Mademoiselle Why Artwork

sábado, febrero 22, 2014

Explorando la blogosfera

Cuando vuelves al vicio de la blogosfera tras una pausa es duro descubrir que tu círculo de blogs se ha desvanecido. Por una parte, muchos de mis favoritos están actualmente inactivos y, por otra, al cerrar el lector de feeds de Google, perdí la mayoría de enlaces a bitácoras que me parecían interesantes o divertidas, por lo que me encuentro ante una red totalmente desconocida a la espera de ser descubierta. ¿Maravilla o desgracia? 

La exploración de la blogosfera puede ser muy complicada si, por desgracia, tienes gustos y exigencias muy determinadas. En mi caso, existen una serie de factores fundamentales que me llevan a seguir un blog o no:

Contenido de interés... con grandes dosis de personalidad.
No me gustan los blogs que dan información de una forma totalmente impersonal. Busco algo más. No quiero objetividad, necesito que el autor se moje, opine y ponga algo de sí mismo en cada escrito. Sólo aquellos que aportan algo suyo destacan, ya que la información objetiva se puede obtener de otras muchas fuentes y, generalmente, todas dicen lo mismo. 

Sí, corres el riesgo de no caer bien, de que te salgan trolls de debajo de las piedras, de que te peguen palizas cada vez que salgas a la calle, de que la Iglesia te excomulgue y, lo que es peor, de hacer llorar a tu abuela. A pesar de todo, creo que es fundamental que un blog conserve la esencia de su autor. 

Contenido de interés... a secas.
Todos los blogs tienen una temática más o menos específica y se dirigen a un sector de internautas más o menos concreto, en función de sus gustos e intereses. En lo que a mí respecta, me atraen mucho aquellos escritos en clave de humor, sea cual sea la temática que traten, sin llegar a ser blogs de chistes. Si, además, tienen una pincelada friki, ya estoy más que contenta.

Huyo de los dramaqueens (hacer de todo un drama con la única intención de llamar la atención), de los poéticos (sin infravalorizarlos, simplemente no me van) y, en general, de la religiosidad y de todo el rollo new age o de libro de autoayuda.

Formato... que me permita seguir teniendo los ojos en sus respectivas cuencas.
Este aspecto es un poco estúpido si tenemos en cuenta que suelo leer las publicaciones en un lector de feeds y, por tanto, no veo el formato del blog a menos que entre en él para comentar. Sin embargo, si entro en un blog y mi primer impulso es sacarme los ojos con un tenedor, lo más probable es que ni me tome la molestia de leer un mísero post. ¿Qué es lo que me repele?
  1. Letras blancas sobre fondo negro... o letras de color fosforito sobre cualquier otro color: si te sigo y cumples esta característica es que me caes jodida y exageradamente bien, ya que me sangran los ojos cada vez que intento leer un texto en estas condiciones. Quiero que sepáis, con todo mi amor, que los oculistas se están forrando a vuestra costa... tened la decencia de pedir comisiones por lo menos.
  2. Letras diminutas: ya que la intención es que te lean, lo más lógico es intentar facilitar las cosas, ¿verdad? Una cosa es tener letras pequeñas y otra es minimizarlas hasta su mínima expresión y obligar al lector a aumentar la pantalla cada vez que intenta leerte. Es feo, no mola y cansa la vista.
  3. Música de fondo: si el lector está escuchando música se forma una cacofonía enloquecedora y, en el caso de que no lo esté haciendo... ¿por qué quieres imponer tu música a alguien que desea estar en silencio? George R. R. Martin mata a uno de sus personajes cada vez que entra en una web así.
  4. HEsCRibE CoMo huNa PerSHoNa NorMal, coÑoh.

Así que ya sabéis, si conocéis blogs que cumplan con estas características os agradeceré vuestras sugerencias.  

martes, febrero 18, 2014

Machete Kills, la gran decepción

Hasta hace unos años me esforzaba por ver """buen cine""" (así, entre muchas comillas), seleccionando aquellas películas que contaran con una buena crítica y que de alguna manera fueran a aportarme algo. Hoy en día todo eso ha vuelto a perder su importancia. ¿De qué me sirve tanta criba si me estoy perdiendo aquellas películas que, sin ser trascendentales ni aportar nada a mi triste existencia, me hacen jodidamente feliz? The man with the Iron Fists, Planet Terror, Machete, Cowboys & Aliens, Desmembrados, Black sheep... todas me permitieron salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja y pegando salitos de emoción. ¡Qué maravillas cinematográficas! Con cada una de ellas volví a la infancia y disfruté como tal.

Machete enamoró a muchos fans en el trailer fake de Grindhouse. Tal fue el furor que Rodríguez aprovechó para filmar una gran maravilla de lo cutre-molón, cumpliendo con todas las expectativas: la película triunfó no sólo por el personaje principal (duro, callado y totalmente plano), el estilo de película de serie B, las frases de "oh, mira que durísimo soy", la sangre a borbotones y la recopilación de clichés de las películas de acción. Creo que gran parte de su éxito se debió a que todos los planos, escenas y personajes estaban hechos para disfrute del tipo de espectador a la que iba dirigida. Me encantó. Me encantó tanto que cuando mi amor el señor Robert Rodríguez anunció que iba a rodar la segunda parte me froté las manos y bailé durante horas.

Si es que... con un póster así, ¿cómo no iba a encantarme?

Pues no, amigos, no me encantó: Machete Kills ha sido una gran decepción. No ha podido cumplir de ninguna de las maneras con las expectativas generadas tras su antecesora. No sé si es porque el argumento me parece totalmente gilipollas, por la carencia de nuevos personajes molones (a excepción de El Camaleón), la poca explotación que se hace de los antiguos, las frases de "durillo" y no de "soy duro hasta la alucinancia" o que el protagonista habla muchísimo más de lo esperado. No sé qué es lo que falla exactamente, pero lo cierto es que llegué a aburrirme... A aburrirme en una película en la que decapitan personas con un machete y trituran malos con aspas de helicóptero (por favor, esto no es, ni debería ser jamás considerado, normal). No hubo carcajadas, no hubo aplausos pletóricos de felicidad, ni nada. Le falta la chispa de la primera y le sobra todo el argumento de malísimo que es sobran tantísimas cosas que no sabría ni por dónde empezar.

domingo, febrero 09, 2014

En un año... 180º

Hoy hace un año desde esto. Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre y aún me pregunto si llegará un día en el que esté 24 horas seguidas sin pensar en ella.


A pesar de ser una fecha significativa no estoy especialmente triste. Es un día más con esa silla vacía a la hora de comer, sin las largas charlas de sobremesa, sin su complicidad, sin su risa ni sus cabreos, sin su "buenos días" de fin de semana, a grito pelado, sin importar quién siga durmiendo. Es imposible añorarla más por ser un día concreto, ya que su ausencia está siempre presente.

Soy consciente de que hablo mucho de ella, de que relaciono el contenido de cualquier conversación con algún aspecto de su vida o de su personalidad. Puedo ser monotemática, exasperante, pero tengo tantas cosas que decir, tanta admiración reprimida, me ha influido tan marcadamente, que soy incapaz de no tenerla en cuenta. No sólo me incubó y sacó de sus entrañas, también adoptó el papel de modelo, puso mi primer cómic entre mis manos, me introdujo en el cine de serie B, me transmitió valores, me enseñó qué era el feminismo (y lo que lo diferenciaba del hembrismo) y me ayudó a construir mi percepción del mundo y mi forma de interaccionar con él. No sería quién soy si no fuera por mi madre... y mi madre molaba un puñao

A raíz de aquel día empecé a conocerme y a reconocerme, me sorprendí de mí misma y mi autoconcepto dio un giro radical, 180º de descubrimientos
Descubrí que no soy débil. 
Descubrí que tengo los ovarios requetebien puestos. 
Descubrí cuáles eran mis valores.
Descubrí lo que quiero en la vida.
Descubrí que necesito para ser feliz.
Descubrí que estoy dispuesta a luchar, a progresar y a superar todas las barreras.

Y aprendí a seguir redescubriéndome, porque como ser humano estoy en continua evolución, y a quererme y a valorarme positivamente. Ya es suficiente con los imbéciles que nos infravaloran en nuestro día a día intentando aumentar su estima personal a través de la autoestima de otros y la vida es muy corta para auto-despreciarnos continuamente. Si no nos menospreciamos nosotros mismos, no permitiremos que otros intenten dañarnos ni mantendremos a esas personas en nuestras vidas. Nos será mucho más fácil tirar de la cadena y observar, con una amplia y divertida sonrisa, como la mierda gira y gira hasta desaparecer.

Comprendí todas esas cosas que mi madre me decía miles de veces. Ahora sólo me queda agradecerle todo lo que hizo, añorarla y quererla el resto de mi vida.


Y tras esta reflexión... voy a seguir estudiando. 

miércoles, enero 29, 2014

ABC y su Aula de la sexualidad

Es imposible obviar las tendencias ideológicas del periódico ABC en cuestión de sexualidad, patentes con total claridad en la sección "Aula de Sexualidad", escrita por los integrantes del Proyecto educación de afectividad y sexual humana de la Universidad de Navarra, un centro privado con proyecto educativo de identidad cristiana. Queda claro, entonces, que el posicionamiento de estos escritos siempre tenderá hacia lo que el catolicismo más castizo ordene.

Su andadura contra el autoamor comienza en un artículo dedicado a dar respuesta a la pregunta de si la masturbación es perjudicial para la salud, en el que se afirma que no existen estudios que avalen que pueda ser beneficiosa y que, por el contrario, puede indicar una insatisfacción personal que podría llevar a la pérdida del control. Escalofriante que una Universidad sea capaz de dar información de una forma tan sesgada y manipuladora... y de admitir públicamente que surge de uno de sus departamentos.

Cualquier conducta compulsiva y obsesiva en la que la persona no pueda controlarse es un indicador de que algo anda mal (ludopatía, alcoholismo o bulimia, por ejemplo) y requiere ayuda. Cuándo hablan de la pérdida de control se refieren, claramente, a lo que conocemos como adicción al sexo. Darle a la zambomba no te lleva a la erosión manual y genital, al igual que jugar al mah-jong o tomarte una cerveza los fines de semana no te van a llevar a la inadaptación social. El problema sólo existe cuándo realmente existe una falta de control de impulsos que te perjudica a ti o al desarrollo de tu vida, suponiendo el abandono de actividades sociales, ociosas, académicas o laborales.

Pero lo mejor del artículo es, sin duda, su final:
Sin embargo nadie tiene por qué llegar a ese punto. Y esto se consigue aprendiendo a superar las “falsas promesas” de la masturbación que tienden a la inmadurez y al egoísmo. El aprendizaje del amor consiste en fortalecer el autodominio y que tomes “las riendas” de tu sexualidad y, en definitiva, de tu personalidad (www.educarhoy.org). Prepárate para una sexualidad llamada a ser vehículo de encuentro, relación, amor y vida. Así, la sexualidad adulta resultante podrá ser una sexualidad de entrega mutua y personal. Aprende a abrirte a los demás, desarrolla tu personalidad y crece en autocontrol porque solamente quien es dueño de sí puede entregarse libremente y ser verdaderamente feliz.
Tocarse íntimamente no es un signo de inmadurez y egoísmo, panda de desgraciados manipuladores, es algo perfectamente normal que no definirá tu sexualidad adulta de una forma negativa. Es indignante que se atribuyan esos juicios de valor para estigmatizar y disuadir a la juventud de tomar las riendas de su propia sexualidad, lo que implica tener la libertad de explorarla (o no) sin ser presionado, juzgado, criticado o atemorizado por ello. Es alarmante que los autores del artículo sean académicos dedicados a la educación afectivo-sexual. Normal que no firmen con sus nombres semejante mierda, yo también me me avergonzaría y escondería.


viernes, enero 24, 2014

Fanáticos no, gracias

Odio toda clase de fanatismos, ya sean religiosos, políticos, morales o hacia los famosos. Ser fanático implica una actitud obsesiva, marcada por la devoción y la incapacidad crítica, que me parece espeluznante. No soy capaz de comprender cómo una persona puede focalizarse tanto en una idea o persona, ofendiéndose por cualquier posicionamiento que no siga los mandamientos de su absurda idealización.

Es posible que mi incomprensión se deba a mi falta de experiencia, a que nunca he sido fanática de nada. Así como otros niños enloquecían ante ciertos famosos, a mí nunca me importaron lo suficiente para interesarme por sus vidas más allá de su trabajo. Nunca me importó conocer sus nuevos proyectos, sus romances, ni el contenido de sus entrevistas. No negaré que sí que he visto películas por ser protagonizadas o dirigidas por una persona concreta, he leído la bibliografía entera de algunos escritores o disfrutado de la discografía completa de grupos determinados. Pero jamás he sentido la necesidad de ir más allá, de ofenderme ante comentarios negativos o de salir en su defensa. Es probable que mi poca tolerancia se deba a eso, a la falta de sufrir una pasión similar por un desconocido, a no poder empatizar con aquellas personas que se declaran fans.
Ayer detuvieron a Justin Bieber por exceso de velocidad... borracho, fumado y con alguna pastillita de la felicidad en el estómago. Hasta ahí todo normal, es lo que suele pasar cuándo la policía te encuentra conduciendo en esas condiciones: colleja, el primer book sin maquillaje, descubrimos que eres el hermano gemelo perdido de Miley Cyrus, te encierran hasta que se te pasa la tontería, pagas la fianza y los medios de comunicación informan de que no eres perfecto. Es lo usual si eres famoso, no hace falta ponerse dramático.

La noticia explota en twitter y empieza la lucha a muerte entre haters (a quienes tampoco comprendo) y algunas beliebers ultraprotectoras (afortunadamente no todas), justificando la imprudencia con su imperfección humana o su edad, hasta llegar al punto en el que varias personas publican esto:


¿En serio? Ya no es sólo que los argumentos "no es perfecto" o "es un adolescente" no me parezcan un elemento absolutorio para cometer cualquier barbaridad, es que inconscientemente le están situando en el epicentro del Universo al ser incapaces de ver que esa conducta no sólo podría haberle perjudicado a él, de barajar la posibilidad de que conduciendo en ese estado atropellara a alguien o se estampara con otro coche.

Es un chico de 18 años, con los genitales bien peludos y el suficiente dinero para contratar a un chófer o volver a casa en taxi. Es imperfecto como todo ser humano, es joven y todos tenemos derecho a equivocarnos, sí, no lo niego, pero eso no le exculpa del daño que podría haber causado. ¿Serían igual de indulgentes si fuera un desconocido? ¿Les preocuparía antes su bienestar físico que el de las personas que hubiera podido herir? No lo creo.

Conducir en esas condiciones es intolerable y no debe ser justificado de ninguna manera: es una conducta que debe ser rechazada social y públicamente, demostrando que no es un ejemplo a seguir, y tener las consecuencias legales pertinentes.

miércoles, enero 22, 2014

De mayor quiero ser...

Hace poco me preguntaron si recomendaría estudiar pedagogía... y estoy segura que ni de coña haría una putada de tal magnitud.

Sí, no temo decirlo: aunque la pedagogía resulta interesante, apasionante y me encanta, aunque estudiarla me ayudó a ampliar mi percepción del mundo y comprender mejor la realidad, aunque esté convencida de que la mejor forma de cambiar la sociedad es a través de la educación... no soy capaz de recomendarla.

¿Por qué?

La mejor forma de confundir a un estudiante de pedagogía es preguntarle de qué puede trabajar con su carrera. El desconcierto es tal que, al cabo de unos minutos, podrás observar cómo el pedagogo da vueltas sobre sí mismo agitando los brazos y chillando como una nena en un estado de total desorientación, presa del pánico y la desesperación.
La pedagogía tiene ese extraño efecto porque es mágica. ¡Mágica, señores! Es como los discursos de los candidatos a la presidencia: abarca todos los campos y, a la vez, nada. Nuestra formación es tan amplia, tan general e inespecífica, que en todos los espacios en los que podemos ejercer hay gente con estudios más especializados sobre la materia. Los pedagogos, psicólogos, educadores sociales, trabajadores sociales y un largo etcétera de profesionales nos pasamos la vida pisándonos el trabajo y, generalmente, nosotros salimos perdiendo.

Por mi parte, quería ser pedagoga en el ámbito social, creía que podía serlo. Deseaba con toda mi alma trabajar en los Servicios de Protección a la Infancia o en reinserción social. Hice mis prácticas en un centro socio-educativo de reforma, me sentí realizada, feliz y, sobretodo, nadie me pegó. Si ya creía que amaba ese campo, esos meses hicieron que sintiera devoción.
El golpe fue duro cuando al acabar la carrera descubrí que prefieren otros perfiles profesionales y que los pedagogos estamos en peligro de extinción.

No nos quieren, así que, por cabezonería, he empezado el Grado de Educación Social a distancia. Y aunque mi camino vaya a ser lento, alternando estudios con trabajo, repleto de ansiedad y obstáculos... me niego a que el mundo me niegue mi vocación. Pienso ser la educadora social más cojonuda que haya parido Dios.

Este es un claro ejemplo de post de auto-motivación pre exámenes.
Foto tomada hace algunos años en una convocatoria de septiembre. :)

domingo, enero 19, 2014

Crónicas de una mudanza

La búsqueda fue infernal, pero tras muchos cuchitriles encontramos lo que sería nuestro futuro hogar: un piso enorme, céntrico, con ventanas gigantescas y techos infinitos. Fue amor a primera vista y un orgasmo económico al conocer el alquiler. ¿Una casa así por lo mismo que pisos que eran la mitad? ¡Nunca me había tocado la lotería!

Nos dieron a escoger entre un cuarto sin ascensor o un primero con patio interior. Evidentemente preferimos el que nos proporcionaba más tranquilidad, silencio y ausencia de vecinos...


...algo de lo que nos arrepentimos el día que empezamos a subir muebles, pero que agradezco el resto del tiempo.


Arreglamos la casa, limpiamos, desmontamos el sospechoso sistema de ganchos de mi despacho (al anterior inquilino le iba el bondage), pintamos pinté y pulimos el suelo.


Robamos muebles a familiares y compramos un sofá titánico para colocarlo frente a la horrenda y odiosa chimenea del salón...


... que aprendí a amar con la llegada del invierno.

Inauguramos el piso cenando una de mis comidas favoritas y aprendí a hacer tortitas para disfrutar los domingos por la mañana.


 Lo empezamos a decorar a nuestro mi gusto...


... y al de el resto de mi familia, cuyos regalos tenían el objetivo de, cito literalmente, "hacer una casita de cuento"...


...y aunque a mí me encanta la cursilería, Worm vomita tantos arcoíris al entrar en casa que padece de deshidratación crónica y fuertes reacciones alérgicas al color.