domingo, septiembre 09, 2007

Brrr...

Si algún día queréis asesinarme no lo dudéis: dadme gominolas y chucherías.

Esos pequeños, blandos, e inmasticables pedazos de gelatina animal que en un ataque de mala leche decidieron comercializarse en graciosos ositos de colores y vistosas frutas caribeñas para destrozar los pobres e inocentes estómagos infantiles.

¡Os maldigo dioses del márqueting por conocer tan bien las débiles mentes humanas y aprovechar todas nuestras debilidades!
Porque a mi ni tan siquiera me gustan y ahora sufro sus efectos... En mi estómago mis fluidos gástricos bailan extrañas danzas tribales preparando su espíritu para la destrucción de su hábitat.

"¿Qué ha sido de los dulces a base de caramelo y miel? ¿Por qué no pedí palomitas saladas o dulces?" me pregunto mientras, en mi último aliento de vida, escribo estas palabras.

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