miércoles, febrero 20, 2013

Tendemos a pensar...

Tendemos a pensar que en el Universo hay un orden oculto que le da sentido a todo lo que pasa. Que nuestras vidas siguen un curso estructurado, organizado, que se desarrolla siguiendo un hilo ininterrumpido que se extiende desde el día de nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Pensamos que somos los protagonistas de la historia, puesto que se proyecta a través de nuestros ojos, pensamientos, opiniones y experiencias. Pensamos que viviremos eternamente.

Creemos, erróneamente, que todo tiene sentido y que las cosas no cambian repentinamente sin previo aviso. Que la melodía que suena en nuestro interior es constante y casi perpetua. Nos despistamos, confiamos y creemos que la vida continuará a un ritmo prácticamente inmutable, con sus altibajos, pero constante... feliz... hasta que ocurre algo que lo derrumba todo. Una tormenta que tras de si sólo deja desolación, destrucción, ascuas y cenizas. Es entonces cuando comprendes que aunque todo vaya a la perfección, aunque parezca que has llegado a una nueva etapa de tu existencia en la que todo será más pleno, hermoso y perfecto, la verdad es que ese aparente equilibrio es extremadamente frágil y volátil. En cualquier momento todo lo que conocías puede desaparecer de tal forma que el mirar al futuro, el continuar con el ciclo de tu vida, cumplir tus sueños, triunfar, se hace extremadamente doloroso. Agónico.

Es entonces cuando empiezas a intentar encontrarle sentido a lo que no lo tiene. Cuando empiezas a perder la cabeza y deseas con todas tus fuerzas creer que hay algo más, un director de orquesta que dirige el movimiento de los astros, una vida más allá de la terrenal, algo que le un significado a la vida, al mundo, al Universo, al dolor... algo que facilite digerir la cruda realidad, el saber que carecemos de control sobre nuestras propias vidas. Lo admito, envidio a aquellos que creen en Dios.

Odio que me digan que soy fuerte, me hace pensar que creen que soy fría y que todo esto no me duele. Mantener la entereza no es un símbolo de fortaleza, es la necesidad urgente de no suponer una carga para el resto, de ser un apoyo para que puedan elaborar el duelo sin preocuparse por nadie más que de si mismos. Querer ser invisible, pasar desapercibida y ser tan sólo una triste muleta no es tener fortaleza, es tener pánico de tomar conciencia de lo que ha pasado y de lo que implica.

Esta va a ser la primera y última vez que hable por aquí de esto. Este espacio no es para llorar, sino para disfrutar, un hobbie bastante abandonado que espero retomar con fuerzas renovadas y buen humor en poco tiempo. 

¿Cuál ha sido mi intención al escribir esto? La verdad es que no estoy muy segura. Mi blog es mío y me lo follo cuando quiero. Supongo que quería decir algo al mundo, aunque no tengo la certeza del que. Ahora mismo no estoy segura de nada.  

6 comentarios:

Ana García dijo...

A lo mejor porque es tu blog y te lo follas cuando quieres y nosotros venimos a leer lo que te apetezca o necesites tú escribir en él, es la manera de que tú puedas sacar de dentro aquello que necesites sacar. Sea como sea, nos tendrás aquí, aunque sea lejos y en formato digital. Pero estamos aquí, para ti. De nosotros no tienes que preocuparte, sólo de ti :)

Déägol dijo...

ReBienvenida. Espero que lo de retomar el blog sea pronto :)

Kurai dijo...

Una de las cosas de las que puedes estar segura es de que te queremos mucho ^^

=***

Misaoshi dijo...

Amor mío, fuertes son Chuck Norris y tito Bruce. Tú eres un saquito de emociones al que dan ganas de abrazar y no soltarlo.

Siento mucho lo que ha pasado. Es algo contra lo que no se puede luchar. Y sí, ahora es cuando un religioso practicante dice: ¿lo ves? ¿lo fácil que es huir del dolor si dices que forma parte de los designios del Señor?
Y a comerte el tarro.

Jo, espero que no pierdas las fuerzas y sigas tan amorosa. Me encantaría verte y achucharte.

Demóstenes dijo...

Si sirve de algo, yo también envidio un poco a quienes creen de verdad en Dios. Que no tienen que preocuparse en cómo se creo el mundo ni en por qué les ocurre lo que les ocurre. ¡Qué difícil es ser ateo los pastos del Señor!

Mr Blogger dijo...

Necesitas lo que necesitaría cualquiera en tu situación, una válvula de escape para todo eso que te bulle dentro y que no hay una forma clara de dejar salir. No es cuestión de creer en algo superior o no, cada cual tiene que atravesar el dolor de la manera que sabe o que puede. No salir huyendo hacia delante (eso es un error, el pasado si no lo superas siempre vuelve, a menudo en el peor de los momentos), sino afrontar y vivir el dolor con entereza hasta que al fin acaba.

Un abrazo muy fuerte y que el camino que te queda por atravesar sea lo más leve posible.