domingo, febrero 09, 2014

En un año... 180º

Hoy hace un año desde esto. Hoy es el aniversario de la muerte de mi madre y aún me pregunto si llegará un día en el que esté 24 horas seguidas sin pensar en ella.


A pesar de ser una fecha significativa no estoy especialmente triste. Es un día más con esa silla vacía a la hora de comer, sin las largas charlas de sobremesa, sin su complicidad, sin su risa ni sus cabreos, sin su "buenos días" de fin de semana, a grito pelado, sin importar quién siga durmiendo. Es imposible añorarla más por ser un día concreto, ya que su ausencia está siempre presente.

Soy consciente de que hablo mucho de ella, de que relaciono el contenido de cualquier conversación con algún aspecto de su vida o de su personalidad. Puedo ser monotemática, exasperante, pero tengo tantas cosas que decir, tanta admiración reprimida, me ha influido tan marcadamente, que soy incapaz de no tenerla en cuenta. No sólo me incubó y sacó de sus entrañas, también adoptó el papel de modelo, puso mi primer cómic entre mis manos, me introdujo en el cine de serie B, me transmitió valores, me enseñó qué era el feminismo (y lo que lo diferenciaba del hembrismo) y me ayudó a construir mi percepción del mundo y mi forma de interaccionar con él. No sería quién soy si no fuera por mi madre... y mi madre molaba un puñao

A raíz de aquel día empecé a conocerme y a reconocerme, me sorprendí de mí misma y mi autoconcepto dio un giro radical, 180º de descubrimientos
Descubrí que no soy débil. 
Descubrí que tengo los ovarios requetebien puestos. 
Descubrí cuáles eran mis valores.
Descubrí lo que quiero en la vida.
Descubrí que necesito para ser feliz.
Descubrí que estoy dispuesta a luchar, a progresar y a superar todas las barreras.

Y aprendí a seguir redescubriéndome, porque como ser humano estoy en continua evolución, y a quererme y a valorarme positivamente. Ya es suficiente con los imbéciles que nos infravaloran en nuestro día a día intentando aumentar su estima personal a través de la autoestima de otros y la vida es muy corta para auto-despreciarnos continuamente. Si no nos menospreciamos nosotros mismos, no permitiremos que otros intenten dañarnos ni mantendremos a esas personas en nuestras vidas. Nos será mucho más fácil tirar de la cadena y observar, con una amplia y divertida sonrisa, como la mierda gira y gira hasta desaparecer.

Comprendí todas esas cosas que mi madre me decía miles de veces. Ahora sólo me queda agradecerle todo lo que hizo, añorarla y quererla el resto de mi vida.


Y tras esta reflexión... voy a seguir estudiando. 

4 comentarios:

paurullan dijo...

Tan important com fer canvis radicals és adonar-te'n que sempre has sigut genial.

Sols que ara ho ets encara més ;)

Misaoshi dijo...

Qué bonito Ana, me has hecho llorar.

No cambies nunca. Me alegro que te hayas reafirmado en el concepto que tienes de ti misma.

Un beso enorme >//<

Jill dijo...

@Misaoshi gracias amorcito. :****

marcos gualez dijo...

Me encanta tu forma de escribir, expresarte.
No habrá un día en tu vida en que no la recuerdes, para eso son las personas importantes, pero llegara un día en que lo hagas entre sonrisas. Saludos!