sábado, junio 09, 2007

Opiniones paternas

Dar explicaciones siempre ha sido una cosa que me saca de quicio. Nunca he entendido el por qué debo excusarme por algo que le es ajeno al resto de la humanidad, que es tan solo de mi incumbencia. Normalmente procuro evitar estas situaciones y a las personas que lo exigen encarecidamente; sin embargo, hay un tipo de personas que no se pueden evitar: Los padres.

No sé por qué siempre nos vemos obligados a explicarles cosas que tienen gran relevancia en nuestras vidas pero ninguna en las suyas. Contarles qué ha pasado y ser bombardeados a preguntas sin sentido que buscan los detalles escabrosos de la cuestión.

Desde que soy pequeña experimento una extraña sensación cuando debo dar noticias que presiento que no van a ser gratas. Un nudo de nervios en el estómago y un constante malestar parecidos a los que sentía momentos antes de darles las notas (cuando había suspendido más de una o dos). Así que suelo tardar un poco en armarme de valor y aclarar las cosas. Sé que no me van a matar, que no me van a echar de casa y que no me van a pegar una paliza...
Pero hay palabras que pueden llegar a doler y silencios que pueden quitarnos hasta el sueño.
Así que ante una noticia potencialmente negativa quedan dos opciones: que lo acepten tal cual y consideren que en realidad es una buena noticia o que acaben enfadándose y criticándote duramente.

Si lo consideran positivo todo serán felicitaciones... En cambio, si lo consideran negativo, tendrás que sufrir un flujo interminable de preguntas hirientes y comentarios sarcásticos que te acabarán sacando de quicio y te obligará a mandarles literalmente a la mierda (acto totalmente justificado que traerá consigo otro conflicto familiar).

Nunca deberían intentar imponernos una idea, una opinión o una acción porque la consideren más correcta. Aconsejar es bueno, pero un consejo no conlleva insulto o crítica destructiva... Sino se está ejerciendo mal el rol de padre y, en vez de crear personas autónomas y decididas, educas de forma dependiente y dubitativa... con la necesidad de tener algún tipo de ayuda para la toma de decisiones.

¡Aire! ¡Aire! ¡¡Qué los jóvenes piensen por si mismos!!

1 comentario:

Un año en Amman dijo...

Los padres son gente que te llevan al cielo... y al infierno: Sabes que no te van a matar, ni a torturar y de hecho te quieren y sabes que nadie te va a respaldar como ellos... pero maldita sea, conocen el juego y son capaces de hacertelo pasar peor que cualquiera, con 24 horas de tortura psicológica, comentarios de esos de el que lo entienda para él...