Mademoiselle Why Artwork

sábado, agosto 30, 2008

Gatitos y reflexiones

Anteayer, cuando Jordi y yo nos íbamos a uno de nuestros japoneses favoritos a cenar, vimos a un gatito a punto de cruzar una carretera bastante concurrida. Como acto reflejo lo cogimos para evitarle una muerte segura y nos fijamos de que, a pesar de tener tan sólo unos días, estaba bastante delgado, muy sucio y tenía los ojos llenos de legañas. Su estado nos hizo suponer que su madre había muerto (ya que éstas se pasan el día limpiando a sus cachorros), así que nos lo llevamos a casa de mis suegros.

Allí le limpié las legañas con un paño húmedo hasta que pudo abrir los ojos y luego le pusimos un plato de leche tibia en el que casi se ahoga (en vez de lamer intentaba morder la leche).

Puesto que ninguno de los dos podíamos hacernos cargo de él se lo llevamos a su hermana, cuya gata había tenido descendencia hacía dos días y tuvimos la suerte de que lo aceptara como hijo adoptivo casi sin reparos: a los diez minutos el gatito estaba mamando desesperadamente junto a sus nuevos hermanos.

¿Alguien quiere un gatito?

Dejando a un lado mi preocupante habilidad para encontrarme todos los animales desamparados de Mallorca, este pequeño suceso me hizo replantearme cómo sería mi vida como ente independiente y, desde luego, sé que no habría dudado un instante al adoptar al pequeño Alfred McMiau.

Últimamente algunos amigos míos se están independizando, algo que me provoca una mezcla de preocupación y envidia que hace que reflexione sobre cuestiones que por mi condición económica no me puedo plantear.

Por una parte temo que las cosas no les vayan a ser fáciles a causa de la "desaceleración económica", por su juventud o por hipotecarse tan pronto. Por la otra, el hecho de que ellos ya empiecen a recorrer su futuro me hace sentir como si me estuviera quedando atrás, como si mi vida se hubiera estancado. Una idea que me pierde y desespera, ya que creo que a mis 22 años ya tendría que haber cumplido muchos sueños, empezado a ser responsable, ahorrado para el futuro... ¡Yo qué se! ¡Terminado la carrera!

Se va mi juventud a marchas forzadas y yo sigo prolongando una adolescencia en la que todo lo dionisiaco es prioritario. Sin embargo, no quiero atarme al mundo aún. No quiero decidir el resto de mis días con un trabajo y unos gastos fijos. Quiero viajar, conocer, divertirme, ver Héroes hasta el amanecer e ir a mi trabajo veraniego a reírme sabiendo que aunque no me guste tampoco es definitivo. Quiero pasarme el día soñando con futuros idílicos, con ser ilustradora, con montar mi lujoso restaurante de comida española en Japón y con salir de esta isla y encontrar un lugar maravilloso para vivir.

Quiero seguir soñando con cosas que sé que probablemente nunca ocurran y, a la vez, quiero tener mi propia vida.

sábado, agosto 23, 2008

Viaje a Ciudad Real

El viaje empezó con el retraso lógico del día después de un accidente aéreo en el aeropuerto de destino y, por lo tanto, la pérdida del último tren desde Madrid a Ciudad Real. El tener que alquilar un coche para llegar a destino fue una idea cara pero genial, gracias a ello conocí la famosa M40 y vi el maravilloso paisaje nocturno de Castilla la Mancha: oscuridad absoluta (por primera vez comprendí por qué hay gente que se duerme al volante).

Por otra parte, el tener coche nos permitió pararnos a visitar Toledo y hacer un poquito de turismo por las carreteras madrileñas en el trayecto de vuelta.

Ciudad Real es una ciudad de quince minutos; es tan pequeña que en una mañana ya puedes haber visitado perfectamente todo el centro histórico y, por la tarde, todos los museos. Sin embargo, vale la pena quedarse un poquito más sólo por lo agradable que es la gente, las tapas, las cañas fresquitas y las delicias culinarias.

El primer día abandoné a mi amado en el nacional de Magic y me adentré sin rumbo en las calles de Ciudad Real para hacer turismo introspectivo en su estado más puro: no sólo paseaba sola, sino que resultó ser fiesta local (las fiestas de la Virgen del Prado) y estaba todo cerrado y desierto. Hasta Dios estaba en su casa viendo las Olimpiadas.

Gracias al mapa vía google maps que imprimí antes de salir de casa y a que la ciudad es bastante pequeña y todos los puntos de interés se encuentran concentrados en un mismo lugar, pude visitar toda la ciudad en una mañana y memorizar todas sus calles.

Por la noche salimos a cenar y nos sorprendimos viendo una procesión en la que había más gente marchando junto a la Virgen del Prado que mirando. Algo que me pareció muy curioso teniendo en cuenta que en las procesiones de Palma y de Granada (las únicas que había visto hasta entonces) el concentramiento de curiosos alrededor de los penitentes impide caminar, moverse, respirar y pensar.

El día siguiente lo dediqué a dar otra pequeña vuelta por la ciudad, ir de compras, relacionarme con los otros jugadores mallorquines e ir de cena y de marcha con ellos (me reí tanto que al dormir soñé que seguía de juerga con ellos y me reía en sueños).

Al día siguiente recogimos las cosas y partimos antes para ir de visita a Toledo, que me pareció sacada de un cuento de hadas (sobre todo porque tuvimos que invocar a seres fantásticos para encontrar el maldito coche tras dos horas de búsqueda). Las calles son estrechas (era imposible hacer una foto en la que saliera más del 40% de la catedral), llenas de cuestas y el suelo está hecho a base de piedras redondas, incómodas y resbaladizas. Sin embargo, tal es su belleza que vale la pena destrozarse los pies para visitarla. Es, sin ninguna duda, una ciudad de ensueño.

Me arrepentí lo indecible de no haberme llevado mi maravillosa cámara por miedo a que le pasara algo y tener sólo a mano la pequeña digital.

Cuando llegamos a Madrid dimos unas cuantas vueltas en coche para ver la ciudad (la Gran Vía, Puerta de Alcalá, el Parque del Retiro, Cibeles...) y conocimos de primera mano que es conducir por la capital española: un maldito caos terrorífico. Nunca había pasado tanto miedo.

Aunque vi Madrid muy por encima, pude llegar a una conclusión: si las ciudades son como las Cheese Burger del Burger King, Madrid es una Doble Cheese Burger. Todo es enorme, espectacular, con edificios que quitan el habla por su belleza. Nunca pensé que fuera una ciudad tan bonita, espero poder visitarla más detenidamente después de exámenes.

Eso sí, sin coche.

lunes, agosto 18, 2008

El Caballero Oscuro

Sí, fui al estreno de Batman El caballero Oscuro. Pero, por desgracia, hasta ahora no me he encontrado con ánimos para hablar de ella. ¿Por qué?

La película es buenísima, sin embargo, se sostiene casi exclusivamente sobre la figura del Jóker. Así que, más que "Batman, el caballero oscuro", quizá se debería haber llamado "Jóker, maestro del caos" o algo así. Porque, aunque intenten retratar al superhéroe de una forma más humana, más vulnerable física y psicológicamente, la interpretación de Christian Bale tan sólo logra que el héroe de Gotham quede en un segundo plano, totalmente eclipsado por el villano tanto en carisma como en la profundidad de sus diálogos.

Por otra parte, Batman ha perdido parte de la teatralidad en su lucha contra el mal (el elemento que lo diferenciaba del resto de superhéroes), el nuevo distorsionador de voz lo hace hasta ridículo y la nueva Rachel (Maggie Gyllenhaal en substitución de Katie Holmes, una auténtica belleza) dista mucho de los cánones de belleza que le harían digna de recibir los halagos que le hacen hasta las piedras.

Sus puntos a favor son, a parte de la gran interpretación de Heath Ledger, algunos diálogos excelentes, escenas de acción trepidantes, una estética oscura similar a la de Burton pero mucho más realista y la capacidad de sorprendernos, huir de las historias de superhéroes en las que todo ha de salir bien a la fuerza y en las que el protagonista es invencible. Escapa pues de esos films que como mucho, nos dan pequeños momentos de tensión, unos "huy, quizá no salga de esta" que siempre nos satisfacerán con un final perfecto.

Supongo que gran parte de mi pequeña decepción viene a partir de las altas expectativas que hice al verla durante algo más de una semana en el primer puesto de las 250 mejores películas de la IMDB (¡Por encima de El padrino!), para situarse, finalmente, en el puesto número tres.

Sí, vale la pena gastarse los seis euros de la entrada del cine, pero... ¿Estar entre las diez primeras? ¿Realmente lo merece?

¡Encuesta en marcha!

Lo que no hay que despreciar ni tan siquiera un instante son los pósters promocionales de la película. Delicias que nos harán plantearnos las películas que formarán parte de nuestras paredes en un futuro.

viernes, agosto 15, 2008

¡Hagamos las maletas!

Una de las ventajas de salir con un adicto a las Magic es que si se da el inexplicable caso de que quede finalista en las regionales tienes el "deber moral" de acompañarle al torneo nacional. Una excusa perfecta para salir de la rutina, huir de la familia y disfrutar de tres días en otra ciudad.

Sin embargo, el que esté en el nacional supone que estará ocupado desde la mañana hasta la noche y, abandonada, tendré que experimentar lo que es hacer turismo en solitario.

¿Cómo podré disfrutar comiendo sola en restaurantes y degustando tapas con una caña helada? ¿Cómo podré deleitarme haciendo fotos a monumentos, edificios emblemáticos y parques maravillosos? ¿Cómo no aburrirme yendo sola de compras?

Turismo introspectivo, la última tendencia.

Quizá deba infiltrarme en el torneo en busca de otros "acompañantes" con quien pasear por la ciudad medieval, comer jamón y beber rica, riquísima cerveza.

¡Hagamos las maletas! ¡Nos vamos a Ciudad Real!

Pd.: Zorrocloco, por favor, deja de leerme la mente con las tiras... me da mal royo.

jueves, agosto 07, 2008

Wall·E

Wall·E es, sin ninguna duda, una obra maestra del cine de animación. No sólo por su apartado gráfico y su estética, sino por todo un conjunto formado por historia, personajes, banda sonora, guiños a otras películas y por haber sido capaz de denunciar la dirección que está tomando la humanidad en un lenguaje inteligible tanto para niños como adultos.

Me parece una verdadera delicia porque en la primera parte de la película casi no existen las palabras, los personajes transmiten lo que piensan con un escueto vocabulario (creo que como mucho dicen cinco palabras diferentes) y, sobre todo, con el escaso lenguaje corporal que puede poseer un ser de metal. Es sorprendente que con todas esas limitaciones sean capaces de expresar a la perfección su mente, personalidad y sentimientos con tal claridad que arrancan el habla al espectador. Al igual que me parece muy curioso que ambos personajes tengan un lenguaje corporal tan diferente, ya que EVA transmite a través de sus ojos y Wall·E a través de los movimientos de su cuerpo.

La historia (de la cual no pienso spoilear nada) es divertida, tierna y muy original. Se centra, como ya he dicho antes, en una pequeña gran crítica hacia la sociedad actual y el rumbo que está tomando. Una reflexión acertada aunque algunos opinen que contiene grandes dosis de propaganda izquierdista (gilipollas... hasta acusan a Wall·E de "pirata" por grabar música).

Por otra parte, hay que tener en cuenta la gran cantidad de puntillos "frikis" en forma de referencias y guiños que se pueden encontrar en el film y que la hacen mucho más divertida a ojos del público adulto (o en proceso de). Guiños hacia películas de la propia casa, a los grandes hitos del cine de Ciencia Ficción (Blade Runner, 2001 una odisea en el espacio...) y a series de televisión como Los Soprano y Star Trek.

Otros puntos friki-graciosos son la aparición de del Pong, el cubo de Rubik, la musiquita de inicio de Macintosh y la gran genialidad de los créditos finales. Un fin que empieza con una combinación de imágenes sobre situaciones cotidianas de la antigüedad con tecnología futurista y terminan con una verdadera demostración de lo que se puede hacer combinando la animación con el pixelart.

Una película excelente de principio a fin.

lunes, agosto 04, 2008

Mi capricho


El sufrimiento laboral de una persona dependiente paritalmente tiene su recompensa y ésta es la mía. Mi "pequeño" capricho tras un mes de sufrimiento, dolor de espalda y quebraderos de cabeza: la Olympus E-510. Una maravilla de cámara de fotos a la que espero sacarle todo el partido posible.

¿Qué puedo decir sobre mi nueva adquisición? Para empezar, la sensación de desamparo al gastarse seiscientos euros de golpe en una cámara es exactamente la misma que cuando te gastas mil en un portátil. Ver esa brutal disminución de dinero en los extractos bancarios no debe ser bueno para el corazón (creo que desde que la pagué tengo una taquicardia), así que por esa regla de tres no sé qué puede pasar cuando te compras un piso.

Lo segundo remarcable es que aunque por primera vez me haya decidido a leer las instrucciones de algo, bien podrían estar en chino o senegalés porque no me entero de nada. No sé ni por qué se han molestado en poner dibujitos ilustrativos de qué botones apretar si después no los encuentro en la propia cámara. Mi único consuelo es que la compra incluye un pequeño cursillo con un profesional, si no me estaría pegando cabezazos contra la pared en busca de una muerte horrible.

Porque, aunque desde pequeña siempre me ha gustado la fotografía, nunca había sido tan consciente de mi ignorancia acerca de todas las posibilidades y técnicas... De lo difícil que sería captar con la cámara los mismos colores que recogen mis retinas: el día que lo logre llegará el apocalipsis (zombie, cómo no).

Finalmente, mis ansiadas escapadas fotográficas en busca de LA IMAGEN (sí, en mayúsculas y negrita) se han reducido a pequeñas vueltas por los alrededores de mi casa con humillantes y sudorosas retiradas. Pasear en pleno agosto bajo el sol mallorquín en busca de algo interesante que fotografiar es uno de los actos más sadomasoquistas jamás vistos, no se lo recomiendo a nadie.


Y aunque aún sea pésima haciendo fotos... Poco a poco iré mejorando.