sábado, octubre 06, 2007

A la espera del portátil

Al final sucumbí a mis instintos consumistas y me compré un portátil. Un Dell Inspire 6400 que hacía que mis ojos brillasen con el candor de una persona enamorada. Precioso. Simple, baratito, pero perfecto para el uso que le voy a dar.

Una de las cosas que más me crispan de los ordenadores es que para comprarte algo tienes que entender unas especificaciones ténicas que se nos presentan con la misma claridad que la lectura de un jeroglífico; vamos, que sin nuestra Piedra Roseta particular -en este caso el amigo que entiende-, lo llevamos bastante crudo.

¿Qué supondrá un portátil en mi vida? Para empezar será una magnífica herramienta de estudio. Este año voy a estar muchísimo tiempo en la universidad y tengo que hacer miles de eternos trabajos de clase. Esto me ahorra tener que ir de un lado a otro continuamente y me permite estudiar cómodamente en la biblioteca sin tener que soportar los gritos de los cuatro niñatos de siempre en las aulas de ordenadores.
Otro punto que me atrae son las oportunidades del mismo: poder leer las noticias por internet, buscar información, leer los e-mails, leer feeds y postear cuando me venga la idea lúcida de siempre (que normalmente se pierde por mi caos mental antes de que pueda plasmarla).

¿Los puntos negativos? Primero, mi padre siempre se ha opuesto a que tenga un portátil. Tiene razón al decir que con un ordenador de sobremesa propio me es suficiente, pero creo que este curso me facilitará mucho las cosas. Además, me lo compro con dinero producto del sudor de mi frente así que tiene poco que opinar (esto es lo que digo aquí y ahora haciéndome la dura, pero en realidad aún no se lo he dicho).
Y segundo: No llegará hasta día 31. No sé si podré aguantar la espera sin estallar de impaciencia.

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