jueves, febrero 07, 2008

De vuelta al hogar

Como ya he relatado la truculenta historia del secuestro de mi coche y su pequeña aparición en escena tiempo después, creo que es mi deber dar carpetazo a este doloroso suceso relatando el final. La vuelta a casa.

Tras el accidente y fuga el malvado ladrón de coches se dió cuenta de que, a partir de ese momento, el maravilloso Ford Scort de catorce años estaría en búsqueda y captura. Aterrorizado, hizo lo más lógico que podía hacer (almenos no era tonto) y abandonó el vehículo en un polígono industrial.

¿Volvería en autobús a casa? ¿Robaría otro coche para ese fin?

Después de ser avisados por las autoridades pertinentes mi padre fue a buscarlo.

El reencuentro hubiera sido bello, emotivo, lleno de felicidad y gozo, si los salpicones de sangre en las ventanillas y la alfombra de jeringuillas nos hubieran permitido experimentar cualquier sensación alejada del asco.

Mi pobre coche, que había servido lleno de dignidad a nuestra familia durante tantos años, había sido mancillado, violado y reviolado.

Dentro del coche se pudo encontrar:

- Pastelitos masticados: Era humano, se alimentaba.
- Jeringuillas utilizadas: Si pensamos bien podemos llegar a la conclusión de que era diabético.
- Botecitos de alcohol: Para desinfectar la zona en la que se inyectaba la insulina, evidentemente. Seguro que era una buena persona con costumbres sanas.
- Una caja de juguetes: O le gustaban los niños o tenía hijos. ¡En qué situación se tuvo que encontrar este padre de familia para robar un coche! Pobre hombre...
- Preservativos sin usar: Para darles una educación sexual a sus hijos o bien para no tener más. Lógico.
- Material para hacer deporte: Siendo una persona sana y con hijos no podían faltar balones para ir al parque a jugar. ¡Qué encanto de hombre!

En todo caso ese hombre no me devolvió mi coche, sino un transformer. Hoy por hoy es un bonito pisapapeles.

8 comentarios:

Kaworu dijo...

Al menos te lo tomas con sentido del humor ¿no tiene arreglo el coche?

Jill Bioskop dijo...

Ya no... pasó por la prensadora x_D

El hombre de los caramelos dijo...

Aquí se demuestra la existencia de una generación perdida, sin futuro, víctima de las carencias de la programación actual.

Está claro que por el listado de cosas encontradas, el coche te lo robó el Equipo A. Deberías estar contenta de que gracias a tí, el crimen ha mermado en Palma!!

s18d9 dijo...

Alaaaaaa! CENSURA descarada... con nocturnidad y alevosía!

No has colgado ninguna de las fotos verdaderamente ilustrativas y acusadoras. Mu mal, mu mal.

Bsos bombón ***

Chuchería dijo...

Jo, pobrete el coche. Lo han hundido "de tó" como suele decirse pero bueno, lo dicho, mejor ni tocarlo a ver si las jeringas no van a ser por enfermedad xDDD

Jill Bioskop dijo...

El hombre de los caramelos: ¡Sigues vivo! xD Tengo que mandarte un mail un día de estos, pero entre los exámenes y la poca vida social que tengo... Lo siento :_D
¡Maldito Equipo A! Tanto que les admiré de joven y ahora van y me roban el coche.

s18d9: No se llama censura bicho, es "adornar la realidad y evitar traumas a terceras personas". También se puede considerar que selecciono los trocitos de realidad que me interesan. :)

Chucheria: Debo admitir que se me pasó por la cabeza usarlas para jugar a dardos contra algunas personas. Imagina: en pleno de un exámen el profesor anda distraido cuando... ¡zas! Una jeringuilla voladora se le clava en el ojo...

Todos ríen, inclusive el profesor ;)

Déägol dijo...

La verdad es que si me pasa algo parecido no me lo tomaría con tanto humor. Hay que ver estos diabéticos...

Jill dijo...

Si es que se creen que por no poder comer bombones tienen derecho a vertir su ira contra los vehículos ajenos. ¡Verguenza les tendría que dar!