miércoles, enero 21, 2009

San Sebastián y el regreso de Darwin

En Mallorca San Sebastián es una fecha señalada que se caracteriza porque se hacen barbacoas y conciertos por toda Palma. Es tradición armarse con una parrilla, longaniza y panceta e ir a las principales plazas a pelearse para llegar al fuego y poder asar la comida, ir a ver los conciertos que organiza el ayuntamiento y después a ses voltes a disfrutar de San Canut (que consta en ir a una plaza a fumar cosas malas y beber).

Aunque aún no he logrado llegar a comprender qué extraño placer experimenta el resto de la población en comer apretujados y escuchar música que oscila entre lo repelente y lo vomitivo, me uní a la fiesta y salí con mi cámara de fotos.

Allí empezó la odisea.

Fuimos a la Plaza Mayor para asar la carne y, en vez de encontrarnos pequeñas hogueras ya en ascuas, nos topamos con una hoguera de tal envergadura que parecía sacada del mismísimo infierno. Creo que hasta a Lucifer en el centro riéndose de aquellos desventurados que intentaban cocinar la carne.

Mientras esperábamos sentados a que el fuego menguase, una mujer decidió intentar agredirme varias veces con una parrilla al rojo vivo. Se puso a mi lado meneando aquella cosa ardiendo mientras yo lloraba y la esquivaba a lo Matrix, después se perdió por la multitud meneando la rejilla sobre el carrito de un bebé cuya madre estaba al borde del infarto.

Poco después mis compañeros decidieron empezar a cocinar a pesar de la potencia de las llamas. Así que mientras a uno se le caía la parrilla en mitad de la hoguera(se ve que decidió no apoyarla, sino lanzarla) y otro se dedicaba a jugar con la suya y rebozar los filetes de pollo con la arena del suelo, los más experimentados clavaban trocitos de carne en hierros para colocarlos cerca (no dentro) de la fogata. Tras observar varios intentos fallidos, Krysthel y yo nos vimos obligadas a escoger entre comer carne carbonizada, cruda o desertar, abandonar a nuestros compañeros e ir a cenar a un hindú delicioso que estaba a diez minutos.

Huimos miserablemente.

Llegar al restaurante no fue fácil. Tuvimos que enfrentarnos a la masa de gente que ocupaba la Plaza de España e intentar no morir asfixiadas ni aplastadas por la corriente de personas que nos arrastraba hacia un futuro incierto. Hubo un momento en la que sufrimos un tapón tan horrible que creía que por la presión se me iban a salir los ojos. Fue entonces cuando Darwin se me apareció por segunda vez, esta vez bajo el rostro de una persona de color (supongo que es la moda Obama). Le sonreí y él, susurrando "sobrevive Jill" en una enorme y cegadora sonrisa, me pegó tal empujón que deshizo el embotellamiento de golpe y nos mandó a la otra punta de la plaza. Aunque me clavó los dedos en las costillas, jamás podré olvidar ese gesto de amabilidad que evitó que muriéramos prensadas.


Continuará...

5 comentarios:

Folken dijo...

Después, sacó una espada láser y te llevó al Templo Jedi.

Misaoshi dijo...

XDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDDD



Y YO PREOCUPADA Y MUERTA DE ENVIDIA CUANDO ME MANDABAN FOTOS AL MÓVIL DE LA HOGUERA JAJAJAJAJAJAJA


Me alegro que estés viva xDDDDDDD



Después de una mañana estresante de no hacer nada esto es lo mejor que he leido xD Gracias.

Anne dijo...

Pero ¿a qué mente perversa se le ocurre poner una hoguera en medio? ¡Eso era una trampa mortal! Seguro que al que se le ocurrió tenía uno de esos mortíferos planes de asesinato encubierto "uy-yo-no-he-sido". ¿De verdad no murió nadie?

Aún así, las fotos molan :D

Andreu Romero dijo...

Hummmmmmm!!!!! El hindú que está al lado del cine? Está buénísimo todo. A lo mejor nos cruzamos alguna vez... (O.o). Habré leído mal antes... ¿Se asaron bebés? :D

Déägol dijo...

Podrías haber pedido a Lucifer su tridente para pinchar a la asesina parrillera en el trasero...

Por cierto, ¿seguro que no era Obama con su "black power" y las hogueras del Ku Klux Klan? xD

Cómo os lo pasais en Mallorca... xDD