Se podría debatir durante horas sobre cómo y con qué se siente realizado el ser humano, encontraríamos millones de perspectivas que partirían desde las visiones más marxistas hacia el individualismo extremo y, aún así, nos dejaríamos puntos de vista. A mis ojos la dificultad de definir la forma de alcanzar ese sentimiento se da porque las metas de los individuos son muy variadas y no todo el mundo tiene las mismas.Es decir, creo que el ser humano se realiza mediante la consecución de sus objetivos, al alcanzar sus metas, que pueden ser autoimpuestos o inculcados socialmente.
La diferenciación de tipos de metas se debe a que unas se basan en la mejora, perfeccionamiento y logro en actividades que nos provocan placer, que nos gustan (las autoimpuestas), y otras son metas sociales o culturales, las establecidas por el grupo normativo de la sociedad en la que vivimos, e implantadas en nuestro repertorio de objetivos porque es lo que está bien, lo que se ha determinado como deseable.
Mientras que el primer tipo de objetivos podrán ser muy variados entre los individuos, el segundo tipo tenderá más a pertenecer a la norma, a lo que desea todo el mundo. En ambos casos las metas pueden ser muy simples o ambiciosas, pero siempre existirán.
Los objetivos impuestos surgen a causa de vivir en sociedad y, por lo tanto, dependen en gran parte del entorno sociocultural en el que vivimos. Es imposible no poseer este tipo de metas ya que nuestro pensamiento, criterio y concepto del bien y el mal surge de la interacción con los otros individuos y de la educación. Estos serían objetivos de carácter muy general del tipo aportar algo a la sociedad, tener un buen trabajo, formar una familia, poseer un nivel económico aceptable... Son, en general, cosas que al alcanzarlas beneficiamos al conjunto de la sociedad ya que le aportamos conocimiento, servicios, nuevas generaciones, incentivamos la economía, etc.
Los autoimpuestos tienen una alta influencia social (altísima), pero van más dirigidos a aquello que queremos y no a lo que debemos hacer. Tienen un nivel de especificidad más alto y muchas veces van dirigidos al perfeccionamiento de ciertas habilidades o actividades y no a aportarle algo a la sociedad. Así yo puedo sentirme realizada al lograr escalar una montaña, al hacer un buen dibujo o al pintarme las uñas de los pies haciendo el pino sin por ello contribuir en nada al desarrollo de la comunidad en la que vivo: todo porque simplemente he alcanzado algo que me había propuesto.
El gran abanico de creencias sobre cómo se realiza el ser humano es tan sólo la consecuencia de que el individuo priorice unas metas frente a otras y, por lo tanto, les de mayor valor a las que consideran más importantes y sienta un nivel de satisfacción más elevado al conseguirlas que cuando son objetivos secundarios e infravalorados.
Pd.: La foto tiene que ver con el texto porque me sentí realizada al hacerla (xD).

