viernes, octubre 12, 2007

Curso nuevo, vida nueva

Estoy agotada pero llena de ilusión y nuevas expectativas.

Aprovechando que los primeros días de clase suelen ser más calmados, más "light", he empezado con fuerza el nuevo curso llevando todos los apuntes al día y repasando todo lo dado al terminar la jornada de clases. Hasta tal punto ha llegado mi aplicación que el rubito me ha prometido que si las apruebo todas iremos una semana a París a culturizarnos.

Me encanta la vida, el movimiento, que hay al empezar la universidad. Es cómo si ese repentino crecimiento demográfico de estudiantes novatos que deambulan confundidos por los pasillos encendiera una vela que llevaba tiempo extinguida. Es agradable ver caras nuevas.

Lástima que dentro de unos meses la tasa de deserción aumente alarmantemente. Efectos del primer cuatrimestre.

¿A qué se debe este abandono?

Hablando en términos económicos podríamos decir que estos estudiantes llegan a la conclusión de que los beneficios que les aporta tener una carrera universitaria no compensan los gastos de la misma. El gasto directo e indirecto no se ve recompensado por los beneficios que aportan los años de estudios. Eso sin tener en cuenta el fenómeno de devaluación de títulos superiores que provocan que el tener una carrera no te garantice ni trabajar de lo que hayas estudiado, ni de algo que te guste y, a veces, ni mejor salario, ni mejor calidad de trabajo.

Cada vez necesitas más estudios y títulos para destacar y nunca cobrarás tanto como un futbolista. Eso ya está más que asumido.

En mi caso, como nunca fui buena en mates, la diferencia gastos-beneficios me es indiferente. Me encanta la universidad.


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