miércoles, enero 27, 2016

Estrategias de supervivencia

Los que me conocen en persona saben que esto de vivir se me da un poco mal. Hay gente que nace con una estrella en el culo y personas que, como yo, nacieron con un cartucho de TNT a puntito de explotar introducido en lo más profundo de su recto. La cuestión es que la suerte no es lo mío y toda mi fortuna se reduce al día que gané un vídeo de un documental de elefantes en un sorteo del colegio cuando yo quería el de osos.

Mi vida en general suele ser estable durante largos períodos de tiempo, incluso a veces tengo alegrías, pero cuando mi suerte decide hacer presencia lo hace de forma inesperada y brutal, sin lubricante o vaselina, y se manifiesta en forma de bofetada con carrerilla y a mano plana. La hostia no me mata, pero me deja totalmente desconcertada y con la cara como el culo de un mandril.

Resumen de cómo me trata la vida en general

Ante esta trayectoria vital tan "satisfactoria" lo único que puedo hacer es elaborar estrategias de supervivencia psicológica que me permitan asumir cualquier agresión de la vida y seguir adelante. Mi abanico personal abarca desde volverme tan sensible como una piedra hasta entrar en el más puro estado dramaqueen, lo que incluye rasgarme las vestiduras y gritar "putah bidah" en un acantilado mientras se aproxima una tormenta con la esperanza de que me parta un rayo de una vez. Por desgracia, en coherencia con mi suerte, estamos en pleno fenómeno de "El niño" y en Mallorca sufrimos una grave sequía, por lo que me veo obligada a situarme en un estadio intermedio: tomármelo con humor mientras me tomo unas cañas en alguna terracita de bar.

Tomarse la vida con humor no es fácil, implica ser capaz de ver la absurdez que te hace esbozar una sonrisa dentro de un montón de mierda, pero te ayuda a adoptar una perspectiva en la que la longitud de tus venas no te parece tan excesiva y en la que tus amigos no decidan sacrificarte por tu bien. A veces puedes parecer un cínico insensible y ofensivo, pero lo importante es que consigas divertirte dentro de tu desgracia le pese a quién le pese. 

En esta ocasión, aún siendo consciente de que no soy nada graciosa, he decidido plasmar todas las ideas tontas que me hacen reír en breves tiras cómicas. Sólo espero llegar a poder plasmar las situaciones surrealistas que estoy viviendo en mi regreso al hogar paterno sin acabar viviendo bajo un puente.