viernes, mayo 11, 2007

Mañana nos vamos de fotos

Hace cosa de un año que mi preciada cámara de fotos, comprada con mi primer sueldo como persona recientemente introducida en la esclavizante red social, expiró y alcanzó el hermoso cielo de los aparatos fotográficos. Mi fiel compañera durante tres años me abandonó tristemente y me quedé sin la posibilidad de abarcar uno de mis hobbies favoritos, la fotografía.

¿De dónde viene este hobbie? De pequeñita anhelaba poder utilizar la Olympus reflex (de carrete) de mi padre. Un aparato (fotográfico) de objetivos intercambiables que siempre le acompañaba a todas partes. Llegó a tal punto mi obsesión por ella que aprendí a utilizarla con todas sus posibilidades y se me metió en la cabeza la idea de que algún día podría ser fotógrafa.

Un verano fuimos de viaje a granada, dónde viven mis familiares maternos, y fuimos de visita a la Alhambra, palacio árabe que es reclamo turístico en todo el mundo. Mientras paseábamos maravillados por sus patios y habitaciones observando sus lacerías y su arte nazarí me quedé absorta observando una ventana... Tanto la decoración de esta como el paisaje que mostraba eran realmente sublimes, una imagen preciosa que quise conservar eternamente. Le pedí a mi padre que me dejase fotografiarla y me prometió que si era capaz de captar a la perfección la ventana con el paisaje de fondo esa cámara de mis sueños sería de mi propiedad. Ni corta ni perezosa enfoqué el marco de la ventana y después centré el objetivo mirando hacia el paisaje. No sé como lo hice pero la foto quedó perfecta.
Así que, a partir de ese momento, aunque mi padre la siguiese utilizando con total normalidad la amada Olympus era de mi propiedad y podía cogerla cuando quisiera. Una cámara de unos 12 años de antigüedad que fue comprada con los primeros ahorros de mi progenitor y cuyo modelo es probable (si no seguro) que ya no exista. Una máquina con diferentes objetivos que me venía un poco grande en su momento pero que ahora puedo disfrutar en toda su plenitud.

Años después (en 1998) me compraron una cámara de carrete más pequeña para llevar siempre encima (porque la Olympus es mastodónica) y, tras la muerte de esta, me compré mi primera cámara digital... Por tamaño y por ahorro de carrete, que no son precisamente baratos. ¿Por qué la dejé un poco de lado? Terror a estropearla, esa cámara significa demasiado para mí.

Mañana por la mañana me quitaré el miedo y la sacaré de paseo para una sesión fotográfica.

Emocionante, ¿no?

Pd.: Cómo regalo una de las últimas fotos que logré captar con mi cámara digital... Mi ojo tras un día de playa.

1 comentario:

cuentonuevo dijo...

"Los ojos nunca se llenan, en ellos cabe el universo". Muy bonita la foto. Leí que todos tenemos en los ojos aquello que estamos predestinados a ver y si uno se fija mucho puede encontrarlo así en chiquitito. Imagino que tiene que ser en los ojos de los demás porque en los mío no veo ni papa. ¿Tendré cataratas ya?
Niñocactus