domingo, febrero 11, 2007

La tentación está en casa

Suena el despertador, sucumbo a la pereza, sigo durmiendo.
Ocho y cinco, suena el despertador... la pereza me puede y lo apago: sigo durmiendo hasta las once. Arrepentida por mi avaricia de horas de sueño me levanto de un salto, preparo un litro y medio de café y lo engullo con ansias mientras maldigo a mi familia por haberse apropiado de las últimas rebanadas de pan Bimbo.
Así, ya despierta y desperezada, me siento decidida frente a los apuntes, cojo el subrayador y empiezo a leer... Un cuarto de hora, quizás dos... Me concentro, me desconcentro, me vuelvo a concentrar, no quiero sucumbir.

Y sucumbo.

Parece ser que gran parte de los estudiantes del mundo comparten dos grandes sentimientos que, aunque siempre van cogidos de la mano, son claramente contradictorios: El estrés y la pereza.

Yo por ejemplo, como buena estudiante universitaria que soy, me abrazo a ambos sentimientos con la pasión que tan solo un amante desdichado puede manifestar. Así el ponerse a estudiar frente la inerte pantalla del ordenador y rodeada de cómics y libros se convierte en una encarnizada batalla interior en la que se enfrentan voluntad, deseo, pereza y obligación.

Curiosamente siempre deseamos que venza quién no toca.

Ante este curioso hecho he logrado comprender el por qué tantos universitarios invaden las bibliotecas en épocas de exámenes. No, no es tan sólo para ligar... Es para huir de la tentación, del pecado de la pereza, de la gula insaciable de conguitos y pipas.

¡Ya falta poco!

5 comentarios:

Marisa dijo...

Ahora me entiendes... Yo por eso me iba cada día a la biblio...

Jill Bioskop dijo...

xDDDD
Yo es que prefiero la de la plaza del tubo. Los estudiantes que van ahí no intentan seducir a otros estudiantes... ¡No van con tacones de aguja de medio metro!

(Debería estar prohibido llevar tacones en una biblioteca >_<)

Fènix dijo...

Pero si lo único que haces es dejar ahí las cosas y marcharte a desayunar. ¿Como puedes quejarte?

Jill Bioskop dijo...

O________OU

Me quejo porque eso es culpa de la tentación T_T

paurullan dijo...

Personalment me sol agradar més quedar a casa. A la biblioteca me sento bastant agobiat per la quantitat de gent. A més, després sóc jo mateix el que intento seduir i el resultat és que ni estudio ni lligo.

Suposo que tinc més força de voluntat que tu en aquest aspecte. La tentació és asquerosa i culpable, mereix ser castigada.

En tot cas ja sabeu que casa meva és casa vostras, així que si mai voleu venir a estudiar ací teniu un reconet de tranquilitat.