jueves, junio 14, 2007

Conversaciones entre Alicia y Mabel

- ¿Qué te pasa Mabel? ¿Por qué intentas hacernos daño?

- ¡Cállate! No sabes nada.

- ¿Te sientes acaso rechazada? ¿Inferior?

- ¡No! ¡Es que se ha aprovechado de mí!

- Malinterpretas las cosas. Creíste que eras superior y después te diste cuenta de que fuiste utilizada. Ahora lloras por lo perdido, porque siempre lo habías anhelado en secreto.

- ...

- Acepta las cosas Mabel y no te preocupes, no te sientas culpable, el daño no se produjo por tu culpa... Tú tan solo fuiste una de sus consecuencias, de los errores.

Ilustración de Lola Anglada.


< Creo que de cierta manera a Alicia le ha sentado bien llegar a la pubertad y perder la inocencia. La inocencia no nos permite ver las cosas claras y aceptar la realidad tal y como es. Quizá Mabel también madure algún día... pero me temo que mientras tenga el ego tan subido seguirá siendo una niñata más.

Mabel pretende parecer superior cuando tiene complejo de inferioridad (es normal cuando sientes que no tienes nada especial que te diferencie del resto). Este sentimiento dañino hace que tienda a ponerse sobre el resto de personas intentando humillarlas o someterlas a su yugo.
A veces su juego se vuelve contra ella.

La máscara de Alicia es de pureza y bondad... le hace gracia parecer mona e infantil. Todos sonríen encantados y a ella le gusta. Sin embargo, admite que es todo una fachada: en realidad no es buena persona y tampoco le importa no serlo.

Creen que es buena porque cuida a los animales sin saber que eso solo significa que le gustan. Pasa lo mismo con las personas, hay que le gustan y hay que no. Con unos es buena y con otros no le es necesario serlo... Así que si le eres indiferente e (creyendo su máscara) intentas dañarla no dudará en devolvértela. Jódela y te joderá.

Así de simple.

Siempre ha sido una buena estratega y, como tal, se vuelve gélida y espera el momento apropiado. No lleva sobre sí una piel de cordero, ni mueve el rabo innecesariamente.>



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