lunes, enero 26, 2009

Digerir...

... esa es la palabra.

Digerir la vida, lo que viene y va, lo que se nos arrebata. Eso es lo que creo que debo hacer ahora: dejar que los jugos gástricos disuelvan el sabor amargo, suavicen la textura arenosa y fría que sube desde la boca hasta la nariz y los ojos. Tragar la bola que me atraganta.

No es un final feliz, pero tampoco esperaba que lo fuera. Él lo había aceptado y, aunque eso no significaba que el resto lo hubiera hecho, deseaba que el momento llegase. Quería dejar de sufrir, esa es la dura realidad. Lo dijo hace exactamente una semana, que si pudiera escoger seguir así mucho tiempo o morir ese mismo día se iría sin pensárselo dos veces. Debo admitir que admiro su valor.

Lo acepto porque debo hacerlo, porque no hay otra alternativa. Lamentablemente eso no significa que no me duela.

La llamada de madrugada, mirar al teléfono y decidir que es mejor no descolgar. Preferir que lo haga cualquier otro. Oír las voces de tus padres en la habitación de al lado y optar por esconderte en el edredón, el escudo infantil que nos protege de todo lo horrible que hay a nuestro alrededor, en el mundo. Allí el dolor y el miedo disminuyen hasta sumirnos otra vez en la inconsciencia, donde los sueños serán movidos e inquietantes... pero mucho más agradables.

Y antes del café una noticia cruda como desayuno. Misteriosamente te resulta insípida, incolora, indolora: como si fuera una prolongación del sueño de anoche.

Tomas tu café, te duchas, te vistes y te preparas para salir. Todo sin derramar una lágrima, sin sentir dolor. Estás masticando la noticia.

No lloras hasta que lo pronuncias en voz alta. Como si antes todo tuviera remedio, como si el pensamiento no tomara realidad hasta que lo vocalizas. Has tragado la bola y, por desgracia, siempre es demasiado grande y nunca la masticamos lo suficientemente bien.

Luego, tal y como he dicho, sólo queda digerir.

16 comentarios:

Mr Blogger dijo...

No hay final feliz, solo hay final o punto y seguido. La felicidad o infelicidad la añadimos nosotros dependiendo de nuestros sentimientos y estados de ánimo en ese instante. Lo que si es indudable, es que sea como sea, tras un final siempre llega un momento de vacío. Solo queda digerirlo de la mejor manera posible y salir adelante como se pueda. Y deja surgir las lágrimas si es necesario. Ayudan.

Misaoshi dijo...

Lo malo de digerir tanta sustancia es que la digestión puede durar meses...

Ánimo con todo.

Carcayú dijo...

¿Qué te puedo decir que no te hayan dicho ya, o que no suene a cliché cinematográfico manido?
Poca cosa, la verdad, pero, eh, en serio, que sepas que estoy a tu lado, aún a pesar de haber un mar de por medio, para lo que quieras.

Daria dijo...

Mucho ánimo.
Llorar ayuda a desahogarse. Y cuando quieras, cuenta conmigo.

Muchos besos y abrazos

El Zorrocloco dijo...

Lo siento mucho... :(

s18d9 dijo...

Lo siento bombón... aquí me tienes para lo que necesites; un abrazo, un hombro en el que llorar, un saco de boxeo al q darle una paliza...

Bsos y ánimos ***

Déägol dijo...

No hay palabras que decir. Simplemente ánimo.

Dr. Fleming dijo...

Espero que tengas todo el apoyo de tus seres queridos y que la "digestión" se te haga lo más liviana posible. Ánimo.

Ese dijo...

Mucho ánimos para estos malos momentos.

Rodeate de la familia, que eso siempre ayuda. Y piensa que al menos así ya no seguirá sufriendo.

Ánimo.

Anne dijo...

Abrazo grande. Digiere con cuidado y rodéate de gente que te quiere: se hace un poquito más fácil :(

Elisa dijo...

Guapa soy Nakya, hace mucho que no te veo por tuiter. :(. Un beso y mucho animo, a veces el vacio es grande, tango que ahoga. Cuidate muchos besicoss :***
Nakya

elCanape dijo...

Jill... ¡Fuerza! ¿vale?

Haîmat dijo...

Jill...lo siento. Solo puedo darte ánimos y digiere a tu ritmo
Tira pá lante

Helen dijo...

Puffff...lo peor no es masticar la noticia, a veces es tener que estar escupiendola para que dejen de preguntarte a que viene esa cara de enferma terminal. Almenos esa es la cara que se me queda a mi cuando hago "malas digestiones" como la que explicas tu.

Animos, animos y más animos...viniendo de una desconocida quizá no consuelen, pero por muy jodida que sea la situacion, al final todo se supera.

Jill dijo...

Sigo viva, de exámenes pero con vida.

Mr. Blogger: Muchas gracias por todo, nuestra conversación me sintió muy bien. >_<

Mil besos. :)

Misaoshi: Al menos no soy como el tío de La Mosca y no he de vomitar sobre las cosas antes de digerirlas...

¡Todo es mirarlo por el lado positivo! (¿?)

Carcayú: Nadaría el Mediterráneo para darte un abrazo. :)

Muchas gracias bicho.

Daria: Lo sé, ahora me siento bastante mejor. Supongo que me pasaré un par de meses contando anéctotas de él, pero es el precio que tenéis que pagar los de mi alrededor. :P

Ánimos bonita y un fuerte besito.

Zorrocloco: Hay que seguir adelante. :)

Un besito :**

s18d9: Después te quejas cuando te meto palizas. xD

Sé que estás ahí (es más, sólo tengo que cruzar la calle xD), muchas gracias cariñín.

Muchos besos erótico-festivos. <3

Déägol: Muchas gracias :)

Dr. Flemming: Bueno, sólo mi madre está medio dispuesta a hablar del tema, pero igualmente me siento acompañada. Gracias :)

Ese: Es una de las cosas que más me consuelan, que estuviera durmiendo. Y... me alegra que respetasen sus principios y no hicieran funeral.

Anne: Gracias. :) Yo de vosotros me preocuparía, no sea que haga tour por la península recolectando vuestros abrazos. :***

elCanape: Sabes que soy una chica dura. ;)

Haîmat: Muchas gracias. Tiraré para alante con fuerza.

Helen: xDDD

Lo que me preguntaban a mí mis conocidos es si les caía mal o algo porque pasaba de ellos y no les hablaba. xDDD

Ahora me siento un poco borde. :_D

Muchas gracias. :**

elijah dijo...

Yo creo que todos formamos un "todo", y que al morir sólo cambiamos de forma para seguir formando parte de ese todo, de otra manera.

Es interesante como las ideas nos ayudan a digerir lo indigerible. La mía es ésa (otros tendrán a dios, el cielo, la reencarnación...). Quizás te sirva.

Cuando se murió mi abuela, para mí estaba en una estrella. Sabía que no era así, pero sí lo sentía así. Y cuando me despedí, ahí es donde miré.