Hace poco menos de un mes leí una de esas noticias más que asumidas y publicadas como lo más novedoso y sorprendente jamás visto: El sexo ayuda a preservar la salud física y psíquica. Teniendo en cuenta de que al año se deben hacer unos trescientos estudios sobre los efectos beneficiosos de una vida sexual activa y siempre se obtienen los mismos resultados, podemos llegar a una fácil y contundente conclusión: El sexo es bueno y gusta.
Pero... ¿Nos gusta todo el sexo?
Una de las cosas que más me llaman la atención de los estudios sobre la sexualidad en la tercera edad es que hay muchas mujeres que afirman no haber disfrutado del sexo hasta la muerte de sus maridos. Que estaban experimentando su sexualidad con sus nuevas parejas como algo novedoso. Está claro que la importancia de la castidad hasta el matrimonio, un marido desconsiderado y la concepción del sexo sin fines meramente reproductorios como pecado sucio y vil han logrado suprimir la sexualidad de miles de mujeres durante toda su vida.
En mi opinión hay cuatro elementos imprescindibles para disfrutar del sexo:
Para empezar hay tener confianza en uno mismo, ser capaz de expresar nuestros gustos, preferencias y opiniones sin reparo. De nada sirve callarnos y no dar directrices sobre qué es lo que se hace bien y qué es lo que no.
El segundo elemento a tener en cuenta es escuchar lo que desea tu pareja. Intuír qué es lo que le gusta y qué es lo que no, preguntar, considerar y procurar que esta disfrute tanto o más que tú.
En el tercer aspecto tomo a mi querida Mae West como profeta y me atrevo a afirmar sus sabias palabras: "El sexo es como una partida de póquer: si no tienes una buena pareja, más te vale tener una buena mano". Así de simple y llana es la realidad.
El sexo es cosa de dos, ambos deben disfrutar. Si una de las dos personas es un ficus... mal vamos. Una cosa es ser no tener ni idea y querer aprender (caso en el que se vería una intencionalidad que se agradecería) y otra es ser inexperto y pretender que te lo den todo hecho (un ficus).
Y, finalmente, el sexo debe ser divertido y espontáneo. Dejarse llevar sin tensiones, ni preocupaciones, y disfrutar de sus muchos beneficios.
Así, de preservativo en preservativo, seremos todos cada día un poquito más sanos, un poquito más cuerdos y algo más felices.
"¿Es sucio el sexo? Sólo cuando se hace bien"
Woody Allen
Woody Allen





