domingo, diciembre 07, 2008

Me pregunto...

Me pregunto qué se debe sentir cuanto te dicen que tu cuerpo ya está caduco y que todo se acaba, que no hay solución, que tus ganas de luchar y vivir ya importan una mierda porque es demasiado tarde. El desamparo, la soledad, el miedo, la tristeza... un torbellino de sentimientos que de repente te debe dejar sin oxígeno. Te asfixias lentamente mientras tu estómago se contrae y desea escapar por tu boca. Y miras el calendario y cuentas las semanas, los días y quizá los minutos que te quedan. Sabes que ha llegado el momento de la despedida: es la hora de hacer todo aquello que pospusiste pensando que la vida era eterna. Y te preguntas si te dará tiempo, si tendrás fuerzas, si podrás abrazar lo poco que te queda de existencia para hacer tantas cosas que no supiste o no quisiste hacer en su momento.

De repente el tiempo se hace pesado y deseas, por primera vez en mucho tiempo, que se alarguen los segundos, que cada uno sean diez, veinte, treinta... un minuto. Que se prolonguen hasta la eternidad. Pero lo aceptas. No porque quieras, si no porque es la única puta alternativa que te queda.

Sí, sería mucho más fácil si ellos no lo supieran. Posiblemente no entiendas por qué habiéndote sido tan fácil aceptar la muerte les cueste tanto a ellos... sobre todo teniendo en cuenta que cuando tú no estés ellos seguirán aquí muchos años más. Es complicado, supongo que nuestro problema es que aún no vemos el final del camino y esta dosis de realidad nos viene demasiado grande. Ver la muerte tan lejana nos hace pensar que nunca la tendremos de frente y, el ver que viene hacia ti de forma inexorable nos parte el alma y nos es imposible comprender tu sosiego ante la idea, que digas que la ves como una "bellísima mujer de blanco".

Me revienta que no la rechaces, que no la odies... me llena de rabia que digas que es bella. Mi impotencia me hace detestarla a la vez que la tuya te hace endulcificarla con metáforas. E intento comprenderte porque sé que no te queda otra opción, que tenerle miedo tan sólo va a aumentar tu sufrimiento. No es nada fácil: yo nunca la he mirado a los ojos y la odio. La odio por los dos, por todo el mundo, la odio hasta tener náuseas. Es una horrible zorra de blanco que te arrastra hacia un algo que no conocemos y que siempre nos ha provocado terror.

10 comentarios:

Anne dijo...

No sé muy bien qué comentarte, pero no me puedo quedar sin comentar.

Esto lo siento exactamente igual:
No es nada fácil: yo nunca la he mirado a los ojos y la odio. La odio por los dos, por todo el mundo, la odio hasta tener náuseas.

Misaoshi dijo...

A la muerte no hay ni que odiarla ni temerla, hay que respetarla, puesto nunca sabes cuando te llegará la hora de mirarle a los ojos y por mucho que quieras hacer algo no puedes escapar a ella.

Aunque te digan que te quedan 3 meses... aunque te digan que llevas una vida sana y tienes un nivel de vida alto. Nunca sabes cuando la tendrás.

Vivirás con ese odio eterno puesto nos sigue a todos.

Mr Blogger dijo...

Tu no puedes alargar esos años, meses, semanas, días y/o minutos que le queden a esa persona. Pero puedes hacerlos más largos y bellos y hermosos. Morir sabiéndo que los que te rodean te profesan cariño, que se acuerdan de ti y que sufren y luchan contigo, que te hacen amenos los ratos de soledad antes de la gran cita con la bella mujer de blanco. Lucha porque su tiempo termine de la mejor manera posible. Eso es lo único que puedes hacer, hazlo lo mejor que sepas. Un abrazo y sé fuerte.

Folken dijo...

Por lo general, lo más duro que pasa después de la muerte no es para el caído, si no para los que quedan.

Por eso, creo yo, la disparidad de juicios. Uno puede tener más o menos miedo a la muerte, pero no tiene que continuar viviendo sin algo que hasta hace poco era una parte importante de su día a día, o símplemente que asumía que estaría siempre ahí.

Carcayú dijo...

Supongo que hablas de tu abuelo.
Deja que te diga que ya me gustaría a mí tener la mitad del valor que él está teniendo.
Muchas otras personas, en su misma situación, estarían llorando y temblando, asustadas como chiquillos, pero él no.
No pienses en él como en un moribundo, ha demostrado que no lo es. Piensa en él como en una versión mallorquina de Jack Nicholson o Morgan Freeman en "Ahora o nunca".
Puede parecer una estupidez, pero ayuda.

Edleber dijo...

Me ha recorrido totalmente un escalofrío al leer tu entrada. En estos momentos no puedo sentirme más identificada con ella...

Aún no me hago a la idea, y cuando por fin me tenga que hacer a ella será tarde y solo nos quedará la ausencia.

Daria dijo...

Estoy viendo muy de cerca esos sentimientos y es muy duro. No sólo para la misma persona sino para que la rodean, que se contagian de su tristeza y piensan en lo que les quedará después de su muerte.

:(

dijo...

La muerte siempre está acechando.
Sí, da asco.

No hay palabras para describirlo.

Jill dijo...

Anne: Creo que la impotencia nos causa a la mayoría ese sentimiento. :P

Misaoshi: Hay que aceptarla porque no nos queda más remedio, sin embargo... si he de escoger prefiero odiarla.

Mr. Blogger: Cuando pueda iré a verle a la península e intentaré que sea un viaje inolvidable para los dos.

Folken: Es lo que pienso, que debe ser más fácil aceptar que eres tú el que mueres que el aceptar que sea un ser querido. Al fin y al cabo tu no tendrás que sufrir tu ausencia. :/

Es raro, es muy complicado.

Carcayú: Es una versión madrileña. :P

Gracias, a mí también me gustaría ser lo mitad de fuerte que es él. Yo no sería capaz de mirar a mi pareja e hijos y decírselo...

Eldeber: Tienes que ser muy fuerte, sé que estos momentos son difíciles, pero es algo por lo que tendremos que pasar bastantes veces en esta vida... porque la muerte forma parte de ella.

Aprovecha e intenta crear buenos momentos para recordar, para no dejar que esa persona caiga en el olvido.

Besitos.

Daria: Preciosa, tienes que aguantar y ser fuerte por las dos. Dale todo tu cariño y dale todo el apoyo que puedas. Verás como todo sale bien, intenta que siempre tengáis una sonrisa en la cara.

Un día de estos tenemos que hablar. >_<

Un besazo muy, muy fuerte.

Mó: No creo que nos acecha, más bien nos espera pacientes tras cada esquina. Está en todos lados.

Dr. Fleming dijo...

Para variar no sé muy bien qué decir. Leyendo los comentarios, suscribo más o menos lo que dice Folken, aunque yo personalmente esté igual de aterrado por la posibilidad de mi muerte que por la de aquellos/as que quiero. Tampoco es que esté obsesionado con ella ni nada (afortunadamente), pero cuando uno se pone a pensar a solas en ella... "Es una horrible zorra de blanco que te arrastra hacia un algo que no conocemos y que siempre nos ha provocado terror." Gracias por esa frase.