Cómo muchos de los que leéis este blog sabréis, la UIB no está integrada dentro de la ciudad como muchas de las universidades de la península. La UIB está a las afueras, en lo que cariñosamente llamo "el culo del mundo".Su peculiar ubicación geográfica tiene múltiples consecuencias, desde la sobresaturación del paisaje estudiantil por una cantidad exorbitada de coches, hasta las dificultades de utilizar el transporte público y salir con vida en hora punta.
La situación se ve sin duda agravada a causa de los absurdos horarios de mañana y tarde que se imponen en algunas carreras como la mía, ya que la imposibilidad temporal de ir a comer a casa y volver a tiempo para las clases obligan a muchos desgraciados a quedarse a comer en el complejo.
Aunque a mí no me preocupe demasiado llegar a clase o no (sé que soy una irresponsable), me veo obligada a comer cada día allí. ¿Qué opciones tenemos?
- Gastar una media de 5 euros diarios en menús, bebida no incluida.
- Alimentarse a base de bocadillos de 1'90 euros.
- Comer diariamente hamburguesas y pepitos de lomo, muerte asegurada.
- Hacer uso del "tupper".
Como las tres primeras opciones vaticinan la pobreza o la enfermedad por alimentación inadecuada, la mayoría de personas optan por traerse la comida de casa.
Estos estudiantes suelen tener la suerte de que sus familias les quieren y cada vez que cocinan hacen una ración de más para sus polluelos. En mi caso, como buen error de cuentas de mi madre, me veo obligada a apañarmelas como pueda para no morir de hambre. La técnica secreta es un pacto de pareja en la que un día Jordi trae la deliciosa y nutritiva comida de su súper madre y, al siguiente, yo traigo mi experimento culinario sorprendente: arroz, pasta o bistecs de pollo empanados (con galletas Quely, evidentemente).
Normalmente mis recetas de arroz y pasta suelen llevar algún tipo de salsa experimental de acompañamiento, potingue en el que desato toda mi creatividad, que mi cobaya prueba con un ligero temblor de manos. La posibilidad de que la mezcla sea explosiva es de un 50%.
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