál es mi horario y darme la sorpresa de que trabajaré dos sábados al mes. Pero no, la ineptitud de las empresas no tiene límites y lo único que me pudieron decir es dónde empezaba a trabajar y que sería de atención al público. ¿Más detalles? ¿Para qué? Ya te enterarás tú algún día si eso.
Lo que más me ha tocado la moral en si no ha sido ese desconocimiento sobre cuál es mi horario, sino que cuando he comentado mi frustración a un familiar su respuesta ha sido "¿qué expectativas tienes?". Pues hijo mío, no sólo saber la hora a la que empiezo a trabajar el lunes 2, también espero poderme quejar cuando se están haciendo las cosas mal sin que me recriminen no tener una postura de sumisión absoluta. Porque si seguimos así, dentro de poco no podremos negarnos si el jefe nos pide literalmente que se la chupemos, lo habrán puesto como cláusula en el contrato y aún tendremos que agradecer el favor.
Me crispa bastante la poca solidaridad que vivimos actualmente en España. Con la excusa de la crisis los currantes nos hemos vuelto unos contra otros. Si a unos les recortan, los otros opinan que no deberían quejarse porque cobran más, porque aún les queda algún que otro triste derecho laboral o porque trabajan menos de quince horas diarias. Ha llegado un momento en el que ni entre amigos o familiares se puede mostrar algún tipo
de descontento o frustración con los abusos laborales y sociales que estamos sufriendo, porque aún somos afortunados y podría ser peor. En mi opinión, si te quitan parte de lo que tienes el no quejarte es de gilipollas... y el que se ofende porque lo reclamas más aún, ya que la lucha ha de ser de todos porque nos beneficia a todos. Entiendo que haya mucho miedo, pero si no pataleamos cada vez que violan nuestros derechos, recortan nuestros sueldos y eliminan gradualmente todo aquello que hacía que viviéramos en una sociedad del bienestar, en poco tiempo estaremos bien jodidos. Y si no apoyamos a aquellos que levantan la voz en pos de todo esto desde luego no seremos apoyados en el momento en el que nosotros reivindiquemos nuestros intereses. ¿U os creéis que no os llegará el momento de ser jodidos? Así de claro lo digo: en breves seremos la China europea.