lunes, marzo 17, 2014

Perdiendo territorios

La independencia de verdad (de la buena) comienza el día en el que instalas tu ordenador en tu nuevo hogar. Es la línea divisoria entre el ir a ver a tu familia para visitar a tu PC y el hacerlo con la intención sincera de verla. Amamos a nuestra estirpe, pero somos unos yonkis de la tecnología.

Como los de mi generación tenemos el hogar allá donde está nuestro disco duro, hace poco más de una semana que me puedo considerar totalmente instalada. Sí, me quedan unos doscientos viajes de trastos y a veces me preocupa no saber en qué bolsa de ropa estarán mis próximas bragas limpias... o si las habrá... pero lo importante ya está: tengo ordenador e Internet. ¿Qué más puedo pedir? Trabajo, dinero, unicornios... 

Mi padre tomó consciencia de que realmente me independizaba el día que me llevé el ordenador. Le resultó tan duro que, si no llevara el look de Bruce Willis (calvo-pero-megamolón), seguro que se hubiera arrancado la melena del dolor. Quince minutos después había superado el trauma y okupado (con k) mi habitación con el proyecto de un estudio fotográfico en mente. Ahí se acaba la sensibilidad paterna, cuando se dan cuenta que tienen un espacio nuevo para hacer algo que siempre habían querido.

- Cariño, este siempre será tu cuarto. Lo sabes, ¿no? - Me recordó mientras orinaba en las esquinas.

Y aunque si me van mal las cosas me veo combatiendo a muerte para recuperar mi territorio... me hace feliz pensar que aprovechará el espacio que dejo vacío para algo que realmente le gusta.

Bah, soy cursi. Tiradme piedras.

Pd.: Foto tomada de una tienda que había cerca de mi ex-casa... ¡un Wall-E!

jueves, marzo 06, 2014

Candy Japan

En los últimos años se han ido popularizando los negocios que se basan en suscripciones (más o menos económicas) en las que te envían cajas con muestras o productos "sorpresa" para probarlos. Aunque hasta hace poco la mayoría se centraban en productos de cosmética o cuidado personal, el éxito del modelo ha supuesto su adopción en otros sectores de productos. 

Que comercial me ha quedado la introducción, por Dior.

Hace un mes mi costillo se suscribió a Candy Japan, consiguiendo que por un sablazo mensual (25$) un buen señor le envíe desde Japón dos paquetitos con dulces de allí que, aunque no sean típicos, aquí es imposible encontrar. Caramelos, chocolatinas, chicles... ¡Puede venir cualquier cosa! 

Hoy, al fin, ha llegado nuestro primer paquete: una alegría/decepción.


Orangette (meiji): son unas bolitas de chocolate negro rellenas de naranja con un sabor muy similar al de las tabletas de Lindt. No negaré que está bueno, pero no vale la pena pagar 25$ y esperar más de media hora en Correos para degustar algo que sabe exactamente igual que algo que puedo comprar en el supermercado de debajo de mi casa. 

Nombre del producto indescifrable: unos caramelos rosas, muy cursi-adorables, que prometen hacerte sentir chachipiruli con la esencia de la rosa. La parte exterior es dura y dulce, la interior blanda y con un matiz ácido. El aroma a rosa bien, pero sabe demasiado a veneno. Tiene un sabor a flor tan potente que da escalofríos, es como chupetear un ambientador de coche. 
Lo único bueno es que te deja un aliento maravilloso, como si te hubieras puesto perfume en las amígdalas. Todo glamour.

¿Vale la pena?
Desde un principio la suscripción me pareció muy cara, especialmente conociendo páginas web que venden y te envían productos japoneses a un precio mucho más asequible y que puedo escoger según mis gustos (¡muerte al limón, a la cola y al regaliz!). El primer paquete me ha permitido probar algo muy inusual que de otra forma nunca me habría metido en la boca, sin embargo, el hecho de que me haya dado un asco infinito y que el otro producto tenga un sabor tan común en España tira para atrás... así que por ahora opino que no. Esperemos que el siguiente envío me haga cambiar de parecer.

Pd.: No creo que me dedique a hacer reviews, lo comento simplemente porque me ha hecho ilusión la llegada del paquete. Si os interesa el tema ya explicaré lo que viene en el siguiente y si seguimos suscritos o no.

martes, marzo 04, 2014

Empaquetando recuerdos

La señal es el momento en el que no cabes en tu habitación. Ese instante en el que la falta de espacio hace del orden una utopía inalcanzable: estanterías a rebosar, objetos nómadas cama-escritorio y otros sin ubicación definida en movimiento perpetuo. Sabes que es la hora de abandonar el nido


Aunque hace ya tiempo que me llegó el momento, por diversas circunstancias no es hasta ahora que dejo de desesperar a mi costillo e inicio una nueva vida con él con la ilusión de despertar a su lado cada día y poder gozar de su extrema, exagerada e injustificada mala leche excelente humor matutino. Ha llegado el momento de dejar de vivir en dos casas y hacerlo solo en una.

Dejando la cursi-repelencia aparte, lo primero que asumes cuando te mudas es que tu problema no era de espacio, era mental. Todo parece muy útil cuando lo vas acumulando poco a poco en casa de tus padres, pero en el momento de empaquetarlo y subirlo cuatro pisos sin ascensor te preguntas qué es lo que te llevó a desarrollar el síndrome de Diógenes. Te encuentras frente veintimuchos años de conservación de objetos inútiles bajo la etiqueta de "recuerdos" que, sinceramente, en la actualidad te la traen absolutamente al pairo. Lo que antes definía como "romanticismo" ahora lo llamo "taradura mental" y esfuerzo innecesario, por lo que mi concepto de prescindible se ha está desarrollando y dilatando vastamente. ¿De qué me sirve guardar los VHS de mi infancia si no tengo ni un triste vídeo para reproducirlos? Es más, si lo tuviera también lo tiraría.  

Es hora de empezar a de decidir qué es lo que se viene y qué es lo que se va... ¿qué es necesario y qué no?

sábado, febrero 22, 2014

Explorando la blogosfera

Cuando vuelves al vicio de la blogosfera tras una pausa es duro descubrir que tu círculo de blogs se ha desvanecido. Por una parte, muchos de mis favoritos están actualmente inactivos y, por otra, al cerrar el lector de feeds de Google, perdí la mayoría de enlaces a bitácoras que me parecían interesantes o divertidas, por lo que me encuentro ante una red totalmente desconocida a la espera de ser descubierta. ¿Maravilla o desgracia? 

La exploración de la blogosfera puede ser muy complicada si, por desgracia, tienes gustos y exigencias muy determinadas. En mi caso, existen una serie de factores fundamentales que me llevan a seguir un blog o no:

Contenido de interés... con grandes dosis de personalidad.
No me gustan los blogs que dan información de una forma totalmente impersonal. Busco algo más. No quiero objetividad, necesito que el autor se moje, opine y ponga algo de sí mismo en cada escrito. Sólo aquellos que aportan algo suyo destacan, ya que la información objetiva se puede obtener de otras muchas fuentes y, generalmente, todas dicen lo mismo. 

Sí, corres el riesgo de no caer bien, de que te salgan trolls de debajo de las piedras, de que te peguen palizas cada vez que salgas a la calle, de que la Iglesia te excomulgue y, lo que es peor, de hacer llorar a tu abuela. A pesar de todo, creo que es fundamental que un blog conserve la esencia de su autor. 

Contenido de interés... a secas.
Todos los blogs tienen una temática más o menos específica y se dirigen a un sector de internautas más o menos concreto, en función de sus gustos e intereses. En lo que a mí respecta, me atraen mucho aquellos escritos en clave de humor, sea cual sea la temática que traten, sin llegar a ser blogs de chistes. Si, además, tienen una pincelada friki, ya estoy más que contenta.

Huyo de los dramaqueens (hacer de todo un drama con la única intención de llamar la atención), de los poéticos (sin infravalorizarlos, simplemente no me van) y, en general, de la religiosidad y de todo el rollo new age o de libro de autoayuda.

Formato... que me permita seguir teniendo los ojos en sus respectivas cuencas.
Este aspecto es un poco estúpido si tenemos en cuenta que suelo leer las publicaciones en un lector de feeds y, por tanto, no veo el formato del blog a menos que entre en él para comentar. Sin embargo, si entro en un blog y mi primer impulso es sacarme los ojos con un tenedor, lo más probable es que ni me tome la molestia de leer un mísero post. ¿Qué es lo que me repele?
  1. Letras blancas sobre fondo negro... o letras de color fosforito sobre cualquier otro color: si te sigo y cumples esta característica es que me caes jodida y exageradamente bien, ya que me sangran los ojos cada vez que intento leer un texto en estas condiciones. Quiero que sepáis, con todo mi amor, que los oculistas se están forrando a vuestra costa... tened la decencia de pedir comisiones por lo menos.
  2. Letras diminutas: ya que la intención es que te lean, lo más lógico es intentar facilitar las cosas, ¿verdad? Una cosa es tener letras pequeñas y otra es minimizarlas hasta su mínima expresión y obligar al lector a aumentar la pantalla cada vez que intenta leerte. Es feo, no mola y cansa la vista.
  3. Música de fondo: si el lector está escuchando música se forma una cacofonía enloquecedora y, en el caso de que no lo esté haciendo... ¿por qué quieres imponer tu música a alguien que desea estar en silencio? George R. R. Martin mata a uno de sus personajes cada vez que entra en una web así.
  4. HEsCRibE CoMo huNa PerSHoNa NorMal, coÑoh.

Así que ya sabéis, si conocéis blogs que cumplan con estas características os agradeceré vuestras sugerencias.  

martes, febrero 18, 2014

Machete Kills, la gran decepción

Hasta hace unos años me esforzaba por ver """buen cine""" (así, entre muchas comillas), seleccionando aquellas películas que contaran con una buena crítica y que de alguna manera fueran a aportarme algo. Hoy en día todo eso ha vuelto a perder su importancia. ¿De qué me sirve tanta criba si me estoy perdiendo aquellas películas que, sin ser trascendentales ni aportar nada a mi triste existencia, me hacen jodidamente feliz? The man with the Iron Fists, Planet Terror, Machete, Cowboys & Aliens, Desmembrados, Black sheep... todas me permitieron salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja y pegando salitos de emoción. ¡Qué maravillas cinematográficas! Con cada una de ellas volví a la infancia y disfruté como tal.

Machete enamoró a muchos fans en el trailer fake de Grindhouse. Tal fue el furor que Rodríguez aprovechó para filmar una gran maravilla de lo cutre-molón, cumpliendo con todas las expectativas: la película triunfó no sólo por el personaje principal (duro, callado y totalmente plano), el estilo de película de serie B, las frases de "oh, mira que durísimo soy", la sangre a borbotones y la recopilación de clichés de las películas de acción. Creo que gran parte de su éxito se debió a que todos los planos, escenas y personajes estaban hechos para disfrute del tipo de espectador a la que iba dirigida. Me encantó. Me encantó tanto que cuando mi amor el señor Robert Rodríguez anunció que iba a rodar la segunda parte me froté las manos y bailé durante horas.

Si es que... con un póster así, ¿cómo no iba a encantarme?

Pues no, amigos, no me encantó: Machete Kills ha sido una gran decepción. No ha podido cumplir de ninguna de las maneras con las expectativas generadas tras su antecesora. No sé si es porque el argumento me parece totalmente gilipollas, por la carencia de nuevos personajes molones (a excepción de El Camaleón), la poca explotación que se hace de los antiguos, las frases de "durillo" y no de "soy duro hasta la alucinancia" o que el protagonista habla muchísimo más de lo esperado. No sé qué es lo que falla exactamente, pero lo cierto es que llegué a aburrirme... A aburrirme en una película en la que decapitan personas con un machete y trituran malos con aspas de helicóptero (por favor, esto no es, ni debería ser jamás considerado, normal). No hubo carcajadas, no hubo aplausos pletóricos de felicidad, ni nada. Le falta la chispa de la primera y le sobra todo el argumento de malísimo que es sobran tantísimas cosas que no sabría ni por dónde empezar.

domingo, febrero 09, 2014

En un año... 180º

Hoy hace un año desde esto. Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre y aún me pregunto si llegará un día en el que esté 24 horas seguidas sin pensar en ella.


A pesar de ser una fecha significativa no estoy especialmente triste. Es un día más con esa silla vacía a la hora de comer, sin las largas charlas de sobremesa, sin su complicidad, sin su risa ni sus cabreos, sin su "buenos días" de fin de semana, a grito pelado, sin importar quién siga durmiendo. Es imposible añorarla más por ser un día concreto, ya que su ausencia está siempre presente.

Soy consciente de que hablo mucho de ella, de que relaciono el contenido de cualquier conversación con algún aspecto de su vida o de su personalidad. Puedo ser monotemática, exasperante, pero tengo tantas cosas que decir, tanta admiración reprimida, me ha influido tan marcadamente, que soy incapaz de no tenerla en cuenta. No sólo me incubó y sacó de sus entrañas, también adoptó el papel de modelo, puso mi primer cómic entre mis manos, me introdujo en el cine de serie B, me transmitió valores, me enseñó qué era el feminismo (y lo que lo diferenciaba del hembrismo) y me ayudó a construir mi percepción del mundo y mi forma de interaccionar con él. No sería quién soy si no fuera por mi madre... y mi madre molaba un puñao

A raíz de aquel día empecé a conocerme y a reconocerme, me sorprendí de mí misma y mi autoconcepto dio un giro radical, 180º de descubrimientos
Descubrí que no soy débil. 
Descubrí que tengo los ovarios requetebien puestos. 
Descubrí cuáles eran mis valores.
Descubrí lo que quiero en la vida.
Descubrí que necesito para ser feliz.
Descubrí que estoy dispuesta a luchar, a progresar y a superar todas las barreras.

Y aprendí a seguir redescubriéndome, porque como ser humano estoy en continua evolución, y a quererme y a valorarme positivamente. Ya es suficiente con los imbéciles que nos infravaloran en nuestro día a día intentando aumentar su estima personal a través de la autoestima de otros y la vida es muy corta para auto-despreciarnos continuamente. Si no nos menospreciamos nosotros mismos, no permitiremos que otros intenten dañarnos ni mantendremos a esas personas en nuestras vidas. Nos será mucho más fácil tirar de la cadena y observar, con una amplia y divertida sonrisa, como la mierda gira y gira hasta desaparecer.

Comprendí todas esas cosas que mi madre me decía miles de veces. Ahora sólo me queda agradecerle todo lo que hizo, añorarla y quererla el resto de mi vida.


Y tras esta reflexión... voy a seguir estudiando. 

miércoles, enero 29, 2014

ABC y su Aula de la sexualidad

Es imposible obviar las tendencias ideológicas del periódico ABC en cuestión de sexualidad, patentes con total claridad en la sección "Aula de Sexualidad", escrita por los integrantes del Proyecto educación de afectividad y sexual humana de la Universidad de Navarra, un centro privado con proyecto educativo de identidad cristiana. Queda claro, entonces, que el posicionamiento de estos escritos siempre tenderá hacia lo que el catolicismo más castizo ordene.

Su andadura contra el autoamor comienza en un artículo dedicado a dar respuesta a la pregunta de si la masturbación es perjudicial para la salud, en el que se afirma que no existen estudios que avalen que pueda ser beneficiosa y que, por el contrario, puede indicar una insatisfacción personal que podría llevar a la pérdida del control. Escalofriante que una Universidad sea capaz de dar información de una forma tan sesgada y manipuladora... y de admitir públicamente que surge de uno de sus departamentos.

Cualquier conducta compulsiva y obsesiva en la que la persona no pueda controlarse es un indicador de que algo anda mal (ludopatía, alcoholismo o bulimia, por ejemplo) y requiere ayuda. Cuándo hablan de la pérdida de control se refieren, claramente, a lo que conocemos como adicción al sexo. Darle a la zambomba no te lleva a la erosión manual y genital, al igual que jugar al mah-jong o tomarte una cerveza los fines de semana no te van a llevar a la inadaptación social. El problema sólo existe cuándo realmente existe una falta de control de impulsos que te perjudica a ti o al desarrollo de tu vida, suponiendo el abandono de actividades sociales, ociosas, académicas o laborales.

Pero lo mejor del artículo es, sin duda, su final:
Sin embargo nadie tiene por qué llegar a ese punto. Y esto se consigue aprendiendo a superar las “falsas promesas” de la masturbación que tienden a la inmadurez y al egoísmo. El aprendizaje del amor consiste en fortalecer el autodominio y que tomes “las riendas” de tu sexualidad y, en definitiva, de tu personalidad (www.educarhoy.org). Prepárate para una sexualidad llamada a ser vehículo de encuentro, relación, amor y vida. Así, la sexualidad adulta resultante podrá ser una sexualidad de entrega mutua y personal. Aprende a abrirte a los demás, desarrolla tu personalidad y crece en autocontrol porque solamente quien es dueño de sí puede entregarse libremente y ser verdaderamente feliz.
Tocarse íntimamente no es un signo de inmadurez y egoísmo, panda de desgraciados manipuladores, es algo perfectamente normal que no definirá tu sexualidad adulta de una forma negativa. Es indignante que se atribuyan esos juicios de valor para estigmatizar y disuadir a la juventud de tomar las riendas de su propia sexualidad, lo que implica tener la libertad de explorarla (o no) sin ser presionado, juzgado, criticado o atemorizado por ello. Es alarmante que los autores del artículo sean académicos dedicados a la educación afectivo-sexual. Normal que no firmen con sus nombres semejante mierda, yo también me me avergonzaría y escondería.