miércoles, octubre 24, 2007

Aprendiendo lecciones

Un consejo: si pesas lo justo para donar sangre no lo hagas.

Cuando me he despertado esta mañana mis expectativas del día eran buenas, maravillosas. Un día con pocas clases y muchas horas libres para dedicar al apasionado estudio de las asignaturas de este año.

Como sabía que hoy venía el autobús del banco de sangre a la universidad me he pesado antes de salir de casa (no fuera que no pudiese regalarles una pequeña cantidad de mi valiosa sangre): 50 kg. Me ha preocupado un poco estar balanceandome justo en el mínimo, pero al final he llegado a la conclusión de que, al fin y al cabo, si consideraban que mi masa corporal no era la suficiente me echarían de ahí a patadas.

Así que, feliz como una perdiz, he desayunado bien y he ido a donar sangre.

Tras pasar los rutimentarios controles fisicos y contestar a un par de preguntas comprometidas han procedido a extraerme la sangre sin ninguna complicación. El problema ha surgido cuando ha terminado el proceso, ya que me encontraba un poco mal (nada exagerado). Después de esperar a que mi sangre se volviera a esparcir por todo mi cuerpo, y tras responder reiteradamente a la misma pregunta ("¿Te encuentras bien?"), me han permitido ir al compartimento destinado a alimentar a los pálidos donantes.

Lo primero que me ha extrañado ha sido cuando el enfermero que me había atendido le ha pedido al encargado de la zona de papeo que me vigilara.

Me hace gracia porque en ese momento pensé que era un exagerado y no era para tanto. ¡Quién me iba a decir que al cabo de tres segundos mi tensión se iba a desplomar de tal forma que, al llegar al inframundo, el mismísimo Satán se daría un susto de cojones!

En menos de un segundo me he encontrado tumbada en el sofá con las piernas en alto, un enfermero abanicándome con un periódico y otro desabrochándome el pantalón. -"No me violes, no me violes."- Deseaba decirle sin poder articular palabra.

La historia ha acabado con un día totalmente improductivo y con mi total incapacidad para hacer nada. Mi mente es clara, pero mi cuerpo no obedece a mis pensamientos... Es como si fuera una marioneta con los hilos enredados. Horrible.

5 comentarios:

PipePac dijo...

"Desde que tu no me quieres, yo quiero a los animales y al animal que mas quiero es al buitre carroñero". Hola que tal,me ha gustado tu blog, se te nota experto en esto, yo esta semana he empezado dos blogs, uno de rock español del bueno, je je y otro de actualidad en internet, videos y varias cosillas te invito a visitarlos y si puedes darme algun consejo te lo agradecere.
http://decarneyhuesos.blogspot.com/
http://pipepac-juegosymusica.blogspot.com/

Misaoshi dijo...

omfg!!!

yo me desmayo solo con leer cosas de donación xD no me imagino donando...

AGUJAS NOOOO

(no me violes? le has dicho eso? xD cuando una está a punto de "morir" piensa en alto!)

Hugo dijo...

Yo salí todo contento de no haberme mareado como la primera vez, pero quien me iba a decir que hoy me pasaría todo el día en la cama porque los virus se han aprovechado de mis 3/4 de litros de sangre menos para lanzar un ataque sobre mí y dejarme con 38 de fiebre y un estómago de vacaciones, no cumple su función y amablemente me devuelve todo lo que le doy .

Lo peor es llamar al banco de sangre y decir que desechen tu bolsa, tantas molestias para que al final nadie se beneficie de ello.

Jill Bioskop dijo...

Pipepac: ¡Enhorabuena por tus inicios en el mundo blogero! El que seas fan de Extremoduro me obliga a visitar tu página xD, así que me verás por tu mundo.

Misaoshi: La verdad es que donar no duele tanto, es bastante más light de lo que parece... El problema es el mareo de después xDDD
No le dije que no me violara, solo lo pensé en ese momento ante la verguenza de que me estuvieran semidesnudando.

Hugo: Posiblemente enfermaras porque te quedaste bajo de defensas y eso. La verdad es que hoy preguntaban por tí en la universidad y he supuesto que por una vez estarías en clase Ux_D
Ponte bueno mantecado.

elijah dijo...

hola, tanto tiempo !
Yo doné sangre hace cosa de un mes, y eso que ODIO las AGUJAS.
Pero no fue tan terrible... cuando yame iba a parar, me agarro un mareo tremendo, y tuve q quedarme un rato más ahí acostado, pero nada más.
Cuando me estaba recuperando, vino otra persona a dar sangre y estaba enfrente, asi que yo cerre los ojos, y la enfermera me pregunta "te sentis mal?" y yo le digo "no, es que no quiero ver cuando lo pinche" o.O

que estés bien ^^