domingo, agosto 21, 2011

Absurdos cepillos de dientes

Hace unos meses decidí dejar uno de los vicios que más placer me producen en la vida: masticar cepillos de dientes. Aunque el morder sus cerdas me producía un placer casi orgásmico, llegué a la conclusión de que estar tirada en el salón mientras mastico un cepillo sin pasta no es una conducta propia de una persona de mi edad. Es duro hacerse mayor, tienes que dejar de hacer cosas que te gustan para hacer las que no lo hacen. Si me hubieran dicho antes que tendría que renunciar a masticar cosas porque sí creo que hubiera decidido morir a los quince.

Tiré a mi compañero con el corazón encogido, lágrimas en los ojos y con la canción de Lacrimosa de fondo. Cuando lo vi chocar contra los restos de macarrones y los pañuelos moqueados de mi hermano sentí una punzada de dolor inconsolable. Con lágrimas en los ojos cerré la basura y salí de casa dispuesta a comprar uno de esos cepillos eléctricos que a pesar de ser tan caros y modernos no produce ningún placer roer... pero eso sí, el vicio de pasearme por casa mientras me cepillo la dentadura no me lo quita nadie.

Hace unos días, en pleno proceso de higienización bucal, me di cuenta que cuando el cepillo estaba encendido los números de mi despertador digital temblaban. ¿Cómo coño podía hacer interferencia? ¿Qué mierdas me estaba metiendo en la boca? (Venga, aquí toca hacer chistes en los comentarios)

Sorprendidísima desconecté el despertador y fui corriendo a la cocina para mostrar mi gran descubrimiento a mis padres. Lo enchufé y les dije que observaran con atención los números.

Mis padres acercaron sus curiosos rostros al despertador. Encendí el cepillo de dientes y los números empezaron a temblar.

- ¿Veis? - Les grité.
- ¿El qué criatura?
- ¡Los números tiemblan!

Pusieron toda su concentración en el despertador mientras apagaba y volvía a encender el cepillo varias veces para que vieran temblar los números. Me miraron y se hizo un silencio mortal, denso, que se podía cortar con un cuchillo de mantequilla.

- Cenutrio mío, quítate el cepillo de la boca que lo que te tiembla es la cabeza.

Y sí, dio justo en el clavo: soy una cenutria.

10 comentarios:

Kurai dijo...

xDDDDDDDDDDDDDDDD

Andreu Romero dijo...

LOL DENTAL.

Jill dijo...

Muy bonito eso de reíros de mí... muy bonito. xD

Sir Arthur dijo...

curiosamente conozco a una persona que le gusta pasearse por la casa mientras se cepilla los dientes y para mi sorpresa...no chorrea espuma¡
Para mi me es imposible eso, soy como un perro rabioso comiendo petazetas

Malkev Malkavian dijo...

x'DDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD

Bueno, respetando tu decisión de hacer un chiste... técnicamente, te estabas metiendo un vibrador en la boca.

Menos mal que no habéis publicado mucha cosa este verano, así me puedo poner al día rápidamente. =D

Whisky dijo...

Es una de las mejores historias que he leido desde que acabé La Voz De Los Muertos hace un mes!

Yo tambien me cambié a eléctrico pero no pude salir del baño hasta que no controlé el babeo xD

Kurai dijo...

Si es con cariño =)!

Speedygirl dijo...

Jodo, Jill!!! ;P

Anónimo dijo...

Tengo esa manía del morder los cepillos te quita el estrés, ppero tengo mismo reservas por que cuando ya los mordí demaciado, se despegan las cerdas y despues salen unos cuadritos del metal que no se que son alguien pudiera decirme ?

Anónimo dijo...

Hola Anónimo dijo... A mi pasa exactamente lo mismo!!! pensé que era la única llevo como casi 9 años haciéndolo y la verdad no me gusta porque a pesar que me desestresa luego me siento extraña y desconsiderada por dañarlos... comprar y comprar ... he intentado dejar esa manía tan fea pero no he podido:( Las placas metálicas son las que sostienen las cerdas del cepillo,
Cuéntame si aun lo estas haciendo ó si ya lo dejaste ¿como lo hiciste?,gracias te lo agradeciera mucho!