martes, agosto 28, 2007

c/Libertad

Hoy, mientras maldecía la cadena de papel que me mantiene atada a mi trabajo (ese diabólico contrato), me he fijado que enviaba un paquete a la calle Libertad.

He pensado que era una de esas pequeñas paradojas de la vida que te desconciertan durante medio segundo, que te sorprenden, pero pasado un rato se han perdido en el olvido.

Los jóvenes somos tan idiotas que nos atamos para ganar algo de libertad.

domingo, agosto 26, 2007

Black Sheep

Estrenándose como director Jonathan King nos ofrece en Black Sheep (u Ovejas asesinas) una entretenida y divertida película de gore "light".

El director y escritor aprovecha el continuo debate sobre el uso de la ingeniería genética para presentarnos esta desternillante historia de "terror" en la que las pacíficas ovejas neozelandesas se convierten en monstruos sedientos de sangre. Zombies de lana cuyo mordisco puede convertirte en uno de ellos.

Un argumento absurdo (pero original para los tiempos que corren) que, acompañado por unos diálogos que lo son aún más y unos personajes que rozan el patetismo, puede convertirse en una de esas películas de culto para los amantes del cine de serie B.

Si te gusta este tipo de cine no te la pierdas, si es al contrario... ¡Ni se te ocurra verla!

Inanición

En verano los blogs mueren de inanición.

Ya sea por pereza, cansancio o cogerle el gustillo a eso de no hacer nada, solemos olvidarnos de nuestro pequeño mundillo en la red y preferimos quedamos en la cama un poquito más... cuando llegamos a estar en ellas, claro.

En mi caso es por agotamiento absoluto. El trabajo, los estudios y la poca vida social absorven todo mi tiempo.

Hace tres semanas dejé de ser una empleada "de cara al público" para introducirme (tras unos agradecidos días de vacaciones) en el maravilloso mundo que es la paquetería urgente. Así que estas dos últimas semanas de agosto me las estoy pasando cargando paquetes y procurando que estos lleguen a su destino. Un gimnaso de ocho horas diarias que me está poniendo en forma y destrozando físicamente. Una delicia. Si sigo por este camino ganaré a hombres fornidos en sorprendentes pulsos.

jueves, agosto 16, 2007

Adiós bolita peluda

Hasta ayer tenía un hámster ruso.

Me lo regaló mi hermano por mi cumpleaños hace más de tres años. Se llamaba Ebi-chan, cómo el hámster pervertido de un delirante anime con el que estaba medio obsesionada por aquella época. Este nuevo amigo fue el objeto de mis experimentos sobre condicionamiento operante durante mi primer año de universidad entrenándole para que se subiera a mi mano cuando se realizasen una serie de pautas.

Al principio era gris, activo, violento y con los ojos del mismo tamaño; sin embargo, con el paso de los años su pelo se volvió blanquecino, dejó la rueda por las pipas y, aunque siguió conservando esos arranques de odio hacia la humanidad, uno de sus ojos aumentó de tamaño (eso o el otro disminuyó, no se los había medido antes del suceso).

A pesar de que la media de vida de un hámster de este tipo ronda entre los 2 y los 2'5 años pude disfrutar de su compañía durante más de tres largos años (casi cuatro). Esta extraña durabilidad me hizo pensar, a pesar de sus evidentes muestras de vejez, que era inmortal.

Así que, cuando se semi-arrastraba por la jaula a causa de su parálisis de las extremidades inferiores (supongo que causada por artritis o por su edad misma) o cuando se intentaba subir al bol del alimento y se caía panza arriba obligándome a ayudarle a subir con un empujoncito en el culo, yo no me reía, sino que le observaba con admiración. No me importaba tampoco limpiarle con bastoncillos húmedos cuando se manchaba con su propio orín, ni ponerle agua mineral en el bebedero y darle suplementos alimenticios como fruta, verduras, pan y queso.

Sin embargo, a pesar de creer que era inmortal, en el fondo de mi corazón sabía que mi pequeño amigo no podría correr tal suerte y que no se puede escapar siempre del abrazo de la muerte, la muy puta siempre espera en cualquier esquina. Me era imposible evitar comprobar si seguía respirando cada vez que pasaba por delante de la jaula, como cualquier buena enfermera.

Ayer ocurrió lo inevitable y me lo encontré tieso, sin vida. Medio blando, medio duro, con la boca medio abierta. Estaba muerto, ya no era él.

Una verdadera lástima.

Nunca olvidaré su grito de guerra cuando intentaba cogerlo y él no quería: "¡Kiiiiiii!"

martes, agosto 14, 2007

1.- Planes

Muchas veces los padres se asombran cuando sus hijos les comentan que algún día desean dejar el nido para hacer su propia vida; hay algunos que hasta se indignan y te reprochan tu buena vida preguntándote si tienes algún problema con ellos, como si fuera algo personal.

Todos los jóvenes, o al menos la mayoría con sangre en el cuerpo, desean cruzar el umbral para descubrir el fantástico mundo de la independencia. Puede parecer que pensamos que todo es muy fácil, que el dinero llueve del cielo y que la electricidad emana de un manantial interminable y gratuito, pero no es así. Sabemos que es difícil y que lo pasaremos mal durante los primeros meses (o incluso años), que nos alimentaremos de congelados hasta que sepamos hacer la "O" con un canuto y que conoceremos a fondo el emocionante país de las lavadoras tiñe camisas blancas, pero la simple idea del poder controlar nuestras existencias es demasiado apetitosa.

Una de las situaciones más exasperantes de la vida en familia es la poca capacidad de decisión o participación que se nos deja. Se hacen planes familiares sin consultar ni informar y, cuando estás atareada pintándote los ojos para salir con tus amigos, la cabecita de tu madre se asoma por la puerta de tu dormitorio para decirte que en diez minutos saldréis a casa de la tía Menganita a hacer tal.

Te puedes cabrear cuánto quieras pero al final deberás cancelar todos tus planes para hacer frente a este nuevo reto social y tendrás que aguantar el enfado de tus padres de "no tienes derecho a quejarte".

Puedes optar por el plan B: suplicarle a tus padres que te avisen con antelación... Esfuerzo inútil. La próxima vez pasará lo mismo.

martes, agosto 07, 2007

Theme Hospital

Hoy he estado hablando con una amiga sobre los mejores juegos de nuestra infancia y en la lista ha aparecido este juego de simulación sobre un hospital que en su momento me cautivó.

El Theme Hospital surgió en 1997 como sucesor del Theme Park de la mano de Bullfrog productions y, en esta ocasión, nos ofrecería la posibilidad de diseñar y dirigir nuestro propio hospital. Un juego con grandes dosis de humor bastante adictivo y que muchos recordaremos con nostalgia y cariño.

Así que con ansias de vicio (y extraviado el CD original) procedo a su descarga sin pensármelo dos veces.

Theme Hospital

Y lo mejor de todo es que, a punto de celebrar la década, en poco tiempo saldrá la segunda entrega.

domingo, agosto 05, 2007

Planet Terror

El viernes fui al estreno de Planet terror, película de Robert Rodríguez que emula el cine de terror de los años 70 hasta en la calidad del royo (que parece como desgastado) y el sonido (que aumenta de volumen en las escenas emocionantes, igualito que el cine "setentero").

Originalmente Planet Terror se debía emitir junto a Death Proof, de Quentin Tarantino, bajo el nombre de Grindhouse (al más puro estilo de las sesiones dobles de cine ya inexistentes) separadas por un intermedio en el cual se ofrecería el trailer de la inexistente película "Machete", dirigido por el mismo Robert Rodríguez. Sin embargo, en España se decidió castrarlas para maximizar los beneficios que el renombre de estos directores podían ofrecer a las salas de cine y emitirlas por separado.

Planet terror nos ofrece una emocionante historia de zombies que no tendrá ningún desperdicio. Si queréis disfrutar de una buena y divertida tarde de cine no os perdáis esta mezcla de terror, acción y gore con una pequeña aparición de Tarantino y Bruce Willis. Un homenaje a las películas de zombies y a los clichés típicos del género que nos harán DISFRUTAR con mayúsculas al más puro estilo de Robert Rodríguez.

jueves, agosto 02, 2007

"Tú eres tú y al resto te lo encontraste por la calle"

Sabias palabras que se me quedarán marcadas de por vida.

No anteponer siempre a otras personas a tí es ser egoísta, al fin y al cabo somos nosotros mismos los que tenemos que labrarnos nuestra propia felicidad. Al igual que no podemos esperar que otros sacrifiquen su felicidad para dárnosla ellos tampoco lo esperan.