domingo, octubre 23, 2005

Alicia estaba en el centro de la habitación. Una habitación totalmente gris y repleta de pilares que sostenían un sobrecargado techo agrietado.
A cada pilar un nombre grabado en sangre.

Empezaba el juego: se iban fraccionando algunos pilares.

Alicia, presa de la desperación iba de un lado a otro intentando arreglar el yeso que se desprendía de ellos, mas por mucho que hiciera un pilar tras otro se iban desmoronando y dejando tras de sí tan solo un blanquecino polvo que dañaba los ojos de la joven.

Uno tras otro los pilares fueron evaporándose y dejando tras de sí aquel molesto polvo. Ni una piedra, ni el nombre que había sido grabado en el, tan sólo polvo. Así, hasta que tan sólo quedó uno. Un nombre y un pilar que Alicia miró con admiración... Sostenía un curvado y sobrecargado peso que podía aplastarla en cualquier segundo. Se sintió egoísta por obligarle a sostener tanto peso para protegerla.

Así que presa de la culpabilidad se vió obligada a retirar aquel pilar y sostener ella sola el peso, sin embargo, el techo se siguió agrietando, abombando de una forma sobrenatural hasta que al fin acabó desplomándose.

Y entre todas esas ruinas tan sólo quedó el pilar intacto y, grabado en sangre, el nombre que había conservado.

Optimismo

Frío e incandescente, se desvanece, otra vez.

Se hace presente y después recuerdo, se hace futuro y después pasado. Incandescente y frío, otra vez.

Determinarse por la decepción, lograr algo para poder perderlo, un esfuerzo nulo...
gasto inecesario del tiempo.

Vivir para soñar, soñar para perder, perder para vivir...
quizá un nuevo sueño.

domingo, octubre 16, 2005

Contemplaba la ciudad tras los cristales de la ventana de su cuarto, miraba a aquellos seres que se relacionaban bajo su edificio como si animales selváticos se trataran; no les oía hablar, emitir sonidos inteligibles para una mente humana, tan solo podía descifrar gemidos y rugidos propios de la más primitiva selva. Simios, simios y más simios.
Simios paseando; simios con la compra; simios paseando perros; simios viejos de caminar lento y quebradizo; simios cubriéndose de la lluvia con paraguas...

¡Qué fácil era para ella contemplar un mundo totalmente ajeno a ella!
¡Qué simple era ver como se pudría su alrededor cuando aquellos que se evaporaban eran tan solo simios!
Monos irracionales cuyo único objetivo era comer, dormir, trabajar y mantener relaciones superficiales que, a veces, mutaban en otras de vaga profundidad que acababan siendo tan solo una cadena hacia otro simio de condiciones similares.

Sin embargo, a veces (aunque muy raramente), estos simios empezaban a parecer personas y, para evitar compararse con ellos, cogía otro papelillo, el tabaco y un poquito de polen que en unos instantes se fusionaban en un generoso canutillo encendido entre sus carnosos labios. Dos caladas más y los “semi-humanos” volverían a ser en su totalidad simios. Y vivía así, observando la realidad a través del filtro de unos ojos rojizos y vidriosos ahogados por el denso humo de sus porrillos.

¡Qué hipócrita criticar la podredumbre del mundo cuando ella se pudría igual!
¡Qué fácil es distorsionar el mundo hasta no sentir nada hacia el! Hasta sentirse totalmente alieno a la gente que lo habita.

… Quizás algún día… quizás algún día Alicia despierte de su sueño.

sábado, octubre 15, 2005

Silencio
Segundo a segundo, minuto a minuto:
Silencio.
Partículas se expanden en el fondo de mi cuerpo,
Necesito salir de esta prisión corpórea,
Mente que se comprime dentro de un cráneo de cemento,
Grito ahogado que en silencios se ahoga.

Silencio
Segundo a segundo, minuto a minuto:
Más silencio, más segundos, más tiempo.
Más soledad, menos espacio, menos cuerpo.
Más gritos, más desesperación, más silencio.

viernes, octubre 14, 2005

- Una sala llena de puertas en la que sólo pudo encontrar una llave, diminuta, que no supo ver a que puerta pertenecía, ya que los cerrojos eran demasiado grandes... o la llave demasiado pequeña.
- ¿Entonces no tenía puerta?
- Una llave siempre abre una puerta.
- ¿Y qué puerta abría la llave?
- ¿Tienes tú la llave?
- ... No...
- Pues aunque lo sepas no podrás abrir la puerta. Busca siempre antes la puerta, después ya te encargarás de encontrar la llave. Si lo haces a la inversa quizás nunca encuentres el cerrojo adecuado.
- ... No te entiendo
- Eso es porque encontraste antes la llave.
Creador de poesía sin versos,
de la risa que la tristeza llevaba dentro;
Músico de las notas del silencio,
pintor de cuentos en los ojos del tiempo.

Sueño de la pesadilla más profunda,
sueño de los más bellos sueños,
caricia del aire que estremece
y hace revivir a los muertos.


>///< En fin, sin comentarios.

jueves, octubre 06, 2005

A veces hace falta algo más que las palabras para creer la realidad que se nos relata por lo distante y abstracta que se presenta en nuestras vidas y, a veces, tampoco podemos creer ese "algo más" por lo que el suceso representa.

Sin embargo, a veces, ese "algo más" que se nos muestra ya no está dirigido a una mayor calidad informativa y degenera al simple morbo de la imagen, y la noticia, en vez de ser lo más objetivamente posible, pasa a ser una dramatización de los hechos para que su emotividad sea aún más impactante.

miércoles, octubre 05, 2005

Monotonía

Monotonía, siempre tan repudiada, tan odiada por todos... Siempre deseando salir de ella, crear nuevos planes, improvisar, innovar. Sin embargo, aunque huyamos de ella, nuestras nuevas costumbres pasarán también a ser monótonas. ¿Es tan mala la monotonía? Quizás sí, nos hace sentir que estamos muertos. Entonces, si toda innovación, cambio, acabará siendo monotonía... ¿Debemos desechar aquello que nos gusta por el simple hecho de estar acostumbrados a tenerlo? No, eso nunca. Supongo que se puede acabar con ella de otra forma, hacer cada vez más cosas sin dejar de lado las antiguas.