jueves, octubre 29, 2009

Tartas de queso

No sé por qué pero cuando estoy de buen humor no me apetece escribir. No sé, no tengo ganas de criticar a nada ni a nadie... Y no porque no encuentre cosas que criticar, sino porque el simple hecho de ponerme a despotricar contra algo arriesgando mi estado de ánimo me parece una tontería.

Uno de mis grandes problemas como persona es que, cuando estoy contenta, me vuelvo bastante tocacojones. No en el sentido negativo, sino en el sentido gracioso (o al menos para mí).

Por ejemplo, hoy me he puesto a hacerle una tarta de queso a Jordi para celebrar mañana un poquito su cumpleaños con los compañeros y el bicharraco (le llaman BWS) del Aula Linux y de la universidad. Estaba poniendo las claras a punto de nieve con un aparato en forma de espiral. No sé si alguna vez habréis visto o utilizado uno, pero he de decir que el movimiento que haces con la mano es parecido (si no es el mismo) que el que hace un hombre al hacerse el "autoamor" (no pienso decirlo en francés para que tenga más glamour). La cuestión es que tras diez minutos dale que te pego sin que la cosa cuajara mi padre ha pasado por la cocina y se me ha encendido la bombillita.

"Papá, ya que este movimiento te debe resultar bastante más conocido que a mi... ¿Puedes hacerlo tú?"

Me encanta soltarle barbaridades a mi padre, su reacción es bastante divertida. Mi madre se ríe y se hace la loca, pero mi padre... el pobre se queda en una encrucijada en la que no sabe si reír, disimular o dejarme inconsciente de un capón. Normalmente se chiva a mi madre escandalizado y acaba diciéndome que estas bromas se las tengo que hacer a mis amigos, no a mis padres. Yo, como considero que mis padres son mis amigos (los mejores ya que me dan dinero y me hacen la comida) les sonrío y les suelto otra y otra hasta que alguno me responde con una burrada similar.

Cuando tengo tardes así, en las que estoy con mis padres haciendo cualquier tontería y riéndonos de chorradas, se me quitan un poquito las ganas de independizarme... Me siento familiarmente feliz.

Ahora: ejecutadme por ser tan cursi... o me suicido.

5 comentarios:

Misaoshi dijo...

Qué suertuda :)
Yo sólo echo de menos cuando estábamos las cuatro hermanas y mi madre despoticando sobre los tíos y hablando de sexo duro y mi madre mirándonos escandalizada para soltar otra burrada y escandalizarnos a las hijas. Eso pasó cuando fui la penúltima vez y me sentía extraña... como si hubiera retrocedido en el tiempo y no supiera cómo había llegado allí.

Me doy cuenta que no soy muy familiar en esos momentos y que no hice mal en irme, puesto me siento fuera de lugar. Es como si les hubiera abandonado. Es extraño.

Y cambiando de tema.... ¿Harás una tarta de chocolate coincidiendo con tu cumple y mi llegada? xDD

YoMisma dijo...

Todos nos independizamos tarde o temprano.

Pero lo echarás de menos, y cuando vuelvas sentirás que te pierdes cosas...

:S

Yo no me atrevo a decirle eso a mi padre ni muerta!!

Saludines,
YoMisma

Nuku-Nuku dijo...

BUe, a mi me pasa tambien y me encantan esos momentos... porque no disfrutarlos? :)

Anne dijo...

No te suicides, que de esos momentazos tan geniales vivirás luego cuando te independices y los eches de menos (aunque te resistas a ello xDD)

Y te entiendo en parte en lo de no escribir cuando estás de buen humor. Al final el blog se convierte en un sitio para desahogar las penas y las frustraciones, pero con el apoyo de los demás.

Sólo que tú escribes bastante mejor que yo y reflexionas como una persona inteligente, por eso vale la pena xDDD

Carcayú dijo...

Yo soy tu padre y el espirolailo ese te lo meto por donde la espalda pierde su santo nombre xD