Cuando vuelves al vicio de la blogosfera tras una pausa es duro descubrir que tu círculo de blogs se ha desvanecido. Por una parte, muchos de mis favoritos están actualmente inactivos y, por otra, al cerrar el lector de feeds de Google, perdí la mayoría de enlaces a bitácoras que me parecían interesantes o divertidas, por lo que me encuentro ante una red totalmente desconocida a la espera de ser descubierta. ¿Maravilla o desgracia?
La exploración de la blogosfera puede ser muy complicada si, por desgracia, tienes gustos y exigencias muy determinadas. En mi caso, existen una serie de factores fundamentales que me llevan a seguir un blog o no:
Contenido de interés... con grandes dosis de personalidad.
No me gustan los blogs que dan información de una forma totalmente impersonal. Busco algo más. No quiero objetividad, necesito que el autor se moje, opine y ponga algo de sí mismo en cada escrito. Sólo aquellos que aportan algo suyo destacan, ya que la información objetiva se puede obtener de otras muchas fuentes y, generalmente, todas dicen lo mismo.
Sí, corres el riesgo de no caer bien, de que te salgan trolls de debajo de las piedras, de que te peguen palizas cada vez que salgas a la calle, de que la Iglesia te excomulgue y, lo que es peor, de hacer llorar a tu abuela. A pesar de todo, creo que es fundamental que un blog conserve la esencia de su autor.
Contenido de interés... a secas.
Todos los blogs tienen una temática más o menos específica y se dirigen a un sector de internautas más o menos concreto, en función de sus gustos e intereses. En lo que a mí respecta, me atraen mucho aquellos escritos en clave de humor, sea cual sea la temática que traten, sin llegar a ser blogs de chistes. Si, además, tienen una pincelada friki, ya estoy más que contenta.
Huyo de los dramaqueens (hacer de todo un drama con la única intención de llamar la atención), de los poéticos (sin infravalorizarlos, simplemente no me van) y, en general, de la religiosidad y de todo el rollo new age o de libro de autoayuda.
Formato... que me permita seguir teniendo los ojos en sus respectivas cuencas.
Este aspecto es un poco estúpido si tenemos en cuenta que suelo leer las publicaciones en un lector de feeds y, por tanto, no veo el formato del blog a menos que entre en él para comentar. Sin embargo, si entro en un blog y mi primer impulso es sacarme los ojos con un tenedor, lo más probable es que ni me tome la molestia de leer un mísero post. ¿Qué es lo que me repele?
- Letras blancas sobre fondo negro... o letras de color fosforito sobre cualquier otro color: si te sigo y cumples esta característica es que me caes jodida y exageradamente bien, ya que me sangran los ojos cada vez que intento leer un texto en estas condiciones. Quiero que sepáis, con todo mi amor, que los oculistas se están forrando a vuestra costa... tened la decencia de pedir comisiones por lo menos.
- Letras diminutas: ya que la intención es que te lean, lo más lógico es intentar facilitar las cosas, ¿verdad? Una cosa es tener letras pequeñas y otra es minimizarlas hasta su mínima expresión y obligar al lector a aumentar la pantalla cada vez que intenta leerte. Es feo, no mola y cansa la vista.
- Música de fondo: si el lector está escuchando música se forma una cacofonía enloquecedora y, en el caso de que no lo esté haciendo... ¿por qué quieres imponer tu música a alguien que desea estar en silencio? George R. R. Martin mata a uno de sus personajes cada vez que entra en una web así.
- HEsCRibE CoMo huNa PerSHoNa NorMal, coÑoh.
Así que ya sabéis, si conocéis blogs que cumplan con estas características os agradeceré vuestras sugerencias.


















