domingo, junio 29, 2008

... llegó la final. Alemania vs. España

Futboleros y futboleras que esperáis que España gane hoy la Eurocopa. ¿Os habéis planteado las consecuencias de esa victoria?

Sé que ganar el trofeo es todo un honor, que alzarlo mientras todo el país lo celebra ingiriendo litros y litros de cervezas mientras se baña en fuentes públicas debe ser un subidón considerable. Sin embargo, queridos amantes del fútbol, no tenéis en cuenta que la final es contra Alemania y que la mayoría de turistas en Mallorca son de dicha nacionalidad.

¿Cómo creéis que se tomarán una derrota aquellos que vienen a mi pequeña isla buscando sexo, sol y playa? ¿No teméis que nos quemen la isla? ¿Ni por mi pobre e insignificante vida?

Aún así, correremos el riesgo.

Aunque oigo los gritos (enfurecidos o extasiados) de bares y casas, aunque tenga la posibilidad de intuir lo que está pasando a pesar de no ver el partido, aunque nunca me haya emocionado el fútbol: me voy a ver el partido.

Que ya ha empezado, que puede ser histórico, que quizá provoque en mí un pequeño temblor de emoción.

Si a partir de hoy me gusta el fútbol me vengaré. Queda dicho.

Cuando una madre se va...

... todo el mundo quiere que alguien la substituya.

Desde que mi madre se fue a Granada para arreglar un par de asuntos antes de que mi padre y hermano partieran hacia tierras andaluzas, me han coronado como "la mujer de la casa". Pero eso sí, con menos autoridad, derecho a quejarse y apoyo al partir cuellos.

¿En qué consiste mi nuevo rol hogareño? Para empezar soy la encargada de maldecir al mundo ante la acumulación de residuos en la cocina, de ropa en la lavadora y de arroz taponando el fregadero. También soy la que suplica para que se rellene la nevera con algún tipo de alimento no precocinado, la que va a la farmacia, la única que no ve normal que si el perro urgar en la basura nadie recoja el estropicio y repone el papel de váter.

Sin embargo, la tarea más complicada y que exige mayor esfuerzo físico es la de entretener a mi querido padre. Y no porque su compañía me resulte cansina o pesada, sino porque es capaz de despertarme a las nueve de la mañana tras una noche de marcha para ir a hacer una visita guiada de tres horas por la catedral (con resaca y síntomas claros de deshidratación por exceso de alcohol en sangre); arrastrarme luego a un supermercado para provisionarme para mi pequeña independencia de una semana (y no comprar al final nada); hacerme luego limpiar la casa y, encima, proponerme enseñarme a montar en bici por la tarde e ir a cenar esa noche. Todo ello respondiendo a mis lloros con un "tan joven y en tan baja forma". ¿Es que él podía soportar tanta actividad en sus tiempos mozos?

Enumeremos las ventajas e inconvenientes de tener a mi madre de viaje.

Ventajas:
- Nadie entra en mi cuarto para criticar mi orden y desorden.
- No tengo a mis padres discutiendo todo el día.
- No hay nadie que me hable sin parar cuando me acabo de levantar.
- La tele... ¡Al fin es nuestra!

Inconvenientes:
- Están acabando conmigo a marchas forzadas.
- El concepto de higiene ha perdido su significado.
- La nevera sufre el síndrome del "vacío absoluto".
- Hay una bolsa de basura que ha pasado a ser "uno más de la familia".
- Mi padre me desgasta físicamente.
- Nadie me mima como mi mamá.


jueves, junio 26, 2008

¿A dónde vas verano?


Creo recordar un tiempo lejano, una dulce época adolescente, en la que mis veranos eran maravillosos. Mi única obligación era holgazanear, ir a la playa, jugar a las paletas y disfrutar de las aguas del Mediterráneo (es lo bonito de vivir en una isla).

Lamentablemente, hace cuatro años renuncié a esa libertad cambiando el trabajo de promotora de fin de semana a trabajos de lunes a viernes. La tentación de poseer un buen fondo económico durante todo el verano me cegó impidiéndome ver que no tendría tiempo para disfrutar de mis brillantes moneditas como quisiera.

Sin embargo, las borracheras, cómics, viajes y caprichos que pagué con el precio de mi libertad me volvieron adicta a mi pequeño sueldo veraniego: la droga que en vez de consumir vida, consume tiempo.

Aún no he terminado los exámenes y ya tengo una larga lista de quehaceres ineludibles, un malvado contrato esperando mi autógrafo mañana y un extenso repertorio de cosas en las que deseo gastarme hasta el último céntimo del sueldo. Si ya es duro ver cómo el verano se aleja de ti corriendo, más duro se hace si te das cuenta que el dinero que ganes ya está prácticamente gastado.

¿A dónde te vas verano? Aún no te he tocado y ya te veo corriendo.

Pd.: Perdonad por la reciente obsesión por las tiras, la culpa es de Zorrocloco que alimentó al gusanillo... No os acostumbréis por favor, no sé cuánto durará.

martes, junio 24, 2008

Mi padre muta


Conversación 100% verídica

Desde que mi padre empezó a montar en bici en plan "profesional" no ha vuelto a ser el mismo. Sus críticas hacia los ciclistas y su manía de entorpecer el tráfico se convirtieron gradualmente en maldiciones hacia los coches que no facilitaban su deporte.

En un principio sus cambios fueron positivos, su nivel de autoestima aumentó y su salud mejoró notablemente, más tarde empezó a ser competitivo y a entrenar para dejar mal a sus amigos en sus frecuentes salidas para ir de una punta a otra de Mallorca... Se compró una bici mejor, un casco mejor y mil modelitos diferentes de monos para hacer ciclismo.

Empezó la pesadilla de encontrarme a mi padre con ese indecente atuendo a la hora de desayunar, de notar algo húmedo al recoger la ropa sucia y acabar con la mano empapada por haber metido la mano en la zona de la huevera del mono recién usado, de tener una bicicleta en mitad del pasillo con la que chocar al llegar a horas intempestivas de la noche y de escuchar miles de batallitas llenas de orgullo masculino.

Sin embargo, lo peor llegó cuando mi padre se hizo metrosexual.

Al principio fueron inocentes jabones y cremas para la cara, después comenzó a depilarse con cuchilla y ahora ya corrompe mis herramientas depilatorias, usa mis cremas hidratantes, se obsesiona con su línea, sigue las últimas tendencias de la moda y juega con sus amigotes a la Wii.

Mi padre está mutando de padre... a hermana pequeña.

Pd.: Que conste que le he regalado la tira a mi padre y le he comentado que está a disposición del resto de la humanidad en Internet... Le ha hecho mucha ilusión (me tiene preocupada este hombre...).

domingo, junio 22, 2008

Silencio... se juega

La blogocosa está silenciosa, expectante. Todos los bloggers se encuentran frente a su televisor soñando que hoy es el día en el que España romperá su mala racha y pasará de cuartos.

Ningún blog se actualiza mientras las conversaciones de twitter y plurk se focalizan en lo mal que comenta Camacho, lo favoritista que es el árbitro y la tensión de un cero a cero tras noventa minutos de partido.

Las calles también están vacías, nadie pasea despreocupado: todos están pendientes de los equipos y jugadores, como si su vida dependiera de ello.

Mientras, me aburro. Espero impaciente el final del partido para saber quién ganó por los gritos y pitidos que pueda oír desde mi ventana (si logro dormir ganó Italia, si no España), ojeo los feeds esperando que alguien esté en mi misma situación y escriba algo, rezo para no acabar viendo la televisión en un arranque de desesperación.

Mañana la blogocosa española será monotemática: la victoria o la derrota de España.


Edit: Hoy no me dejarán dormir...

sábado, junio 21, 2008

Verano: invasión

Al fin llega el calor y con él la tradicional plaga de bichos veraniegos. Las calles de Palma empiezan a ser asoladas por hordas de mosquitos y cucarachas mientras que los grillos permanecen en las afueras organizando estrategias de ataque y conquista. ¿Quién dominará a la humanidad finalmente?

Hoy, como buena terrícola, he decidido dominar los sentimientos de culpabilidad y, armada con el posavasos de mi copa de Bailey's, me he dedicado al genocidio de la raza de los culicidae. Dieciocho bajas enemigas y una herida de guerra en el brazo que no paro de rascar. He de admitir que tras tres o cuatro años sin ser capaz de matar un mosquito el resultado de la batalla ha sido realmente favorable.

Las cucarachas siguen sin representar un problema significativo. Sigo siendo incapaz de pisarlas, pero al menos he aprendido a quitarlas delicadamente del camino con el pie. Nadie entiende por qué me niego a llevar zapatos abiertos hasta ver la gracilidad con la que las aparto. Si no lo comprenden, les pregunto qué pasaría si uno de esos seres se pusiera entre su chancla y su pie: es fácil imaginar las consecuencias de ese encuentro fatídico.

Sin embargo, la invasión de los grillos me aterra, es uno de los únicos insectos que han logrado provocarme una fuerte mezcla de miedo y asco. Con ellos no siento la seguridad que tengo con mosquitos y cucarachas de vencer la batalla, sé que son más fuertes que yo.

Esta repulsión nació el verano que Palma sufrió una fuerte plaga de grillos y uno voló para posarse justo debajo de mi pie. Aún no sé si el grillo intentaba suicidarse o todo formaba parte de su inefable plan, pero su crujido me provocó escalofríos durante los veinte minutos siguientes.

Sin embargo, no les temí realmente hasta que hace poco fui atacada directamente por uno de ellos. Recuerdo el sonido de algo chocando en la pared en la que estaba apoyada, el impacto de ese algo en la cabeza y luego en el brazo: un grillo del tamaño de un puño. Gritos, terror, una veinteañera corriendo de un lado a otro moviendo los brazos frenéticamente... Horrible.

¡Tenemos que enfrentarnos al enemigo camaradas! El mundo será dominado por los pedagogos, no por los insectos.

jueves, junio 19, 2008

Conservando la libertad temporal

- ¡Hola Jill! ¿Qué tal?
- Hola abuelita, muy bien. ¿Y tú?
- Bien... Llamaba para ver cuándo se iban tus padres.
- Ah... Mi madre se va el martes y mi padre día uno.
- Oh, así que os quedáis tu hermano y tú solitos. ¿Eh?
- No, mi hermano se va con ellos.
Error, debería pensar mucho más antes de hablar. Pero... ¿Cómo se le miente a una abuela? Dios me fulminaría al instante sólo de intentarlo, eso debe ser pecado capital.
- ¿Cómo? ¿Te quedas sola?
- Sí, sola solita.
Mi sentido arácnido se activa y da una brutal señal de alarma, de repente la conversación se oye distorsionada y ralentizada.
- Aaah... ¿Pooor quéee nooo teee viiieeeneees aaa caaasaaa haaastaaa queee vuuueeelvaaan?*
(*Ahh... ¿Por qué no te vienes a casa hasta que vuelvan?).
Horror de los horrores: me mareo, mi pulso se detiene, gotas de sudor perlan mi frente y doy gracias a entes superiores de que mi abuela no se encuentre frente a mí para observar cómo se me desencaja completamente la cara. No, no puede haberme preguntado eso, no puede obligarme a rechazar su oferta de buena abuela porque quiero pasarme una semana viendo películas de serie B borracha, desnuda y comiendo nachos caseros.
- ¡No! Esto... no querría molestar.
Ese "no" medio gritado y repleto de desesperación me delata.
- ¿Vacaciones de padres?
- Sí, eso mismo.
- Bueno, pues a ver cuándo nos vienes a visitar que nos tienes completamente abandonados.
- Lo siento, cuando pueda iré.
¿Por qué sólo los abuelos poseen el don de hacer sentir mal a sus nietos en un instante?

Mi queridísima abuela siempre ha tenido la maravillosa capacidad de dejarme psicológicamente destrozada y con remordimientos durante meses. Hoy he descubierto que puede provocarme ese efecto sin estar presente ni hacer uso de su singular gesto (fruncir el ceño, poner boca de piñón e ir negando con la cabeza lentamente), basta con remarcar lo poco que voy a visitarlos tras declinar la oferta de quedarme unos cuantos días viviendo en su casa.

¿Harán algún cursillo especial cuando saben que van a ser abuelos?

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miércoles, junio 18, 2008

Sueños decorativos independentistas

Una de las cosas que más me ilusionan de irme de casa definitivamente (¿cuándo llegará el momento?) es el poder decorar mi casa a mi gusto y estilo, sobre todo en lo que se refiere a cuadros.

A parte del póster de Enki Bilal que estará situado encima de mi enorme cama de matrimonio (otro pequeño detalle de mi sueño independentista), pretendo enmarcar y colgar por toda la casa pósters de películas por su importancia en el mundo del cine y/o por su valor estético.

Hoy, vía Oink!, he llegado a una web que enumeraba y mostraba los cien mejores pósters de película.

¿Qué cinco pósters serán imprescindibles en mi dulce (y particular) hogar?

Para empezar creo que no puede faltar el póster de Metrópolis, indispensable por lo buena que es la película y la calidad artística de la imagen. Simplemente me encanta el dibujo y su combinación dorado/negro.

El segundo imprescindible es el de Pulp Fiction, sin ninguna duda la mejor película de Tarantino (puedo aceptar que se me rebata con cualquier otra excepto con Death Proof). Nadie puede negar que Uma Thurman está infinitamente más guapa de morena y que ese look de "chica mala" le queda como anillo al dedo.

El póster de Chinatown también sería una de las joyas que colgaría orgullosa en las paredes de mi casa. Su juego de colores, el dibujo, el aire retro y ese humo de cigarrillo tan kitsch hacen un conjunto digno de admirar.

Mi cuarta preferencia es el póster de Gilda, película de Rita Hayworth (uno de mis ídolos femeninos) que alcanzó el cielo de "las películas míticas" gracias a la escena en la que la gran actriz canta Put the blame on me.




Finalmente, dejaría un hueco para Luces de ciudad de Chaplin, uno de los grandes maestros del humor cuya magia residia en su capacidad para criticar la situación social de su tiempo sin la necesidad (ni posibilidad) de articular ninguna palabra. Un presentación preciosa para una película igual de hermosa.

¿Qué cinco pósters escogeríais vosotros?

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martes, junio 17, 2008

Actitud ante el humor negro


Uno de los principales problemas de tener un humor mayoritariamente negro es que, al cabo del tiempo, las personas tienden a alejarse de ti por si algún día se ríen con algún chiste y les arrastras contigo al infierno. Temen que si alguien les ve reírse de algo desagradable aparecerá una horda de monjes de clausura y les fustigarán con varas de hierro, algo tan comprensible como aterrador.

Muchas veces he pensado que mis padres fueron crueles al inculcarme un sentido del humor centrado en lo macabro y lo retorcido (no fue obra de mi genial novio, venía de antes -razón por la que no le estrangulé en su debido momento-). Esa educación me ha hecho recibir infinitud de collejas, miradas de horror y me provocó algunos problemas a la hora de hacer amigos en el colegio. ¿Quién querría ser amigo de la niña de rosa que se ríe al contar historias de muertos?

El humor negro es el más infravalorado de todos cuando, por esa capacidad de reírse ante las desgracias, debería ser mucho más admirado y respetado. Al fin y al cabo el ingenio utilizado para que algo desagradable pase a ser divertido es tres veces mayor que el empleado para hacer un chiste machista o feminista.

Sin embargo, puedo entender que a otras personas les atraigan más temáticas humorísticas que a mí no me emocionan. Quizá no reciban más que una sonrisa al contar sus chistes, pero nunca tendrán como respuesta una mirada de desprecio o una palabra desagradable, al fin y al cabo tan sólo intentaban hacerme reír.

¿Por qué no pueden hacer lo mismo ellos cuando les cuento un chiste algo macabro? Ya es bastante duro que no se rían de un chiste para que, encima, tengan que remarcar tu crueldad y mal gusto al tener la idea de hacerlo.

¿Tan malo es frivolizar lo que no nos gusta del mundo?



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Sueños caen y pesadillas nacen: ¿65 horas semanales?

Cuando tenía quince años no podía evitar pensar que había tenido mucha suerte al nacer en España en estos tiempos. Momento en el que vivimos en una democracia, estábamos en auge económico, con bonitas perspectivas laborales de futuro y la ilusión de la compra de una bonita casa en la que vivir y disfrutar las idas y venidas de la felicidad cotidiana.

Esos años estaban llenos de bellos sueños de futuro y la certeza de que podría tener una vida acomodada y placentera en la que envejecer pensando que tanta estabilidad quizá pudiera resultar un tanto aburrida, pero que los viajes anuales que realicé para conocer el resto del mundo habían sido algo cuya experiencia me había llenado espiritualmente.

Hoy en día, siete años después, miro atrás asombrada de cómo han cambiado las cosas, de mi inocencia y de la facilidad que tiene el ser humano de empeorar la situación.

Veo mi futuro negro, con una "desaceleración" de la economía que trae consigo la subida exagerada de los precios mientras los sueldos se mantienen inamovibles, el encarecimiento de la energía y los alimentos, la imposibilidad de cumplir el derecho a una vivienda propia, el aumento del paro, de la criminalidad y de la desgracia humana. Me temo, además, que no soy la única.

Sin embargo, la gota que colma el vaso es la genial propuesta de la UE solicitando el cambio de las 48 horas semanales máximas a unas 65. Petición que ha dejado a media Europa helada y a la otra mitad ansiosa por que se produzca el cambio (Alemania, Reino Unido, Austria y algunos dementes más).

Lo que más me fastidia de este tema es que, estando como estamos en una sociedad del bienestar, se quieran realizar medidas que tan sólo benefician a una minoría de propietarios y que esclavizan al trabajador para:

  • Ahorro de las empresas en el pago de las horas extras (en las que se suele cobrar más que por hora trabajada dentro del propio horario laboral).
  • Ahorro de las empresas en gastos de contratación de los empleados que hacen falta cuando las jornadas son de 48 horas semanales, ya que actualmente se recurre a otros empleados para hacer las 17 horas que se les piensa añadir a los pobres desgraciados que ya trabajan.
Me intentan tranquilizar diciendo que este cambio de máximos es voluntario, que simplemente da la posibilidad de que trabajadores y jefes entren en un consenso acerca de lo que han de trabajar por semana, que se podrá seguir trabajando menos de esas horas (es un máximo, no un mínimo) y que será voluntario (es decir, si no quieres trabajar tanto no aceptes el contrato).

Pueden decir misa porque si el paro está acentuado y tan sólo me ofrecen trabajos con ese horario abusivo... ¿Qué hago? ¿Me niego? Comer es una mala costumbre.

Otro punto negativo de esta medida es que aumenta el paro al precisarse menos trabajadores, por lo tanto disminuye la capacidad adquisitiva de la sociedad y... ¡Sorpresa! ¡Se acentúa la "desaceleración" económica!


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domingo, junio 15, 2008

El Incidente

Generalmente las películas de terror se aprovechan de elementos que la sociedad teme. Malos, que bien por cultura o por su conocida peligrosidad, facilitan crear la angustia, el miedo y la impotencia en el espectador. Nos encontramos así con zombies, fantasmas, tiburones asesinos, monstruos, psicópatas, extraterrestres, etc.

El incidente
aprovecha el creciente temor del mundo entero a que la naturaleza (por un lado u otro) se decida a acabar con nosotros y de la angustia provocada por la impotencia: un enemigo que tan sólo nos da la oportunidad de correr y buscar un sitio seguro sin saber cuándo atacará, ni cómo lo hace. Sólo sabemos que provoca la desorientación y el suicidio.

Teniendo en cuenta este elemento y el intrigante tráiler de la película, sería de suponer que nos encontramos frente una sorprendente fuente de terror en estado puro. Nada más lejos de la realidad: la película decepciona bastante y no provoca ninguna sensación extrema digna de mencionar.

Para empezar el argumento es flojo y no logra transmitir ni sensibilidad en los momentos emotivos, ni miedo en los momentos terroríficos; tiene un guión bastante mediocre; los personajes son planos y la actriz protagonista es un maniquí con cara de pena que actúa como eso: un maniquí con cara de pena. Se le podría haber sacado mucho más jugo a la historia.

Todo tendría un pase si al menos fuera un buen catálogo emo de suicidios, si mostrase una gran variedad de formas originales para acabar con nuestras vidas. Sin embargo, tan sólo disponemos de ocho formas de suicidio: cuatro de lo más tradicionales, dos poco factibles normalmente, una en la que hay que ser algo persistente y otra que requiere llevar un peinado específico con los adornos adecuados.

No es que la película sea horrible (a mi hermano le encantó), simplemente queda como una alternativa "entretenida" en el caso que no haya nada decente en cartelera.

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sábado, junio 14, 2008

Free Jill

Cuando ayer abrí el e-mail para ver si tenía algún correo me llevé una grata sorpresa pues, entre ellos, había uno cuyo contenido me hizo muy feliz: Zorrocloco me envió una tira cómica hecha por él e inspirada en mi futura libertad familiar.



No sólo me descuajarringué* de risa imaginando que me encontraba en la situación descrita, también me reí al ver el nombre del archivo ("Freejill.jpg") y me hizo muchísima ilusión que la hiciera. Me alegró de golpe un día amargo. ¡No todos los días se sale desnuda en un cómic!

Lo mejor de todo es que la expresión "viva la liberté" se va a convertir una constante en mí, buscaré cualquier excusa para decirla en honor de Zorrocloco (espero que así no me haga pagarle el copyright).

*Descuajarringarse de risa: Expresión utilizada por Mortadelo (disfrazado de naranja pelándose) en uno de los cómics de Mortadelo y Filemón.

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viernes, junio 13, 2008

Sexo en Nueva York

En breves se estrenará en España la película de Sexo en Nueva York, serie que inexplicablemente ha alcanzado un gran éxito de audiencia creando tras de sí miles de fans incondicionales.

Su atractivo principal está en el hecho de que las cuatro protagonistas principales traten la sexualidad de forma muy abierta, sean súper fashion y que traten a los hombres como objetos (si ellos pueden... ¿Por qué no nosotras?).

Sin embargo, tras esa capa superficial de feminidad liberada, tan sólo veo los viejos estereotipos de mujer adinerada... Eso sí, sin tabús sexuales de ningún tipo.

Sí, estaré poco a la moda, pero Sexo en Nueva York no me atrae y cuando coincido con ella en uno de mis escasos maratones de zapping paso de largo sin ningún tipo de remordimiento. Entiendo que el sexo sea un tema que a todo mundo gusta y más si es tratado con descaro y algo de buen humor, pero un programa cuyo argumento es tan sólo eso y la búsqueda "del hombre perfecto para cada una" (mujer en uno de los casos), aunque los propios personajes lo nieguen, no me llena. Porque, ¿cómo si no se iba a acabar la serie?

Por desgracia, dos de mis mejores amigas están enganchadísimas y pretenden obligarme a ir a verla. Sin embargo, como persona con algo de criterio cinematográfico, lo van a tener difícil: no pienso gastarme los seis euros de la entrada por algo que sé de antemano que me va a parecer una soberana m***** con, eso sí, modelitos di-vi-nos.

Para ver moda me voy a Cibeles.

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jueves, junio 12, 2008

Libertad , sobreprotección y pañales

Al fin se va a cumplir uno de mis más soñados sueños de adolescente tardía: mi familia se va de viaje.

Será la primera vez en estos veintidós años de existencia que me quedo totalmente sola durante una semana, separada de mis progenitores y hermano por el Mediterráneo. Al fin experimentaré la libertad absoluta (ese mito inalcanzable) con la ventaja de que no debo pagar ningún alquiler, tendré la despensa llena y algún dinerillo para emergencias.

Mi madre, preocupadísima por mi condición de fémina desvalida, estuvo a punto de obligar a mi hermano a quedarse en Palma (cuando soy yo la que cocina y limpia cuando se van de viaje). Tras horas de discusión y mi indignación ante la creencia de que moriría sin la supervisión de un macho de la tribu, logré hacerle entender que su preocupación era totalmente absurda y que, en todo caso, había los suficientes machetes y armas de fuego en casa para acabar con todo un escuadrón de guerrilleros.

Lo primero que pienso hacer es no decirle a ningún amigo dónde vivo y, por los que desgraciadamente ya lo saben, no contestar al interfono. Sólo subirán a mi casa aquellos que conozcan el "santo y seña", traigan una invitación firmada por mí y una botella de Bailey's o un par de cervezas.

Después, puedo escoger entre un universo de posibilidades casi infinito: pasearme desnuda por la casa sin temer que llegue nadie en el momento más inesperado; ver películas de serie B en la tele del salón a todo volumen; invitar a gente sin ser agobiados por preguntas de buen anfitrión; viciarme a algo durante siete días seguidos sin ningún tipo de interrupción... ¡Todo lo que pase por mi maltrecha mente!

Un simulacro de vida independiente en todo su esplendor. ¿Seré capaz de no volverme adicta a ello?

En toda familia se establecen unas normas de convivencia inmutables en las que, generalmente, los hijos tienen menos privilegios que los padres (dueños de la televisión, dictadores del horario de las comidas y reglamentadores de la cantidad de horas que han de pasarse delante del PC o la consola).

Se supone que al llegar a la adolescencia estas normas han de ser democráticas, decididas según el consenso padres e hijos y, al llegar la adultez, se debería considerar que los polluelos ya tienen la capacidad suficiente para valorar sus conductas y acciones.

El problema es que muchos creen que sus vástagos no crecen y, a pesar de llegar a la veintena, aún necesitan las limitaciones y los cuidados de un niño de once años. Así se crean adultos dependientes que temen enfrentarse al mundo por "la maldad que puede estar oculta en los lugares sombríos" y que no son de capaces de llamar al dentista si les duele una muela.

Sí, no lo hacen con mala intención, pero ese sentimiento sobreproteccionista tan sólo perjudica la maduración personal de sus hijos. Si no andan no caen y, si no caen, no aprenden a ver dónde están las piedras del camino y a levantarse tras tropezar con ellas: no se puede pretender que lleven pañales eternamente.


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miércoles, junio 11, 2008

Mar adentro ... opiniones sobre la eutanasia

Como mujer de poca fe hacia el cine español, nunca había querido ver Mar adentro, la película de Alejandro Amenábar que trata sobre la petición de Ramón Sampedro (tetrapléjico desde los veinticinco años) de la eutanasia.

El film empieza cuando Julia, la abogada que quiere llevar el caso a juicio, va a verle a Galicia para preparar el caso. Mientras se desarrolla la historia el personaje de Ramón va explicando el por qué de su decisión y debatiendo otros puntos de vista sobre la eutanasia, reflexiones y discusiones que hacen a la película realmente interesante y que nos obliga a recapacitar luego sobre el tema.

Aunque creo que el suicidio es una medida muy egoísta, también pienso que todos tenemos derecho a nuestra vida y a disponer de ella como queramos si estamos en nuestras plenas facultades mentales (incluye no estar deprimido) y ninguna otra persona te induce a ello.

Sin embargo... ¿Qué es más egoísta, el suicidio o retener a alguien en contra de su voluntad?

Es muy fácil plantearse todo este tema mirándolo desde ojos externos a la situación. ¿Si fuera alguien a quién amases sería tan fácil decir sí o no? ¿Aceptarías que muriese sin intentar impedirlo?

Aunque comprenda que alguien quiera morir, que tenga derecho a su propia vida y a su propia muerte, creo que difícilmente recibiría mi ayuda para lograr sus objetivos. Es más, si me encontrase a alguien agonizando en pleno intento de suicidio llamaría corriendo a una ambulancia, haberse dado más prisa al morir.

Supongo que todo depende de la percepción que se tenga del mundo, del miedo hacia la muerte, de las circunstancias y la esperanza de que, aún impedido, la vida pueda tener aquellas pequeñas cosas que nos hacen disfrutarla plenamente (tiendo a ser muy optimista).

¿Es egoísta pensar así? Al igual que el suicida puede demandar que por amor acaben con su vida, el no suicida tiene el derecho de decidir no formar parte de ello. No se me puede exigir que no me duela, que no le intente convencer, ni que desee que esa persona siga a mi lado; al igual que no se me puede culpar por no querer ser la mano amiga que le da el veneno.

Me molestó muchísimo que, en la película, Ramón le dijera a su hermano que tenía la cabeza llena de serrín por no aceptar su deseo de quitarse la vida. Encuentro injusto que, pidiendo él comprensión hacia su situación y decisión, no se molestase en comprender los sentimientos de la gente que iba a dejar atrás.

Sin embargo, no sé que haría si se diera el caso: si preferiría llorar por la pérdida o ver cómo una persona que sufre me pide que le ayude a acabar con todo. Todo depende de una infinitud de factores que condicionarían mi opinión y mis acciones, ya que no es una decisión fácil, ni hay respuesta correcta o incorrecta.

En todo caso, creo que la eutanasia debería estar permitida legalmente siempre que se demostrase que es una decisión razonada, no influenciada y lúcida de quién la solicita.

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domingo, junio 08, 2008

Fauna bibliotecaria

Llevo ya más de tres años entrenándome en el arte del estudio en biblioteca (consecuencia de mi poca fuerza de voluntad ante las tentaciones cotidianas), aprendiendo las técnicas secretas para no ser molestado, al lado de quién debo sentarme y, sobre todo, a evaluar el tipo de persona que abunda en el recinto para determinar si ese lugar es adecuado o no para el estudio.

Estudiar en una biblioteca puede ser algo sumamente estresante, todo depende de la gente que haya en ella y el objetivo de su presencia en el establecimiento.

Analicemos, pues, el tipo de espécimenes que se pueden encontrar en una biblioteca:

- Ligones: Este espécimen es muy frecuente en la fauna bibliotecaria mallorquina. Son hembras y machos que acuden a los lugares de estudio ante la disminución de presas de ligue que sufren los lugares habituales de parranda. Su objetivo no es estudiar, sino seducir a otros ligones o capturar a algún estudiante responsable estéticamente aceptable.

Su característica definitoria es el aspecto: demasiado arreglados para ir específicamente a estudiar. Las féminas son los sujetos que muestran más claramente sus intenciones portando zapatos de tacón (extremadamente sonoros), grandes escotes, pequeñas minifaldas y la cara pintorrajeada como un mono. Su conducta también resulta claramente delatora, ya que se pasan parte del tiempo observando a la gente de su alrededor, coqueteando con sus presas y buscando cualquier excusa para levantarse, mostrar palmito y tocar las pelotas al resto de personas con el "toc, toc, toc" de sus tacones.

- Obligados: Seres cuyos amigos van a estudiar a esa biblioteca dejándoles como única posibilidad de vida social el ir allí.

Su aspecto es corriente, pero su conducta les delata. Se les puede ver normalmente leyendo libros de ciencia ficción, mirando al techo o distrayendo al amigo que sí que fue a estudiar. Tienden a tentar con cafés y otras actividades mientras se está en pleno estudio.

- Estresados: Dícese del espécimen que se ha matriculado a 200 créditos en un sólo curso.

Suelen ser ojerosos, desaliñados y estar tensos, posiblemente consecuencia de una estancia prolongada en la biblioteca sin ningún tipo de descanso. Sin embargo, su característica más delatora es una conducta propia de personas sometidas a gran estrés: tics nerviosos, sudor frío, temblor en las extremidades, uñas mordidas y paso de hojas de apuntes rápido y sonoro.

Estas características también se dan en sujetos que han gastado cinco de las seis convocatorias de examen para una asignatura.

- Perros egoístas: Sujetos que sí que acuden a la biblioteca para el estudio pero que tienen un morro que se lo pisan.

No son definitorios en su aspecto, pero sí en su conducta. Tienden a quitarle el sitio a personas que se han ausentado para ir al baño o a tomar un café, quitarse los zapatos para poner los pies sobre alguna mesa silla vacía, guardar sitios para amigos a los que no les apetece madrugar o expandir sus apuntes sobre los estudiantes de alrededor (ocupando así un espacio totalmente irracional y molestando al resto de la humanidad). En ocasiones pueden llegar hasta a utilizar el material de estudio de desconocidos cuando están ausentes, cogiéndoles bolígrafos, subrayadores, típex, etc.

- Ratas de biblioteca: Aquellos acostumbrados a estudiar en sitios de esta índole. Parece que los estímulos del exterior no llegan a su cerebro gracias a su altísimo nivel de evasión y concentración.

Sin características físicas mencionables, permanecen con una conducta calmada y paciente. No reaccionan ante ruidos ni gestos de la gente de su alrededor, parece que han llegado a la armonía con el karma y el universo. Sólo reaccionan cuando se les habla directamente o cuando se les toca el hombro, que se sobresaltan y miran a su interlocutor con una mezcla de sorpresa y asombro.

- Tecnoestudiantes: Asiduos a la biblioteca cuya existencia no puede permanecer alejada de los móviles, mp3, portátiles, etc.

De aspecto normal, se les identifica por estudiar utilizando diferentes aparatos tecnológicos (los cascos puestos a todo volumen -para que el de al lado sepa qué música le gusta-, un móvil sobre la mesa que será utilizado constantemente, portátil, etc).

- Personas normales: Individuos que exploran la jungla bibliotecaria para estudiar tranquilos. Pueden manifestar características de cualquier tipo de estudiante mencionado anteriormente, pero no pueden ser clasificados en ningún tipo concreto porque no cumplen todos los requisitos.


Teniendo en cuenta la fauna bibliotecaria es fácil saber a quién quieres a tu lado y a quién no quieres cerca. ¿Conocéis otras especies de animal de biblioteca?

Seguiremos con este interesante estudio sociológico.

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jueves, junio 05, 2008

Tres años contigo

Hoy hace tres años que estoy a su lado. Tres largos años con todo lo bueno y todo lo malo que trae una relación: las risas, las caricias, las ganas de partirle el cuello como a un pollo, las discusiones, las lágrimas y la felicidad latente en todos esos "pequeños momentos" que conforman la vida de dos personas.

Aún recuerdo riendo nuestra primera conversación en la fiesta de un amigo común. Su "hola, ¿Por qué no me la chupas?" que, en vez de ser respondido con una patada giratoria, obtuvo una carcajada, un "no gracias" y una chica con la que conversar el resto de la noche... Resultó no ser un capullo.

En este tiempo he aprendido muchas cosas, sobre todo los ingredientes principales para que una relación sea satisfactoria: el respeto y no anular a tu pareja (y no ser anulada por ella).

No se puede pretender que alguien deje a sus amigos y hobbies, actue como tú deseas en todo momento y ser el núcleo central de su existencia. Es necesario aceptar a la persona con la que estás, comprenderla y que la actitud sea recíproca. Si hay discrepancias hay que llegar al consenso, nunca se debe imponer nada.

A su vez, es importantísimo que haya un clima de respeto en la relación: nada de insultos o desprecios. Es algo que quema muchísimo y que provoca finales apoteósicos llenos de sangre y destrucción.

He tenido la suerte de encontrar a alguien que cumple ambas normas* y que, además, se hace querer cada día más (estallaré como un cohete).

Sólo espero estar haciéndole tan feliz como él me hace a mí.

Felicidades cabezón.



*Cumple ambas normas: Cuando nos insultamos con crueldad cómica no pretendemos humillarnos (¿o sí? Bueno, en todo caso... lo hacemos con gracia).

Pd.: Que conste que puedo ser infinítiamente más cursi y que me he reprimido para no haceros vomitar.
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miércoles, junio 04, 2008

Deconstruyendo la comida

La deconstrucción de la cocina siempre me ha parecido lo que es: una soberana gilipollez.

Porque leer una noticia sobre la invención de un café con leche sólido y un cruasán líquido para deconstruír el desayuno me parece un esfuerzo realmente inútil. ¿Tan faltos de imaginación estamos que tenemos que reproducir los mismos sabores en diferentes estados? ¿Qué es lo próximo? ¿Magdalenas gaseosas disponibles en pequeñas bombonas?

Parece sólo una excusa para servir en platos minimalistas lo mismo de siempre con mermelada de arándanos por encima; o para que la gente "chic", esos tan refinados que luego se urgan la nariz en los semáforos, puedan decirles a sus amigos lo bueno que estaba aquel restaurante en el que comieron una uva, una oliva y un ala de perdiz caramelizada. Porque cuanto más alejado esté el precio del coste del alimento, más glamour tiene habérselo comido con expresión de infinito buen gusto. Me recuerda misteriosamente a aquellos que dicen que algo está bueno porque es caro.

Sí, seré una chica tradicional, pero pienso que el arte de la cocina no consta en crear lo mismo de diferente forma y color: sino de crear nuevas recetas y, lógicamente, nuevos sabores.

Si el pequeño Sushi* se enfrentara con los cocineros deconstruccionistas de la actualidad les haría llorar.

*El pequeño Sushi: Anime emitido en TV3 que trataba de un niño cocinero que se enfrentaba a grandes cocineros del mundo y cuyas victorias eran fruto de la experimentación con diferentes ingredientes hasta encontrar el perfecto, el que le daba un sabor inusual y sorprendente al plato.

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domingo, junio 01, 2008

Las Barbies de mi infancia

Ayer, al despotricar contra Barbie, no pude evitar recordar que en mi tierna infancia fui una consumidora compulsiva de ese tipo de muñecas.

Recuerdo que tenía miles de Barbies, todas sin zapatos (o me iba el rollo zen o mi odio hacia el calzado estaba ya arraigado en mi mente), que vivían en una casa de muñecas que mi padre me había hecho con esmero y cariño.

La casa era pequeña, pero mucho más grande de lo que el precio actual de la vivienda nos permitiría adquirir hoy en día. En ella, sus habitantes debían andar encorvados para no partirse el cráneo contra el techo y compartir la única habitación entre ocho (vamos, como un piso de inmigrantes ilegales). Sin embargo, era una casa digna, casta y honrada.

El problema surgió cuando llegó un nuevo inquilino: Aladín.

Después del rodaje de la película de Disney, el joven y soltero Aladín se mudó a mi casa de muñecas. Desde entonces el lugar nunca volvió a ser el mismo.

La inexistencia de otros hombres en el planeta y de una educación judeocristiana que les repitiese constantemente "sexo malo, sexo malo, sólo niñitos", hizo que en mi casa de muñecas apareciera una libertad sexual totalmente sorprendente. Todos los inquilinos paseaban ahora desnudos y sin pudor por sus habitaciones, a sus anchas, haciéndo que mi padre bautizase aquel extraño lugar como "la casa de putas".

Sí, un sueño para muchos, pero que en realidad era consecuencia de mi desorden e incapacidad para no perder las cosas.



Pd: Disculpad el post chorra, falta de tiempo...
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Feliz inicio de exámenes

Últimamente estoy comprobando empíricamente que los exámenes trastornan la mente de los jóvenes estudiantes. Porque si no... ¿Qué me está pasando?

Anteayer llegué al cúlmen de la degradación humana cuando, de forma mecánica e inconsciente, me pinté las uñas de color rosa Barbie. Un poco más y me tiño de rubio, me hago una lobotomía y una permanente.

Y no es que tenga nada en contra de ese cánon de fémina (por favor, con el currículum profesional que tiene esa muñeca), simplemente me dan algo de repelús esos ojos excesivamente abiertos y esa sonrisa psicopática que llama a gritos el ingreso en un manicomio. Expresión mezcla de estrés laboral, frustración en la búsqueda del trabajo perfecto y la decepción de que, después de ponerse esos bonitos implantes de silicona, Ken al final se decantase por Chabel (una lolita española de cabello castaño).

Así, poco a poco e intentando olvidar las desgracias de objetos inanimados, mi psique se encuentra en proceso en declive. Sumergida en una espiral de autodestrucción que me empuja a hacer cosas raras, incomprensibles y totalmente inusuales.

Todo ello por la falta de sueño. Insomne mientras mi conciencia me clava el dedo índice en las costillas diciendo continuamente: "¡Ja! ¡Te lo dije!"

Mucha suerte compañeros estudiantes, espero que disfrutéis de esta etapa de privación de sueño, vida social y felicidad.

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