domingo, octubre 28, 2007

Cines educados

A veces creo que el asesinato dentro de un cine debería de ser legal. La ley debería contemplar el estrés psicológico del agresor ante la mala educación de la víctima.

Ir a ver un estreno en un horario no nocturno conlleva enfrentarse a esos pequeños elementos del mundo por los que añoras tener un hacha a mano. Esos bastardos que hablan a gritos durante la película y eliminan toda posibilidad de concentrarte en la historia.

Hoy he ido al cine y me he encontrado con toda esa feliz fauna. Un grupo de niñatas (con el mismo coeficiente intelectual que un hongo) que han logrado acabar la paciencia de toda una sala y un capullo que no solo no ha apagado el móvil sino que, cuando le han llamado, ha tenido que acabar la poca paciencia que quedaba hablando a grito pelado por el aparato.

A ver, pequeños hijos de madres de moralidad distraída: si no queréis ir al cine no gastéis los 6 euros que vale la entrada e iros a una cuadra a dar coces. No le amarguéis la vida al resto de personas.

Por una sociedad educada dentro del cine. Doce meses, doce causas.

No hay comentarios: