Mademoiselle Why Artwork

Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión. Mostrar todas las entradas

lunes, enero 25, 2016

¡Webcomics!

Las redes sociales sirven para muchas cosas: nos permiten estar en contacto con los que queremos, cotillear la vida de conocidos cuya existencia nos importa una mierda, fingir que tenemos una vida interesante (e incluso creérnoslo) y subir nuestra maltrecha autoestima a base de likes. Sin embargo, la aportación más interesante de las redes ha sido la creación de un nuevo mundo de marketing on-line. La presencia en las redes es fundamental para cualquier empresa o humano que quiera vender un producto.

El auge del mundo del webcomic gracias a las redes sociales es más que evidente. Muchos nuevos autores han visto en ellas la herramienta perfecta para darse a conocer e introducirse en el complicadísimo mundo del cómic con la esperanza de encontrar alguna editorial interesada o llegar a autoeditar su obra. Implica mucho trabajo y constancia en busca de un beneficio a largo plazo: destacar y conseguir un público dispuesto. 

(En el pleistoceno lo intenté... en Paint, a lo loco.)

Ventajas de leer webcomics

  • Descubrirás verdaderas obras de arte de autores totalmente desconocidos y hacer recomendaciones interesantes.
Asúmelo, ya no eres especial por leer cómics, todos lo hacen. Ahora Batman es demasiado mainstream y necesitas diferenciarte de alguna forma, necesitas erigirte como un verdadero hipster del cómic. ¡Alardea de conocer la obra de grandes artistas antes de que puedan vivir de ello!

Luego ya podrás menospreciarlos por haberse vuelto demasiado "comerciales", no pierdas el espíritu.

  • Apoyarás a los nuevos autores que intentan hacerse un hueco en este mundillo.
Seamos realistas, para abrirse camino en este mundo se debe tener suerte, perseverancia y paciencia infinita. Los autores de webcomic dedican muchísimas horas en hacer sus trabajos, subirlos a Internet, promocionarse e ignorar a una infinitud de trolls dispuestos a destrozar su ego por el mero placer de verles llorar. Es un un trabajo agotador y frustrante que puede acabar desquiciando a cualquiera, por lo que el apoyo de los lectores es esencial para evitar que se corten las venas con una plumilla.

(El triste momento en el que conseguí un escáner y perdí mi dignidad definitivamente)

Recuerda: son almas cándidas que de vez en cuando necesitan un abrazo.

  • Puedes interactuar fácilmente con ellos.
Normalmente publican en lugares en los que se puede comentar y participan de forma activa en las redes sociales, por lo que es muy fácil comunicarse con ellos. Además, si se intentan autoeditar podrás conocerles presencialmente en salones del cómic, ya que se ven obligados a viajar de un lado a otro para vender su obra en stands.

  • Ser pobre ya no es un impedimento.
No hace falta que caigas en la prostitución para financiar tus lecturas porque puedes acceder a su trabajo sin tener que pagar. Eso sí, recuerda compartir su obra para que encuentren nuevos lectores y comprar sus cómics cuando consigan publicar y puedas pagarlo.


¿Cómo puedo encontrar webcomics?


Muchos autores tienen su propia página web y comparten sus tiras por facebook, pero lo más fácil para conocer nuevos autores sin necesitar de la recomendación de terceras personas es acceder a determinadas páginas web dedicadas específicamente a este mundillo, las que utilizo yo son:
  • Subcultura: una plataforma de publicación de webcomics en español en la que puedes buscar por géneros y seguir las series que más te interesen. En su página principal puedes ver las tiras publicadas recientemente y las destacadas por su popularidad.

  • WEE: listado RSS de webcomics de la Asociación de Webcomics de Habla Hispana que te permitirá acceder a las páginas web de los autores y leer sus últimas tiras publicadas.


  • Tapastic: es una plataforma de publicación de habla inglesa en la que he podido ver verdaderas obras de arte. Permite buscar por géneros, hace recomendaciones diarias, te notifica de las nuevas publicaciones de los cómics que sigues y tiene un sistema que te permite patrocinar económicamente a autores si así lo deseas. Tiene una aplicación para tablet muy cómoda e intuitiva. 

martes, febrero 18, 2014

Machete Kills, la gran decepción

Hasta hace unos años me esforzaba por ver """buen cine""" (así, entre muchas comillas), seleccionando aquellas películas que contaran con una buena crítica y que de alguna manera fueran a aportarme algo. Hoy en día todo eso ha vuelto a perder su importancia. ¿De qué me sirve tanta criba si me estoy perdiendo aquellas películas que, sin ser trascendentales ni aportar nada a mi triste existencia, me hacen jodidamente feliz? The man with the Iron Fists, Planet Terror, Machete, Cowboys & Aliens, Desmembrados, Black sheep... todas me permitieron salir del cine con una sonrisa de oreja a oreja y pegando salitos de emoción. ¡Qué maravillas cinematográficas! Con cada una de ellas volví a la infancia y disfruté como tal.

Machete enamoró a muchos fans en el trailer fake de Grindhouse. Tal fue el furor que Rodríguez aprovechó para filmar una gran maravilla de lo cutre-molón, cumpliendo con todas las expectativas: la película triunfó no sólo por el personaje principal (duro, callado y totalmente plano), el estilo de película de serie B, las frases de "oh, mira que durísimo soy", la sangre a borbotones y la recopilación de clichés de las películas de acción. Creo que gran parte de su éxito se debió a que todos los planos, escenas y personajes estaban hechos para disfrute del tipo de espectador a la que iba dirigida. Me encantó. Me encantó tanto que cuando mi amor el señor Robert Rodríguez anunció que iba a rodar la segunda parte me froté las manos y bailé durante horas.

Si es que... con un póster así, ¿cómo no iba a encantarme?

Pues no, amigos, no me encantó: Machete Kills ha sido una gran decepción. No ha podido cumplir de ninguna de las maneras con las expectativas generadas tras su antecesora. No sé si es porque el argumento me parece totalmente gilipollas, por la carencia de nuevos personajes molones (a excepción de El Camaleón), la poca explotación que se hace de los antiguos, las frases de "durillo" y no de "soy duro hasta la alucinancia" o que el protagonista habla muchísimo más de lo esperado. No sé qué es lo que falla exactamente, pero lo cierto es que llegué a aburrirme... A aburrirme en una película en la que decapitan personas con un machete y trituran malos con aspas de helicóptero (por favor, esto no es, ni debería ser jamás considerado, normal). No hubo carcajadas, no hubo aplausos pletóricos de felicidad, ni nada. Le falta la chispa de la primera y le sobra todo el argumento de malísimo que es sobran tantísimas cosas que no sabría ni por dónde empezar.

miércoles, enero 29, 2014

ABC y su Aula de la sexualidad

Es imposible obviar las tendencias ideológicas del periódico ABC en cuestión de sexualidad, patentes con total claridad en la sección "Aula de Sexualidad", escrita por los integrantes del Proyecto educación de afectividad y sexual humana de la Universidad de Navarra, un centro privado con proyecto educativo de identidad cristiana. Queda claro, entonces, que el posicionamiento de estos escritos siempre tenderá hacia lo que el catolicismo más castizo ordene.

Su andadura contra el autoamor comienza en un artículo dedicado a dar respuesta a la pregunta de si la masturbación es perjudicial para la salud, en el que se afirma que no existen estudios que avalen que pueda ser beneficiosa y que, por el contrario, puede indicar una insatisfacción personal que podría llevar a la pérdida del control. Escalofriante que una Universidad sea capaz de dar información de una forma tan sesgada y manipuladora... y de admitir públicamente que surge de uno de sus departamentos.

Cualquier conducta compulsiva y obsesiva en la que la persona no pueda controlarse es un indicador de que algo anda mal (ludopatía, alcoholismo o bulimia, por ejemplo) y requiere ayuda. Cuándo hablan de la pérdida de control se refieren, claramente, a lo que conocemos como adicción al sexo. Darle a la zambomba no te lleva a la erosión manual y genital, al igual que jugar al mah-jong o tomarte una cerveza los fines de semana no te van a llevar a la inadaptación social. El problema sólo existe cuándo realmente existe una falta de control de impulsos que te perjudica a ti o al desarrollo de tu vida, suponiendo el abandono de actividades sociales, ociosas, académicas o laborales.

Pero lo mejor del artículo es, sin duda, su final:
Sin embargo nadie tiene por qué llegar a ese punto. Y esto se consigue aprendiendo a superar las “falsas promesas” de la masturbación que tienden a la inmadurez y al egoísmo. El aprendizaje del amor consiste en fortalecer el autodominio y que tomes “las riendas” de tu sexualidad y, en definitiva, de tu personalidad (www.educarhoy.org). Prepárate para una sexualidad llamada a ser vehículo de encuentro, relación, amor y vida. Así, la sexualidad adulta resultante podrá ser una sexualidad de entrega mutua y personal. Aprende a abrirte a los demás, desarrolla tu personalidad y crece en autocontrol porque solamente quien es dueño de sí puede entregarse libremente y ser verdaderamente feliz.
Tocarse íntimamente no es un signo de inmadurez y egoísmo, panda de desgraciados manipuladores, es algo perfectamente normal que no definirá tu sexualidad adulta de una forma negativa. Es indignante que se atribuyan esos juicios de valor para estigmatizar y disuadir a la juventud de tomar las riendas de su propia sexualidad, lo que implica tener la libertad de explorarla (o no) sin ser presionado, juzgado, criticado o atemorizado por ello. Es alarmante que los autores del artículo sean académicos dedicados a la educación afectivo-sexual. Normal que no firmen con sus nombres semejante mierda, yo también me me avergonzaría y escondería.


viernes, enero 24, 2014

Fanáticos no, gracias

Odio toda clase de fanatismos, ya sean religiosos, políticos, morales o hacia los famosos. Ser fanático implica una actitud obsesiva, marcada por la devoción y la incapacidad crítica, que me parece espeluznante. No soy capaz de comprender cómo una persona puede focalizarse tanto en una idea o persona, ofendiéndose por cualquier posicionamiento que no siga los mandamientos de su absurda idealización.

Es posible que mi incomprensión se deba a mi falta de experiencia, a que nunca he sido fanática de nada. Así como otros niños enloquecían ante ciertos famosos, a mí nunca me importaron lo suficiente para interesarme por sus vidas más allá de su trabajo. Nunca me importó conocer sus nuevos proyectos, sus romances, ni el contenido de sus entrevistas. No negaré que sí que he visto películas por ser protagonizadas o dirigidas por una persona concreta, he leído la bibliografía entera de algunos escritores o disfrutado de la discografía completa de grupos determinados. Pero jamás he sentido la necesidad de ir más allá, de ofenderme ante comentarios negativos o de salir en su defensa. Es probable que mi poca tolerancia se deba a eso, a la falta de sufrir una pasión similar por un desconocido, a no poder empatizar con aquellas personas que se declaran fans.
Ayer detuvieron a Justin Bieber por exceso de velocidad... borracho, fumado y con alguna pastillita de la felicidad en el estómago. Hasta ahí todo normal, es lo que suele pasar cuándo la policía te encuentra conduciendo en esas condiciones: colleja, el primer book sin maquillaje, descubrimos que eres el hermano gemelo perdido de Miley Cyrus, te encierran hasta que se te pasa la tontería, pagas la fianza y los medios de comunicación informan de que no eres perfecto. Es lo usual si eres famoso, no hace falta ponerse dramático.

La noticia explota en twitter y empieza la lucha a muerte entre haters (a quienes tampoco comprendo) y algunas beliebers ultraprotectoras (afortunadamente no todas), justificando la imprudencia con su imperfección humana o su edad, hasta llegar al punto en el que varias personas publican esto:


¿En serio? Ya no es sólo que los argumentos "no es perfecto" o "es un adolescente" no me parezcan un elemento absolutorio para cometer cualquier barbaridad, es que inconscientemente le están situando en el epicentro del Universo al ser incapaces de ver que esa conducta no sólo podría haberle perjudicado a él, de barajar la posibilidad de que conduciendo en ese estado atropellara a alguien o se estampara con otro coche.

Es un chico de 18 años, con los genitales bien peludos y el suficiente dinero para contratar a un chófer o volver a casa en taxi. Es imperfecto como todo ser humano, es joven y todos tenemos derecho a equivocarnos, sí, no lo niego, pero eso no le exculpa del daño que podría haber causado. ¿Serían igual de indulgentes si fuera un desconocido? ¿Les preocuparía antes su bienestar físico que el de las personas que hubiera podido herir? No lo creo.

Conducir en esas condiciones es intolerable y no debe ser justificado de ninguna manera: es una conducta que debe ser rechazada social y públicamente, demostrando que no es un ejemplo a seguir, y tener las consecuencias legales pertinentes.

miércoles, enero 22, 2014

De mayor quiero ser...

Hace poco me preguntaron si recomendaría estudiar pedagogía... y estoy segura que ni de coña haría una putada de tal magnitud.

Sí, no temo decirlo: aunque la pedagogía resulta interesante, apasionante y me encanta, aunque estudiarla me ayudó a ampliar mi percepción del mundo y comprender mejor la realidad, aunque esté convencida de que la mejor forma de cambiar la sociedad es a través de la educación... no soy capaz de recomendarla.

¿Por qué?

La mejor forma de confundir a un estudiante de pedagogía es preguntarle de qué puede trabajar con su carrera. El desconcierto es tal que, al cabo de unos minutos, podrás observar cómo el pedagogo da vueltas sobre sí mismo agitando los brazos y chillando como una nena en un estado de total desorientación, presa del pánico y la desesperación.
La pedagogía tiene ese extraño efecto porque es mágica. ¡Mágica, señores! Es como los discursos de los candidatos a la presidencia: abarca todos los campos y, a la vez, nada. Nuestra formación es tan amplia, tan general e inespecífica, que en todos los espacios en los que podemos ejercer hay gente con estudios más especializados sobre la materia. Los pedagogos, psicólogos, educadores sociales, trabajadores sociales y un largo etcétera de profesionales nos pasamos la vida pisándonos el trabajo y, generalmente, nosotros salimos perdiendo.

Por mi parte, quería ser pedagoga en el ámbito social, creía que podía serlo. Deseaba con toda mi alma trabajar en los Servicios de Protección a la Infancia o en reinserción social. Hice mis prácticas en un centro socio-educativo de reforma, me sentí realizada, feliz y, sobretodo, nadie me pegó. Si ya creía que amaba ese campo, esos meses hicieron que sintiera devoción.
El golpe fue duro cuando al acabar la carrera descubrí que prefieren otros perfiles profesionales y que los pedagogos estamos en peligro de extinción.

No nos quieren, así que, por cabezonería, he empezado el Grado de Educación Social a distancia. Y aunque mi camino vaya a ser lento, alternando estudios con trabajo, repleto de ansiedad y obstáculos... me niego a que el mundo me niegue mi vocación. Pienso ser la educadora social más cojonuda que haya parido Dios.

Este es un claro ejemplo de post de auto-motivación pre exámenes.
Foto tomada hace algunos años en una convocatoria de septiembre. :)

miércoles, abril 10, 2013

Bullying 2.0

Cuando era pequeña si recibías en el cole la tortura terminaba a las cinco de la tarde, con el autobús de vuelta a casa. Si eras víctima de bullying los insultos, vejaciones, golpes y desprecios quedaban atrás, en clase y en los patios, y tenías por lo menos toda una tarde de descanso mental, alejado de aquellos niños que, conscientes o inconscientes del daño real que podían hacer, se entretenían haciendo sufrir a otros. Tenías que volver al Infierno al día siguiente, pero disfrutabas de un espacio diario en el que sentirte seguro y en el que reponer fuerzas.

Hoy en día la situación ha cambiado totalmente. A pesar de todo lo bueno que nos ha brindado Internet y las redes sociales, la expansión de la interconnexión personal también ha traído tras de sí las perversiones de la sociedad. Supongo que todos os habréis dado cuenta de que la red no es todo buen rollo y felicidad, sino que también está plagado de haters, trolls y personas que la utilizan para hacer daño a otros por mero divertimiento, psicopatía o un rencor inconsciente derivado de una fuerte insatisfacción por el tamaño de sus genitales.

La cuestión es que ahora el bullying no sólo se da en el ámbito escolar, sino que es una práctica habitual en Internet gracias a las nuevas tecnologías y a la falta de control parental e información sobre buenas prácticas, precauciones a tomar y cosas que no se deben hacer jamás. Hoy en día, las víctimas de bullying no tienen descanso tras las puertas de sus casas ya que en Internet continúa el escarnio social del que son víctimas y, admitámoslo, hoy en día es muy difícil no estar conectado.

Si de por si este hecho es preocupante, es terrorífico pensar en el cauce que últimamente está tomando este asunto. Hace unas semanas se filtró en la red un vídeo de contenido sexual entre menores, convirtiéndose en trending topic nacional en twitter y provocando una fuerte oleada de personas que no sólo se mofaban del asunto, sino que insultaban ferozmente a la protagonista del mismo. No contentos con ello, y conscientes de que la distribución del vídeo constituye un delito de pornografía infantil, fue subido a infinitud de servidores y ofrecido una y otra vez a aquellas personas que no habían podido acceder al mismo para ser partícipes del circo que se había montado.  ¿Su justificación? "Ella se lo ha buscado", "se lo merece por haberse dejado grabar", "esto le pasa por guarra"... de tal forma que se le atribuyó la culpa de la agresión a la persona a la que se estaba agrediendo, una distorsión cognitiva muy frecuente en aquellas personas que actúan de forma deplorable y nociva hacia otros para liberarse de la responsabilidad moral, del peso que tendrían que tener sobre sus conciencias, por llevar a cabo conductas tan repulsivas. Sí, la chica no ha hecho daño a absolutamente nadie, pero "se merece" ser destripada no sólo en su entorno social directo, también por miles de personas que no saben absolutamente nada de ella. ¿Su gran delito? Llevar a cabo una conducta sexual en público y ser grabada. Como si aquí nadie hubiera retozado en el campo en la vida, todos tan castizos y puros. Para rematar el asunto, lo más perturbador fue que cuando se extendió el rumor de que la chica se había suicidado la gente seguía afirmando que se merecía todo lo que le había pasado. Totalmente repulsivo.

Nos encontramos entonces ante un caso en el que el maltrato psicológico ya no se limita a los conocidos, a los escolares, con los que el menor ha de enfrentarse cada día, no, se extiende más allá de su colegio, barrio y ciudad: llega al nivel nacional. El sujeto no es juzgado por su entorno más inmediato, sino por todo el país. Francamente demoledor. 

En mi caso debo ser rara, porque ante una multitud escandalizada por la conducta sexual de unos adolescentes, lo que me impactó fue todo el cuadro que se montó alrededor, cómo todo un ejército de personas "maduras" actuaban de una forma que a mi juicio es deplorable. ¿Qué pude observar? Por una parte, una creencia general de superioridad moral por parte de la gente que se vio con el derecho de ser jueces y verdugos a la vez que, paradójicamente, contribuían al maltrato psicológico de una persona, a la distribución de pornografía infantil, a dar eco al suceso para que otras personas fueran partícipes... Se criticaba a la juventud, a la sociedad, por la conducta sexual de unos menores y en ningún momento se planteó que la reacción en la red es lo que muestra realmente que nuestra sociedad está verdaderamente podrida.

Por otra parte, la triste realidad de que sigue habiendo una diferencia en la libertad sexual entre mujeres y hombres. La chica es criticada, llamada de todo, y el chico pasa totalmente desapercibido. La conducta sexual es la misma, el juicio social por género no.

Finalmente, distorsiones cognitivas, la atribución de la responsabilidad del ataque social a la menor: "se merece lo que le ha pasado". El que grabó el vídeo sin su consentimiento y el que lo subió a Internet pasan desapercibidos hasta que la policía anuncia que se va a proceder a su detención e interrogatorio. Luego se considera que lo que hicieron no es tan grave para que se emprendan medidas legales contra ellos... no, sólo le han jodido la vida a una chica.

Ninguna persona se merece esto. Ninguna.

Así que, dejando a un lado la carencia de educación sexual y del uso de las redes en los más jóvenes, me pregunto: ¿Cómo pretendemos erradicar el bullying, educar desde el respeto y la empatía para evitar abusos y acosos de este tipo, si cuando se dan los apoyamos de esta forma?

Y para rematar el post, el vídeo de Amanda Todd, la chica que se suicidó a los 15 años a causa del ciber-bullying.




jueves, marzo 14, 2013

Televisión nocturna

Ver la televisión de noche es un deporte de riesgo. Uno de los mayores peligros que sufren las personas con insomnio es descubrir la programación que se esconde más allá de la medianoche, ya que aunque de día la tele pueda calificarse como una auténtica y genuina mierda, lo cierto es que durante las horas de sol las cadenas procuran emitir cosas que no transgredan excesivamente lo socialmente aceptado. Sí, podemos encontrar abortos mentales como Mujeres, hombres y viceversa o Gandía Shore que nos obligan a plantearnos el nivel de degradación de la humanidad y la urgente necesidad de extinción de la especie, pero por mucho que nos indigne o nos duela intelectualmente, podemos mirar la pantalla sin sufrir arcadas o desear acabar con nuestras vidas. Si las asociaciones de padres aún no se han quejado será porque la estupidez supina ya se ha asumido como inevitable y ya no vale la pena preocuparse por ello. Afortunadamente, la programación de día incita al asesinato, no al suicidio.

En cambio, a partir de medianoche la televisión sufre lo que llamaremos el Síndrome de Cenicienta: se acaba la magia y las apariencias y surge lo que realmente define a nuestra sociedad, un bizarrismo inmenso, descomunal, que parece no tener fin. Ver la programación nocturna es uno de los mayores ejercicios de masoquismo que existen. Y no, no es a causa del porno (ojalá), me refiero a la emisión de engendros como Pink Flamingos, una película de 1972 considerada de culto que se ha ganado a pulso mi premio personal a la alucinancia por ser una de las desgracias cinematográficas más perturbadoras y repugnantes que he llegado a ver a lo largo de mi vida. Peor que Kibris, con eso lo digo todo. Es una película de humor en la que lo único gracioso es observar la expresión de incomprensión y desamparo de las personas que la están viendo.

No es sólo que el film sea malo en todos y cada uno de los aspectos posibles, no, hay algo más. Tiene una esencia propia e indiscutible, es una cinta tan incómoda y dolorosa mentalmente que la visión de un ojete cantante supone hasta un alivio para el torturado espectador. Es de culto porque es difícil repetir un malparto semejante sin sentir ningún tipo de culpabilidad o empatía por aquellos desdichados que se toparán accidentalmente con ella. Es la definición pura y genuina de basura.

Hasta esta noche estaba convencida de que las sesiones de cine gore que organizaba mi hermano cuando era pequeña me habían inmunizado a las sensaciones de repugnancia y asco, pero no. Se ve que me hago mayor o que la falta de práctica me ha reblandecido: Pink Flamingos ha conseguido que aparte la mirada de la pantalla mientras intento controlar las arcadas. Todo gracias a la técnica de sobresaturarme de situaciones surreal-repulsivas que va in crescento hasta llegar a su culmen en la escena final, más gratuita imposible, en la que nos regalan una secuencia en la que Divine recoge las heces que va defecando un perro, recién salidas de fábrica, y se las come... jugosas y calentitas, como más deliciosas están, dedicándonos sus mejores sonrisas con caca de perro en la boca. Y sí, se come la mierda de verdad.


  • Nota del film: -10 puntos.
  • Recomendada a: 
    1. Desequilibrados mentales.
    2. Fans del "trash-cinema" que quieran ponerse a prueba viendo una de las peores películas de la historia.
    3. Fans del cine gore... por probar cosas nuevas.
    4. Trastornados que quieran traumatizar a amigos o hermanos pequeños.
    5. Personas que quieran reírse de la cara de la gente que la ve.
    6. Perturbados que disfrutan de las desgracias ajenas, para que sufran un poco y equilibrar el karma del Universo.